<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096</id><updated>2012-02-20T06:13:09.959-08:00</updated><title type='text'>hasta bruce lee</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>62</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-3988761878998723150</id><published>2010-12-21T09:34:00.001-08:00</published><updated>2010-12-21T09:34:40.105-08:00</updated><title type='text'>Bruce ya no lee</title><content type='html'>Gracias. Que dios los ilumine.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-3988761878998723150?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/3988761878998723150/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=3988761878998723150' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3988761878998723150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3988761878998723150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/12/bruce-ya-no-lee.html' title='Bruce ya no lee'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-223630088022348052</id><published>2010-12-16T21:48:00.000-08:00</published><updated>2010-12-16T22:05:35.357-08:00</updated><title type='text'>El boliviano (epa)</title><content type='html'>Se iban a la pausa. El operador ya había puesto la cortina musical y el iluminador bajaba la intensidad de los reflectores. Terminaba un bloque dedicado a la toma de un predio en las periferias de la ciudad, como si nosotros, los queridos televidentes, fuéramos el centro de. &lt;br /&gt;Según el lenguaje policial, en el hecho estaban involucrados inmigrantes ilegales. Tres de ellos resultaron víctimas trágicas. &lt;br /&gt;Murieron. &lt;br /&gt;Esta noche, con el foco de conflicto controlado, analizaremos las causas y el brote xenófobo de sectores de la sociedad argentina y trabajadora. Para ello, el conductor del programa, un homosexual encubierto y respetado por la opinión pública, invitó a un boliviano representante de la comunidad boliviana y a un porteño representante de la comunidad paraguaya.&lt;br /&gt;El boliviano (epa) era un hombre joven, aún con la incertidumbre indígena de la edad. Se parecía a Evo Morales, aunque quizás todos se parezcan a Evo Morales, como dice mi vecina. El boliviano de rasgos chatos y flequillo tupido usaba ropa de civil, como si sin ella fuera un bárbaro. Apenas una camisa de comunión por afuera de unos pinzados azules, el conocido pantalón de vestir, porque uno de vicuña, ¿de qué sería? &lt;br /&gt;Nadie escuchó lo que le dijo el boliviano al conductor, quien lo trató de señor todo el tiempo, con la s marcada. Tampoco prestaron atención a lo que dijo el porteño de los paraguayos. Este era un hombre superior, superior a los cincuenta años, de pelo largo atado y barba canosa. Se parecía a los profesores de Sociología que editan libros para sus alumnos. Le decía doctor al conductor y el conductor lo trataba de profesor todo el tiempo. El profesor se ganó el trato porque cada vez que hablaba le acercaba una carpeta con papeles.&lt;br /&gt;Cuando se iban al corte el conductor les dio las gracias por la presencia y se interrumpió cuando aceptó que dijeran una cosa más. Esto era menos importante todavía. De hecho el operador no había interrumpido la cortina musical. El conductor volvió a agradecerles y nos anunció que volvería después de la pausa. &lt;br /&gt;La música subía y los micrófonos se desconectaron, el profesor le extendió la mano al conductor sin levantarse de la silla. A cambio recibió un fuerte apretón. En tanto, el boliviano se paró, ahí se le vio la camisa por afuera del pantalón de vestir, se secó la palma transpirada y le ofreció la mano al conductor. Ya estaban casi a oscuras por la tarea del iluminador. Y el conductor le estiró la mano sin dejar de mirar al profesor. Al primer contacto, el boliviano sintió cómo se le escurría la mano del conductor. &lt;br /&gt;Mientras el profesor acomodaba el portafolios, el boliviano siguió de pie, volvió a su lugar y metió la silla debajo de la mesa. Cuando la música llegó al techo, la imagen se fundió a negro, parecido al color de la placa que dice Espacio Publicitario.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-223630088022348052?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/223630088022348052/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=223630088022348052' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/223630088022348052'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/223630088022348052'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/12/el-boliviano-epa.html' title='El boliviano (epa)'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-8405180314625331791</id><published>2010-12-16T10:22:00.000-08:00</published><updated>2010-12-16T15:44:16.103-08:00</updated><title type='text'>Nariz de loro</title><content type='html'>Quietos sobre la esquina de plaza Italia, vemos el muñeco del semáforo en rojo. Nosotros somos yo y dos chicas que no conozco. Son amigas. Una amiga le dice a la otra amiga que anoche no podía dormir porque Ramiro agregó a una chica al face. La chica era divina, Lu, divina, salía bien en todas las fotos, tenía una nariz perfecta. &lt;br /&gt;El muñeco del semáforo seguía en rojo. &lt;br /&gt;Y yo tengo esta nariz de loro, Lu, salgo mal en todas las fotos y me quiero operar, Lu, pero no puedo porque mis papás no tienen plata.&lt;br /&gt;Lu no dijo nada.&lt;br /&gt;El muñeco del semáforo se puso en verde, verde loro. &lt;br /&gt;Cruzamos. &lt;br /&gt;Las amigas caminaban más rápido que yo. Me dejaron atrás. Hasta que las alcancé cuando la chica loro y Lu se pararon para saludar a un amigo. La chica loro los presentó. &lt;br /&gt;La chica loro y Lu usan el pelo atado, remeras dry-fit, shorts Nike y zapatillas para correr. El amigo, quitándose los auriculares, las saludó: hola, chicas, ¿van a correr?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-8405180314625331791?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/8405180314625331791/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=8405180314625331791' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/8405180314625331791'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/8405180314625331791'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/12/la-chica-loro.html' title='Nariz de loro'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-5098058019831148190</id><published>2010-12-15T19:47:00.000-08:00</published><updated>2010-12-16T15:48:35.146-08:00</updated><title type='text'>Tu vida siempre ha sido una mentira</title><content type='html'>Detrás de unos lentes para todo el sol se esconde Valeria Lynch. Supe que era ella por la voz, cuando habló con un tono de parche de nicotina. Gracias, les dijo a unas admiradoras, dos hermanas que la siguen desde siempre y la molestaron para sacarse unas fotos. Sonrió sin quitarse los lentes Valeria Lynch. De hecho, cuando quise ver la cara de Valeria Lynch tuve que adivinar el tabique, suponer la punta de la nariz, y notar cómo se asomaban los pómulos debajo del marco Dolce &amp; Gabbana, cómo el marco ocultaba los ojos y las cejas de Valeria Lynch.&lt;br /&gt;Si alguien me nombra a Valeria Lynch mi mente saca una foto de una mujer imponente, con permanente rubia, y un vestido rojo y tan escotado que las tetas pueden ser operadas. Mi Valeria Lynch no es como esta mujer de pelo rubio pero lánguido, tirado desde las sienes hasta la nuca. Esta Valeria Lynch tampoco usa vestido. Si le pregunto por qué no me dirá que eso ¡ya fue! &lt;br /&gt;Se siente joven Valeria Lynch. Muy canchera con la babucha de jean, un tipo de pantalón impuesto por los futbolistas. Se caracteriza por el tiro bajo hasta las rodillas, una feta de tela que me recuerda cuando no llegamos al baño. Sé que no usa pañales Valeria Lynch. No sé si es feliz pero al menos se ríe bastante. El diario de la provincia le dio una foto en tapa. Tituló: "Valeria llega en su mejor momento". Valeria Lynch leyó ese título.&lt;br /&gt;También es actriz Valeria Lynch. Hasta que subamos al avión se sienta rodeada de tres músicos y dos bailarines, los chicos, unos trasnochados histriónicos que saltan y gritan para que Valeria los mire, imitan voces particulares de la televisión abierta, todo mientras transpiran porque se abrigaron del desvelo (es el vuelo de las 10.45) en camperas Adidas verde loro y sacos de noche con calzado de básquet. De los cinco se distingue el baterista porque habla poco, porque está de negro y porque usa piercings. ¿Te dolió ése?, le pregunta Valeria Lynch, señalándole la moneda de aire en la oreja, con los dientes cerrados, como si quisiera tocarlo. &lt;br /&gt;El baterista está por contarle su historia con los piercings cuando Valeria Lynch no lo deja y de paso nos enteramos todos que su hijo Fede, porque Valeria Lynch tiene un hijo que se llama Fede, ama los tatuajes, que no recuerda si el último se lo hizo acá o acá, que algo más iba a decir cuando la manager apaga el celular y dice que Fede ya no tiene más lugares para otro tribal. Y tiene un carácter, dice Valeria Lynch. Sí, muy mal carácter, dice la manager que se ríe cuando Valeria Lynch le pega un chirlo en la mano. &lt;br /&gt;Las dos son tan compinches que cuando se quedan solas la manager es Susy y Valeria sigue siendo Cristina, María Cristina, como Susy la conoció hasta que llegó el éxito y Valeria Lynch se metió en mi Telefunken sin control remoto, con la permanente y el vestido cuando mi mamá entraba con las bolsas del súper y cantaba mentira, tu vida siempre ha sido una mentira.&lt;br /&gt;Toda esta parte fue escrita para olvidarme del vuelo. &lt;br /&gt;No puedo dejar de pensar que una vez arriba existe la concreta posibilidad de morir, que ese mensaje de texto de despedida pueden resultar mis últimas palabras, que la azafata sea la última persona con la que hable en mi vida. Pero como venía entretenido con las interminables anécdotas de Valeria Lynch todos estábamos relajados. Hasta ahora, ahora que el capitán nos invita a abrocharnos los cinturones y permanecer sentados porque entramos en zona de inestabilidad, que tiemblan las páginas de Clarín, que a nadie le importa Estudiantes campeón, que el ejecutivo de Alico dejó de leer Padre Rico Padre Pobre. Ahora que Valeria Lynch cerró la boca. &lt;br /&gt;No hay que ser muy inteligente para saber que cuando alguien que habla todo el tiempo de repente se calla es porque algo pasa. En silencio, Valeria Lynch pensó en Fede y en las admiradoras del pre embarque, las que le sacaron dos fotos con celular. ¿Serían esas las últimas imágenes de Valeria? ¿Cuál hubiera sido la cobertura de los medios si el avión se caía? ¿Todos los pasajeros anónimos hubiéramos salido en una lista a pie de página, pequeña aunque sea? ¿No seríamos el tema de conversación en todas las mesas navideñas? ¿Vos a quién conocías? Yo era compañero del secundario. Ibamos a irnos a vivir juntos. Era tan buena y así hasta que dieran vuelta la página el año que viene. &lt;br /&gt;Y si les dijera que además de Valeria viajaba Gladys La Bomba, ¿hablaríamos de un día de luto para la música? Ya se había callado Valeria Lynch cuando hizo la cola al lado de Gladys La Bomba. Le pasó por el lado y no se saludaron. Valeria Lynch cortó la anécdota y Gladys La Bomba masticaba chicle y mandaba mensajes de texto, mensajitos. &lt;br /&gt;Gladys La Bomba está alejada de los escenarios, mucho más delgada y elegante que en los años de bailanta. Parece una diputada oficialista, y se da la licencia de usar un pequeño piercing en la ceja derecha, dos incrustaciones flúo. Valeria Lynch vio el piercing de Gladys La Bomba pero no le dirigió la palabra. ¿No había temas de conversación? ¿No eran acaso del ambiente? ¿Hablamos de competencia? &lt;br /&gt;Si Valeria Lynch es el divorcio, Gladys La Bomba fue la primera cita. Una es consecuencia de la otra. Pero no se hablan. Y yo viajo entre las dos, con los oídos tapados por la presión del cielo. Como quiero escucharlas, como por primera vez quiero escucharlas con atención, me aprieto la nariz y soplo, así me sale el aire por los tímpanos. Ahora que escucho de nuevo, el capitán nos anuncia que volvimos a zona de estabilidad. Y siento suspiros, pero ninguna canción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pd: Cuando el capitán nos dijo que iniciábamos el bendito descenso, abro la revista "Austral, la revista". Después de las publicidades del champagne Mumm, de los potencialistas de la tarjeta American Express, de la última notebook de Samsung y unas panorámicas para que visitemos la Patagonia (si después de todo la vida es una sola, he dicho) después de todo llego a la doble página auspiciada por Conrad Punta del Este, spa &amp; resort. Bajo el slogan "Estrellas que están cerca, emociones que llegan lejos", presentan la agenda de enero. Esta incluye: la gran final millonaria de póker, la gran final de Conrad Angels, la Summer Cup de tenis, la obra infantil Pinocho, el musical de Les Luthiers, el monólogo de Enrique Pinti y la comedia "Busco al hombre de mi vida, marido ya tuve". Por si fuera poco habrá cata de vinos, charlas literarias con Teté Coustarot y la mejor música: Luciano Pereyra estrena nuevo disco y Adriana Varela dejó el cigarrillo. En tanto, la señora Lynch presentará "Valeria, la máxima", el 24 y 25 del mencionado mes, a las 22.30 (puntual).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-5098058019831148190?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/5098058019831148190/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=5098058019831148190' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5098058019831148190'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5098058019831148190'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/12/tu-vida-siempre-ha-sido-una-mentira.html' title='Tu vida siempre ha sido una mentira'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-2959923462488582526</id><published>2010-12-14T21:48:00.000-08:00</published><updated>2010-12-16T15:43:40.231-08:00</updated><title type='text'>Carta de Estados Unidos</title><content type='html'>Cuando desperté hace doce horas, bajo mi puerta se arrastró un sobre blanco con tiras rojas y azules. Me encantó el sobre. Claro, lo decís por los colores, me dijo Ignacio, un amigo que se quedó a dormir, en clara alusión a los de San Lorenzo.&lt;br /&gt;Pero no era eso. No lo digo así por resentimiento a la última campaña. Acá predominaba el blanco mientras que las tiras rojas y azules eran los detalles, es decir, todo lo contrario a lo que pasa en el escudo y la camiseta de mi amado club.&lt;br /&gt;Lo que me encantaba del sobre era su distinción de los marrones aserrinados o los blancos mal hervidos. Ni siquiera cuando recibo cartas de Albertina me gustan esos sobres.&lt;br /&gt;Para sorpresa este sobre venía de Estados Unidos, pero tampoco relacioné los colores a la bandera de ese país. Me gusta el pantalón de Rocky Balboa pero no la bandera. De hecho el sobre tenía serigrafiada una banderita con alas y tres franjas horizontales: roja, blanca y azul. Como la de Paraguay. Sobre la franja roja decía en letras blancas VIA AIR MAIL, sobre la franja blanca decía en letras azules CORREO AEREO y sobre la franja roja en letras blancas decía PAR AVION. Es decir que rojo era el inglés, blanco el español y azul el francés. A la izquierda había una ventanita de papel transparente. A través de ella vi los datos del destinatario, de míster X.&lt;br /&gt;Di por supuesta la dirección correcta y al no coincidir el nombre con los nuestros, el mío y el de mi hermano, somos dos, las alegrías de nuestra madre, ni con el nombre de la dueña y única habitante hasta el actual alquiler, miré el piso y la letra: 18 F. Era claro que acá estaba el error: nosotros, los dositos, vivimos en el 18 E. La media navideña colgada de la puerta tapó la letra y confundió al portero, un malhumorado que reparte lo que deja el noble cartero. En ese momento pensé que un error lo tiene cualquiera, que realmente me encantaba el sobre, que me intrigaba el contenido, pero que iba a dejarlo bajo la puerta de la familia vecina.&lt;br /&gt;Hace poco Albertina me mandó una carta y nunca llegó. Sé muy bien lo que es esperar algo que no llega. Aunque cuando llega...&lt;br /&gt;Salí a trabajar olvidándome del asunto. La historia terminaba aquí.&lt;br /&gt;Hasta que volví hace dos horas y abrí la puerta desde el otro lado que hace doce horas. La abrí con dos vueltas de llave y volvió a aparecer el sobre sobre el mismo piso del mismo living. Volví a ver los colores, la banderita con alas, y el 18 F. No sé por qué pero pensé que yo podía vivir en el F, de Fernando, el nombre de mi hermano menor, ¡otro varón!, como dijo mi madre.&lt;br /&gt;Pero no: vivimos en el E.&lt;br /&gt;No podía volver a equivocarse el portero, a menos que en la escuela le hubieran enseñado que la E era la F o que, en el mejor de los casos, hace unos años hubiera desaprobado un examen visual para conducir camiones y debiera conformarse con la vida de edificio. Eso explicaría su malhumor constante.&lt;br /&gt;Lo importante era que tenía el sobre y salí a llevarlo. Dejé abierta mi puerta. Corrí el riesgo de que el viento de estas alturas la cerrara y yo me quedara afuera y este relato hubiera sido escrito recién cuando mi hermano volviera de ver a la novia, aunque mi madre todavía dude si tienen relaciones.&lt;br /&gt;Todo eso pensaba cuando golpeé con los nudillos dos veces la puerta del 18 F, oí un chistido, sentí que me espiaban del G, ahora insistí con el timbre, hasta que sin abrir una mujer preguntó quién es. Acostumbrado a la paranoia de inseguridad que viven las vecinas de Buenos Aires le dije que era del E, me mintió que estaba en la ducha, le dije que tenía un sobre para el señor (leí el nombre de míster X), me respondió que ahí no vivía y una segunda voz femenina le susurró que acá no era. Un poco desorientado le dije que bueno, gracias. La puerta no se cerró y así volvió a entrar el sobre a mi casa, esta vez en mis manos.&lt;br /&gt;Viviera o no míster X en el departamento F me intrigaba por qué habían devuelto el sobre al E. Volvía a estudiarlo cuando recordé lo que había dicho la segunda voz. Ella había sido quien más sabía sobre el sobre. Ella había pensado exactamente lo mismo que yo sobre la confusión de la F con la E, sólo que desde el lugar de la F.&lt;br /&gt;El portero se había equivocado hace doce horas. ¿Y el cartero? ¿Realmente estaba, en palabras de las vecinas, libre de pecado? Mientras se lo preguntaban juntaban piedras para lapidarlo. El error original fue del cartero. La dirección del destinatario era efectivamente un departamento 18 F, ubicado correctamente en la calle Blanco Encalada, pero el error estaba en la altura: nosotros, Alfredito y Fernandito, 29 y 25 años, vivimos al 1721 y el nombre del sobre al 2387, a seis cuadras, cruzando avenida Libertador, en el coqueto barrio River, muy cerca del estadio del club apodado El Millonario.&lt;br /&gt;Volví a mirar el sobre. Confirmé que lo mandaban de Estados Unidos. En la parte superior había tres bloques de tres renglones, cada uno con distintas tipografías.&lt;br /&gt;A la izquierda decía la procedencia:&lt;br /&gt;Post Office Box 31277&lt;br /&gt;Tampa, FL 33631-3277&lt;br /&gt;United States of America&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el medio decía la jerarquía:&lt;br /&gt;&lt;b&gt;INTERNATIONAL&lt;br /&gt;PRIORITY&lt;br /&gt;AIR MAIL&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a la derecha datos del sello postal:&lt;br /&gt;02 1A                                  $ 00.98&lt;br /&gt;0004620044                         NOV.22 2010&lt;br /&gt;MAILED FROM ZIP CODE                     33610&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los americanos, pensé, realmente saben cómo hacer las cosas. Te avisan dónde están si queremos ir a buscarlos, después usan las mayúsculas rojas para que les prestemos atención y por último, casi como al pasar, nos recuerdan que nada es gratis en este mundo y que ellos hicieron su tarea, y la hicieron el 22 de noviembre de 2010, ¿okay?&lt;br /&gt;Abrí el sobre sin más vueltas, tratando de no romperlo en caso de que el contenido sea importante y me invadiera el sentimiento americano de hacer las cosas bien, corregir los errores de mis hermanos latinos, de transpirar las seis cuadras y dejárselo al portero del 2387, otro pobre hombre que no eligió arrastrarse a los pies de míster X.&lt;br /&gt;¿Quién era míster X? Aun no lo sabía.&lt;br /&gt;Sólo sé que era una carta del Citi Bank de Florida, Estados Unidos, desde donde le agradecían a míster X la transferencia de 75.000 dólares de la cuenta XXXXX0643 a la XXXXX9847.&lt;br /&gt;Me impresionó el monto, y que sea en dólares, cuatro veces más que nuestros pobres pesos. Sin dudar, conservé el sobre, rompí la carta en pedacitos y la tiré a la basura.&lt;br /&gt;Una persona que hace ese tipo de trámites bancarios, que pasa a la ventanilla sin hacer cola, que vive donde vive, esa persona puede levantar el teléfono, marcar los prefijos internacionales y escuchar las disculpas del caso en inglés. Yo vengaba a todos los empleados echados por míster X, a todos los porteros ignorados por míster X, a todos los mozos maltratados por míster X, los que le llevaron su orden sin las gracias a cambio.&lt;br /&gt;Al relatar esta historia traje la historia original sobre la que iba a escribir, algo sobre un vuelo reciente que hice junto a dos cantantes populares: Valeria Lynch y Gladys La Bomba. Además de esos papeles con correciones traje el sobre. Volví a mirarlo y pensé en escribir sobre él, sin tantos detalles como los citados. Decidí no hacerlo, prefería terminar lo que había escrito a la tarde, la historia de mi propio vuelo y no del de un sobre. Como el relato sobre Valeria Lynch y Gladys La Bomba había sido escrito en la computadora de mi trabajo, hace seis horas, me mandé un mail con el archivo adjunto, un word común y corriente, para abrirlo cuando llegara a mi casa. Supongo que mucha gente lo hace, pero a mí me hace creer que soy pícaro y mi madre diría que eso lo hago porque soy brillante.&lt;br /&gt;Mientras ponía la contraseña veía el sobre, imaginaba qué hubiera pasado si hubiera sido una carta de puño y letra, un abuelo de Miami, o una novia de Chicago, algo más romántico que las cifras mecánicas de cuentas bancarias, que la falsa cordialidad, que el dear míster X y datos sin relevancia. Imaginaba todo esto cuando tuve problemas para descargar el simple adjunto. Tuve que abrirlo con otra versión del word y la historia de Valeria Lynch y Gladys La Bomba apareció en una pantalla blanca, en letra usada por la marina, rodeada de jeroglíficos y siglas escritas como en código morse. Así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;H   J   ¶   ·   ¸   ½   Â   ¡   ¥   W B* OJ tu vida siempre ha sido una mentira *** ðáÒáÃÒ´¥–¥Š¥{¥                                                                                                   Detrás de unos anteojos para todo el sol está Valeria Lynch   há%2  há%2 B* OJ  QJ  ph@1R   há%2 B* OJ  QJ  ph@1R&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese estilo de tipografía y mi autoengaño me hizo pensar que se parecía a una carta. La historia de Valeria Lynch y Gladys La Bomba podía esperar. Yo había recibido una carta de Estados Unidos, pero debía saber quién era míster X, quién era yo, el hombre que hubiera leído el agradecimiento del Citi Bank si el cartero hubiera dejado la carta al 2387. Yo era míster X y necesitaba saber cómo me llamaba, cómo me decía el portero, ese pobre imbécil. El nombre de míster X estaba en un pedacito de papel del tacho de la basura, donde mi otro yo habia vaciado la yerba húmeda del mate que tomó hace doce horas, antes de salir a trabajar, cuando nada de esto había pasado.&lt;br /&gt;Ahora, la yerba y la carta eran una sola cosa. Separé los pedacitos y los lavé con agua. Había metido las manos en la basura por un asunto estadounidense. Así descubrí que yo me llamo Carlos Braulio, que no soy  hermano de mi hermano, pobre mi madre, que yo tengo 46 años y que llego solo a mi departamento como todos los días, pongo a cargar el celular y chequeo el correo. Si la mucama no está yo mismo recojo los vencimientos y los guardo en la carpeta correspondiente. Dejé de preocuparme por pagar en término desde que todo se debita en esta vida. En cambio, me genera intriga una sola cosa. Desde hace unos días espero una confirmación del Citi Bank sobre una transferencia que hice a fines de noviembre. Hablo de 75.000 dólares. Tiene que haber pasado algo, algo raro para que no haya llegado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-2959923462488582526?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/2959923462488582526/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=2959923462488582526' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/2959923462488582526'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/2959923462488582526'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/12/mister-x-un-relato-sobre-un-sobre.html' title='Carta de Estados Unidos'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-3702624768377534993</id><published>2010-11-29T14:07:00.001-08:00</published><updated>2010-11-29T14:10:09.560-08:00</updated><title type='text'>Dos mujeres</title><content type='html'>La mujer viaja parada. Es la única de todo el colectivo. Está más cerca de la última fila que del chofer. La rodean 21 asientos ocupados por personas. Diez son hombres. &lt;br /&gt;La mujer sigue parada. &lt;br /&gt;Puede tener 35 años. Tal vez 45. Usa el pelo corto y desprolijo. Un carré castaño con las raíces blancas. &lt;br /&gt;Tiene una remera de algodón verde oliva. Olía a Skip y no estaba planchada. &lt;br /&gt;Carga en el antebrazo un saquito naranja. Del lado de la cartera, tapándole la panza. Un pantalón azul pinzado. Y unas sandalias. Se le ven los dedos, la mitad del empeine y el tobillo, envueltos por lycra blanca. No tiene pintada las uñas. Pero sí una curita en el cartílago del talón derecho. Le dolían los pies. &lt;br /&gt;Y nadie pensaba levantarse.&lt;br /&gt;La mujer que sigue parada tiene ojos pequeños, la nariz fina y caída, una boca sin labios. No es joven. Tampoco vieja. ¿Esa es la razón? Si interpreta un gesto amable como una ofensa, ¿no debe decidirlo ella? &lt;br /&gt;Si un lugar se desocupa lo tomará. De hecho, la mujer de al lado viaja sentada. La mujer de al lado se retorció sobre el asiento, como si fuera a levantarse. La mujer que sigue parada la miró, esperaba con las articulaciones listas, en pausa, listas para el salto. &lt;br /&gt;La mujer que viaja sentada usa el pelo suelto y elegante. Subió antes y encontró un asiento libre. Viste una remera lila de piqué. Una pollera blanca, muy blanca, con volados y terminaciones a mano. Si no tuviera un mantel podría usar esa pollera. Y descansa sobre unos suecos cremas, con la suela de corcho. Hacen juego con el carey de los lentes. &lt;br /&gt;Cuando la mujer sentada siguió sentada, la mujer parada siguió mirándola. Intentaba leer la palabra blanca sobre el escote lila. La mujer sentada tenía tetas grandes. Y una palabra blanca: la marca de la remera o el nombre de una ciudad. Era una sola palabra. La mujer parada la miraba como si fueran más palabras. O escondiera algo entre las letras, algo detrás del piqué. La mujer parada dejó de mirarla cuando la mujer sentada tosió dos veces y ajustó el marco de carey. &lt;br /&gt;Uno de los hombres iba a dejar de leer para ceder el asiento. &lt;br /&gt;La chica de al lado escuchaba a Luis Miguel. Debía estar aprendiéndose las letras, toca en unos días. &lt;br /&gt;Luismi. &lt;br /&gt;Cómo es posible que a mi lado, decía la voz de la chica. &lt;br /&gt;Iba a pararse el hombre. Antes lo hizo otro hombre cuando llegó a su parada. Era un hombre que siempre bajaba en su parada. Así la mujer que viajaba parada ocupó el lugar del hombre, dirigiéndole una mirada, como si era lo que correspondía. &lt;br /&gt;Hasta que llegó a su parada, la mujer parada viajó sentada, cerca de la mujer sentada, una detrás de la otra, iguales.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-3702624768377534993?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/3702624768377534993/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=3702624768377534993' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3702624768377534993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3702624768377534993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/11/dos-mujeres.html' title='Dos mujeres'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-7360086738817208324</id><published>2010-11-08T10:46:00.001-08:00</published><updated>2010-11-08T10:46:22.044-08:00</updated><title type='text'>Cabeza</title><content type='html'>Muchas cosas pueden hacerse sin levantar la cabeza. Como el público exigente siempre pide un ejemplo, es cuando usted abre la puerta del mini mercado, saluda al pasar, piensan que es tímido, mira la punta desgastada de las botas, pasa a la góndola de las bebidas, elige una coca cola light y hace la cola a secas. En ningún momento repara los ojos de las dos personas que están adelante, sólo manos que dan dinero y reciben dinero, que doblan el vuelto y toman las bolsas desde las orejas. Llegado su turno, el cajero oriental dice hola, responde qué tal mientras piensa en una pomada, parece preocupado, escucha el precio de la coca cola light (catro can quinsa), saca un billete de diez pesos que fue la coartada para mirar la billetera a la altura de la cintura, deja los quince centavos para recibir seis pesos de vuelto, toma la bolsa desde las orejas y sale, cordial como a la entrada. Muchas cosas más pueden hacerse sin levantar la cabeza. Pruébelas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-7360086738817208324?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/7360086738817208324/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=7360086738817208324' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/7360086738817208324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/7360086738817208324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/11/cabeza.html' title='Cabeza'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-5794241434135231618</id><published>2010-10-20T13:27:00.000-07:00</published><updated>2010-10-20T13:27:34.035-07:00</updated><title type='text'>Siempre quiso Pereira dirigir una orquesta</title><content type='html'>Siempre quiso Pereira dirigir una orquesta. Fuera del trabajo no se miraba al espejo. Los días de franco ponía la radio. Pereira disfrutaba del programa de conciertos en vivo. Para ocupar las manos Pereira ojeaba una revista de la mujer. No fumaba Pereira. Un toque personal, decía la nota sobre decoración. Fueron a una pausa cuando Pereira buscó la tijera. Van a ver el colectivo, dijo Pereira. Cortó retratos de los maestros. Le costó el contorno de peinados revueltos. Los pegó sobre el espejo tallado por las iniciales de la familia. Total, dijo Pereira. Del retrovisor colgó una zapatilla de punta olvidada en el primer asiento. Aquel fue un gran día, dijo Pereira. Iba a forrar los respaldos con terciopelo pero Pereira no tenía novedades del aumento. Tampoco le arreglaban el equipo a Pereira. Y la música pasaba por su cuenta hace un tiempo. Usaba los pedales como un pianista que vio en la tele y la palanca de cambios como una batuta. La palanca de cambios tenía un dado verde en la punta. Un dado tan grande que no entraba en ningún cubilete. Pero no se animaba a quitarlo Pereira. &lt;br /&gt;A Pereira le gustaba el turno noche de semana. Andaba por las calles vacías. Hace rato que la gente no salía un martes. Cuando Pereira aceleraba pensaba en timbales. Los sentía sobre el fondo del colectivo, donde un ex amigo hablaba del motor. Durmió poco ese sábado para empezar el recorrido en punto. Siete pasajeros roncaban desde anoche. Iba a bajarlos Pereira pero mejor empiezo con un poco de público, dijo Pereira. Mucha mierda, le había dicho la mujer, y con ese tono. En marcha, algunos pasajeros se despertaron y tocaron timbre. ¡Todavía no debían sonar! ¡Los trombones van después!, dijo Pereira. Se calmó Pereira cuando dos hombres de la parada usaron el brazo como una barrera. Les abrió la puerta: ¡adelante, adelante! Los hombres subían mirando el techo y las ventanas. Saludaron a Pereira. Buen día, le dijeron. Y soltaron las monedas en la boca de la cajera. Se llama Irma, les dijo Pereira. Irma era azul, de lata. Tragaba las monedas con ruido y escupía un boleto. Es la entrada, les dijo Pereira. A todos los pasajeros les decía lo mismo. Los trataba como espectadores, incluso a una pareja de gorra y auriculares. No conocían a Pereira.&lt;br /&gt;Los asientos estaban ocupados. El hall quedaba libre. Pereira no llevaba gente parada. Si se ponen de pie será porque les gusta, dijo Pereira, delante del semáforo en rojo. Pereira se acomodó el cuello de la camisa, estiró los puños y se alisó el pelo. Llegó a la parada del teatro. Mientras bajaba la velocidad se frunció el ceño de Pereira. Debía subir una bailarina, pero no ella. La bailarina mantenía el peinado recogido de siempre, tensándole las sienes. Una malla de natación le apretaba las costillas y ocultaba la comba del pecho. Pereira vio las manos callosas por los pasamanos. Y se indignó Pereira por el tul en caderas de tantos años. Pereira había sido delegado gremial de segundo orden. Me la mandaron, dijo Pereira. Sospechó de un viejo ajuste, o escuchas telefónicas. Cosas que pasan en las películas, diría la mujer, y con ese tono. &lt;br /&gt;Pereira miró el público a través del retrovisor. Comparó la zapatilla de punta con las de la bailarina. La bailarina le mostró la credencial de jubilada. Esperó que le dejaran el asiento. Se miró las piernas sin calzas, con lo que se usan ahora las calzas. Tomó aire la bailarina y trató de avanzar. La pareja de gorra y auriculares fue la primera en bajar. Los timbres de nuevo, dijo Pereira. La bailarina vio los asientos libres. Estaban al fondo, cerca del ventanal y los timbales. El semáforo se puso en verde. Ahora van a ver, dijo Pereira. Tosió feo y simuló insultos a la calle, Pereira, todo para frenar dos veces, sacudiendo a la bailarina. Ofendida la bailarina le dijo: ¡Chofer, usted, chofer! Pereira tomó un lomo de burro y la bailarina saltó un par de escalones. Fue hermoso el salto y Pereira estuvo cerca de la compasión. Pero metió otro freno para arrojar a la bailarina hasta el hueco libre, los timbales sonaban cada vez más altos, se confundían con los trombones de los pasajeros que querían bajarse. Pereira logró un suspenso y la bailarina sintió el desplome final de espalda, la bailarina atajada por el respaldo. &lt;br /&gt;Otro silencio se preguntaba si era el final. Despeinada la bailarina, logró erguirse sobre el asiento cuando una niña del pasillo aplaudió. La bailarina cerró las piernas. Algunos pasajeros jugaban con los celulares. Los más confundidos pensaron en los nietos de la bailarina. Acompañaron a la niña. Y dejaron monedas a la bailarina antes de bajarse. Pereira les abría la puerta. Había sido un viaje de domingo y no había sido peor que otros viajes de otros domingos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-5794241434135231618?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/5794241434135231618/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=5794241434135231618' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5794241434135231618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5794241434135231618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/10/siempre-quiso-pereira-dirigir-una.html' title='Siempre quiso Pereira dirigir una orquesta'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-907879265347201171</id><published>2010-09-30T09:28:00.000-07:00</published><updated>2010-10-21T10:57:16.777-07:00</updated><title type='text'>Tache un paréntesis (formará un dragón)</title><content type='html'>Abrí un paréntesis, dejé un espacio para una palabra de siete letras, podía ser una palabra larga o dos cortas o una muy corta y otra no tan larga. Cerré el paréntesis sin escribirla(s), y así quedaron: dos chuecos desocupados, apenas suspendidos sobre el papel. Cuesta pensar al paréntesis en plural, liberado del artículo, pero más lo es que el renglón sostenga al de apertura por el mismo pie que al de clausura (generalmente más breve). Este de recién, por ejemplo, salió ancho en el original de tinta, sin hombreras. Cosas de sindicatos, quiso mostrarse fuerte, jamás vencido, con la entereza necesaria para apretar palabras en un determinado espacio, dándoles ese tono distinto a las que las rodean, tan histéricas para decidir cuándo necesitan aclarar algo (o no).&lt;br /&gt;Curioso debate sobre los espacios. Al empezar, el texto estaba muy cerca del título. Decía así: Tache un paréntesis (formará un dragón). Al empezar el texto (Abrí un…) sentí un quejido, venía de las palabras, estaban demasiado cerca, prácticamente unas encima de las otras cuando la convivencia en un lugar como una hoja requiere el mayor esfuerzo para respetar los espacios comunes, los gerundios de siempre y cierto queísmo que sigue sin saber qué quiere. Sirva esto a modo de presentación para lo inevitable: analizar lo que le pasó al dueño de algunas palabras similares a las escritas.&lt;br /&gt;A continuación, lo sucedido.&lt;br /&gt;Porque lo importante había sido llegar. Mientras hubiera despertado, el cómo no venía al caso. Era él, era la cama, era la casa. Típico de los sueños, plena confusión a medida que se incorporaba. La realidad tomaba forma sobre el siempre frío suelo del baño (¿algún arquitecto en la sala?). Recordaba cuando había llegado con hambre, puso dos hamburguesas en la sartén y pan a descongelar en el microondas. Ahora mismo lo recuerda. Lo que olvidó fue comer. Necesita comprobarlo y caminó a la cocina, donde un par de guantes carnosos, marrones en el centro, violáceos en el borde, seguían ahí. Dentro del microondas una esponja negra de migas se desarmaba en la mano, las láminas internas estaban derretidas, y el techo era nubes y las paredes sarpullidos.&lt;br /&gt;El hermano menor, único testigo posible, dormía.&lt;br /&gt;El hermano menor debe haber apagado la hornalla. ¿Y el microondas? ¿Cuánto tiempo puso a descongelar el pan? ¿Usó el botón con esa palabra (descongelar)? Lo más importante: ¿su hermano habrá notado el microondas? Rápido: el limpiador dos en uno. Antes: desenchufar todo, quitar las láminas fundidas y la chapa de lo que sea derretida. Ahora: buscar una virulana y actuar al minuto del limpiador dos en uno. Frotaba las superficies al pensar que pudo incendiar la cocina, para qué negarlo. Trataba de ser optimista. Pero el pecho comenzaba el repertorio de latigazos y sólo podría apagarlo con eso que provoca la limpieza. Si se hicieran encuestas interesantes, se probaría que el domingo es cuando más tiempo se le dedica a la higiene. La escoba, la esponja, el agua, el alicate, la palita, los aerosoles, el paño, los trapos, más agua, la canilla abierta, cerrada, otra vez abierta, el alcohol que se evapora con el sudor y la limpieza de la mente es la del cuerpo, dos en uno, como el multiuso que va terminándose y las nubes del techo sin salir y que el detergente lo ayude con los restos de virulana, unos pelitos dorados y filosos pellizcándole las manos y ya que tiene que secar el microondas para girarlo y trabajar el techo con mayor comodidad pasa el trapo por la repisa que lo sostenía y miren qué blanco queda así que también saca las latas, el porta sahumerios, la plancha, el perfume de la ropa, el cable del celular que siempre cuelga sin gracia y los dos estantes una pinturita así que abre otra vez la canilla, se despierta el hermano menor, feliz porque anoche besó a una alemana, aunque con la distancia necesaria para preguntar qué ha pasado y que no, que en ese tipo de comportamiento no cuente con la complicidad si la dueña del departamento y de algunos electrodomésticos (como el microondas, claro) se da cuenta, pero que no, que no se preocupe por ocultar nada, si hace falta paga el arreglo pero con qué plata si anoche todo fue a parar a la barra aunque debe haber dejado monedas para la vuelta porque de un taxi debiera acordarse a menos que no, porque ella no fue, lo dejó plantado en el bar, adonde empezó a pensar en la sartén mientras el colombiano de la barra se convertía en el consuelo porque son así, qué le vas a hacer, hermanu. Un hermanu cómplice que por cuarenta y nueve pesos más la propina del final llenó la pinta tres veces en una hora y así lo vio salir para el recital pensado con ella pegada y en su lugar arropaba una botella de litro bajo la axila, como si fuera el termo de mate que usa durante la semana para limpiar el cuerpo aunque a veces se entusiasme con llenarlo de nuevo a las seis de la tarde y el pecho saque otro repertorio así no se hace el pícaro porque la mente hace estragos pero la teína es un estimulante para las mentes que creen en los estragos hasta que el microondas va quedando como si nada hubiera pasado, algo mojado eso sí, pero nada que no pueda el secador sugerido por el hermano menor (acepta las órdenes como sugerencias, es la sumisión del vándalo) hasta que mira al microondas desenchufado, desconfiado, como si el colombiano le dijera que tiene una amiga para presentarle y puede pasar a buscarlo cuando cierre el bar, pero parece que el cargador del celular cuelga sin gracia hace rato y el aparato se apagó en el bolsillo así que el microondas también queda ahí, con ese silencio que tienen los productos que viven encendidos (¿acaso contemplaron lo maravilloso que es el televisor apagado? ¿El cuerpo que refleja si no lo encienden?) hasta que sale a tirar la bolsa de basura, todo transpirado, sucios los pies, y el gran baño olvidándose por completo del hermano menor: no almorzó y pondrá a descongelar carne que irá perdiendo la capa de hielo mientras el plato del microondas gire como siempre y el susto porque explote en cualquier momento lo acompañará hasta que la bañera se llene y cubierto de espuma como la sartén intente callar la voz que le recuerda el nombre del colombiano, avisándole sobre el cierre del bar, partes del recital y el paréntesis, qué fue el paréntesis.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-907879265347201171?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/907879265347201171/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=907879265347201171' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/907879265347201171'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/907879265347201171'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/09/tache-un-parentesis-formara-un-dragon_30.html' title='Tache un paréntesis (formará un dragón)'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-5294014182272752647</id><published>2010-07-22T12:50:00.000-07:00</published><updated>2010-10-20T12:40:44.712-07:00</updated><title type='text'>Cero a cero</title><content type='html'>(Por Hipkjslkñdjaslkdj)&lt;br /&gt;Cuando la voz de loro dijo bicho por el altavoz del celular, los timbres de frecuencia modulada cortaron el silencio del ómnibus. El bicho abrió los ojos ante los pasajeros, excitados a esta altura del viaje porque el diálogo entre bicho y loro terminara con cambio y fuera. En cambio, el bicho masticó al chicle como si fuera una mosca. El chofer frenó de golpe y un alumno empezó a llorar. El bicho miraba la decepción popular a través de sus lentes de marco dorado. Los compró en 1998, antes de un partido del Mundial. Paraguay y Bulgaria habían empatado sin goles.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-5294014182272752647?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/5294014182272752647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=5294014182272752647' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5294014182272752647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5294014182272752647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/07/cero-cero.html' title='Cero a cero'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-6994497722539748139</id><published>2010-07-19T13:35:00.000-07:00</published><updated>2010-10-20T12:41:20.934-07:00</updated><title type='text'>Sentado (no parado)</title><content type='html'>(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Sentado (no parado) a la cabecera de la mesa, como el padre de familia que no era, el cumpleañero mecía la cara como indica el desasosiego. De frente tenía hombres preocupados por el pelo, unos viejos compañeros de escuela. Había sido fácil perderles el rastro para que ahora estuvieran ahí, burlándose de la ausencia, saludándolo como si hubieran recibido la invitación con la dirección y la hora.&lt;br /&gt;El cumpleañero ignoraba sobre políticas de privacidad en redes sociales.&lt;br /&gt;Los inesperados, con ese pelo, ya habían dañado los platos de cerámica con las cucharas de metal. Una astilla saltó al piso. Empezaron a cantar para incomodar a este hombre clásico para este tipo de reuniones. Usó la sonrisa tímida, el tarareo nervioso y los dedos como batuta de orquesta. No había torta pero a mano izquierda apareció un bizcochuelo con techo de azúcar impalpable.&lt;br /&gt;Continuaba la canción sin titubeos hasta que llegó el eterno desacuerdo entre los intérpretes después del que los cumplas. Tenía un nombre de tres sílabas el cumpleañero cuando la métrica de la canción requiere uno de cuatro. Algunos utilizaron el diminutivo, otros estiraron la última sílaba del original.&lt;br /&gt;Se sumó el malestar por la vela ya que se trataba de un ejemplar para cortes de luz, ajena al cotillón, con la mecha usada en las noches del último verano y columnas de cebo. El cumpleañero recordó la fachada de un edificio gótico al que había entrado. Los motivos no vienen al caso.&lt;br /&gt;Tomó aire el cumpleañero, dejó de cuestionar la vela y pidió un encendedor. La piedra estaba mojada, incapaz de hacer fuego. Sobre la mesa había caído un poco de vino.&lt;br /&gt;Los aplausos y los silbidos terminaron la interpretación del cumpleaños feliz cuando uno de pelo inexplicable ordenó los tres deseos pero el cumpleañero no quiso saber nada con cerrar los ojos porque no había soplado la vela correspondiente para dejar por un instante en el bar esa sensación de penumbras que los cumpleaños cedieron desde los tiempos en que una torta genuina se adueñaba del salón entre todas las luces artificiales apagadas rendidas al protagonismo del fuego que iluminaba la sonrisa de la portadora de la torta con los dedos pegajosos por toda la tarde con el merengue.&lt;br /&gt;Tomó un trago. Si bien el momento resumía la edad celebrada, el cumpleañero logró calmarse cuando su madre le entregó un sobre abierto. Cheques y una breve dedicatoria del firmante alternaban con billetes chicos. Le sorprendió el valor de un cheque por la generosidad (unos 420 pesos) y por el nombre, un tal Vargas el colombiano, al que su madre tampoco conocía. De hecho el cumpleañero le preguntó quién era, ella levantó los hombros y pidió un cuchillo. El azúcar impalpable cedió sin resistencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-6994497722539748139?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/6994497722539748139/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=6994497722539748139' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6994497722539748139'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6994497722539748139'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/07/sentado-no-parado.html' title='Sentado (no parado)'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-4448160417606921353</id><published>2010-06-10T04:02:00.000-07:00</published><updated>2010-10-20T12:51:43.276-07:00</updated><title type='text'>El anfitrión</title><content type='html'>Tú agradeces cada día decía la taza en inglés. La taza apoyada sobre el lienzo apoyado sobre la lata apoyada sobre el suelo, único en cumplir su función original, si es que estamos parados sobre el suelo. Sobre la taza conocemos su origen. Cuál será su edad. La cerámica no tiene vencimiento. Quien la regaló, ¿conoce al anfitrión? El anfitrión respeta la lengua materna y si agradece el día no lo saca de una taza. Cabe aclarar, nunca desayuna té, jamás cura el insomnio en leche. El anfitrión no dormirá mientras los vecinos lo hagan. Como trabaja en el aeropuerto usa el cambio horario de los pasajeros, robándoles el sueño. No recibe denuncias. Los pasajeros están ocupados en sus tarjetas de plástico, corren agitados en otras lenguas, amarrados por cinturones divisorios del fin del torso y el inicio de las piernas. El anfitrión está escupido por acá. La mano en un rincón, el pie en otro, las rodillas sobre esto que se parece cada vez más al suelo. Pareciera rendido por los fármacos, si no viéramos una boca abierta bajo la cara oculta. El anfitrión nos sonríe, la rendición engañó a los chalecos, como el óleo a las arrugas, arqueadas por libros como noches, por clavos como muletas. Porque no es la tarta de ricota la que espera sino la comodidad de quitarse el traje que juramos llevar y escondemos en el placard. Porque fuimos dos ojos y una boca, cuatro ojos, dos bocas. El anfitrión nos había empapado, manchándonos el color de ese insomnio, de este o aquel que lo quitara de lo que sea que es la cama, rodeada de peces pincel, colegas de ronda, un trago por acá, a ver si se calma la jaula de perros, a ver si llama a la escritora y le muerde los dedos. Dónde empezará el living room, cuál será el living room, se pregunta un regalador de tazas. Aquella debe ser la cama, este capuchón irá con esta birome, qué color será la paleta de colores. Miren cómo nos mira el espejo, cubierto por telas de araña y cuchillos de papá, enmarcado por espadas de látex rompe huecos de piel, salpicado de besos blancos antes del patio. Ah, el patio, donde hormigas de hierro nos guían, mansas y fundidas, abrigadas por plantas, tan ajenas a la cédula hecha polvo. El anfitrión fumaba sin fumar, nariz transpirada, tanto vapor en pocas ventanas, como nubes de ojos en celo, corriéndonos antes de la lluvia, después de los abrazos y el corran, corran antes que se cure el insomnio, ¡la leche!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-4448160417606921353?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/4448160417606921353/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=4448160417606921353' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4448160417606921353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4448160417606921353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/06/el-anfitrion.html' title='El anfitrión'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-6762017838182847050</id><published>2010-06-09T14:31:00.000-07:00</published><updated>2010-10-20T12:43:59.645-07:00</updated><title type='text'>Juicio a la mujer que se tiñe</title><content type='html'>(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Los integrantes de la Junta de la Ultima Fila denunciaron a la señora que se tiñe por abandono a quienes supieron contenerla y abrigarla como nadie lo hizo, sobre todo con estas temperaturas.&lt;br /&gt;A fin de desacreditar a la acusada, la Junta desnudó que es blanca la base de la cabeza de la señora y no de otro color (caoba, por ejemplo) ya que la tintura cedió un centímetro al crecimiento de pelo, dejando al descubierto problemas de raíz.&lt;br /&gt;“¡Pero de pelo que es mío, maleducados!”, retrucó la señora de la cabeza ante la prensa, cuando el caso trascendió las salas de Tribunales. Al respecto, la Junta reconoció que una superficie rojiza ocupaba espacio entre la frente y la nuca y entre la oreja y la oreja.&lt;br /&gt;La opinión pública, confundida como costumbre, quiso conocer el trasfondo de la cuestión, rechazando de plano matices superficiales como quién se tiñe y quién no.&lt;br /&gt;La Junta recibió con agrado la inquietud mediática y empezó por la esquina de Juncal y Suipacha, donde la señora de la cabeza había subido al ómnibus por la puerta delantera, cmo buen ciudadano.&lt;br /&gt;¡Pero por qué una señora tan coqueta eligió un ómnibus!, interrumpió el periodista, confundido como costumbre.&lt;br /&gt;La respuesta no se hizo esperar. La defensa de la señora de la cabeza adujo la elección de su cliente a la falta de cambio para el taxi y, amén de las pocas cuadras, al cosquilleo del transporte público. Pero, aclaró la defensa, si la cliente llegó a la última fila fue solamente porque los pasajeros de las primeras filas simularon lectura y no se movieron de sus asientos.&lt;br /&gt;De acuerdo, convino la Junta, pero si la señora de la cabeza no comparte nuestra ideología y respeta la suya viajaría de pie. En lugar de integrarse al grupo de la última fila, se sentó sobre el borde del asiento, incómoda desde el principio, sin el tupé de disculparse cuando sus bolsas golpearon la rodilla de un padre de familia. Como atenuante, la defensa hizo notar que los ronquidos y la música móvil de la última fila alteraron a la cliente, es decir a la señora de la cabeza, como lo haría con cualquier otra señora de cualquier otra cabeza.&lt;br /&gt;La Junta reconoció que las diez horas laborales y los grupos de género tropical caracterizan a la última fila, pero de ninguna manera se hace responsable de la conducta de los señores de adelante, golpistas contra los principios de gentileza y cordialidad.&lt;br /&gt;Testigos a favor de la Junta declararon que la cabeza de la señora de la cabeza se meneaba con rezongues, en clara señal de desprecio, y que recién respiró aliviada cuando un estudiante bajó en Peña y Ayacucho para abandonar la última fila y ocupar el asiento libre, sumándose a la comodidad individual.&lt;br /&gt;¡Hágannos el favor y dejen en paz a una señora grande, gente de cuarta!, reclamó la amiga de la acusada.&lt;br /&gt;La Junta desoyó cuestiones de edad indicando que en la mudanza de asiento la señora de la cabeza fue tan ágil como en los tiempos sin tintura y brincó tres veces hasta sentarse.&lt;br /&gt;Retocándose el pelo, feliz, muy feliz, la señora de la cabeza miraba a la calle con muecas de picardía por el qué dirán las nietas cuando les cuente el viaje en ómnibus. Claramente no imaginaba las acciones legales de turno.&lt;br /&gt;Condenada a viajar en subterráneos a hora pico, la Junta de la Ultima Fila celebró el fallo con asado popular. Fue el viernes al mediodía, en una esquina emblemática del barrio de Balvanera. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-6762017838182847050?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/6762017838182847050/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=6762017838182847050' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6762017838182847050'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6762017838182847050'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/06/jucio-la-mujer-que-se-tine.html' title='Juicio a la mujer que se tiñe'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-860887407831532717</id><published>2010-06-04T12:35:00.000-07:00</published><updated>2010-06-04T12:40:45.935-07:00</updated><title type='text'>Viaje al centro de la lycra</title><content type='html'>(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Brama la nuca, ¡truenos! Con auriculares nadie calla al coro de niños, trompeta anuncia suspenso, hilo con aguja, pie patea bajo cama. Páginas como sábanas entre pelos y sangre. El gran jabón pura pompa será, tan burbuja, apertura de paréntesis, cuatro cifras, guión, cuatro cifras, cierre de paréntesis, ¡biografías de neón! Usted qué hacía a tal edad, yo recibí tanto amor y nunca fui coro de niños. Si el tren no está limpio, si los vidrios, si el vendedor voz de radio, si los albañiles qué colectivos conviene, si todo eso juego a las caras de esas voces. Si en colectivo, el chofer pisa el freno pero lo hace porque mal armada fue la frase y la pausa ordena el recorrido. Atención, chicos de compra, las mercerías son un secreto terrible, vidrieras de brazos cortados por el codo, piernas por la rodilla, torsos sin brazos ni piernas, cabezas sin torso, guantes de mano, medias de lycra, camisones, hasta cascos de alambre para el maniquí sonriente porque el semáforo verde. Ah, grandioso sería el fin del motor, bajarse de cerca a la vidriera, vos, pegamento estira sonrisas, ¡cejas pintadas arcoíris! Ojos tan abiertos sin señal, pestañas de hule, bocas diciéndonos algo, brazos y torsos y piernas, cosidos por una mano real, el resto de la media de lycra hecha moño, metida en el hueco de lo hueso y carne, gasa calma sangre, ¡calma, sangre, calma!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-860887407831532717?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/860887407831532717/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=860887407831532717' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/860887407831532717'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/860887407831532717'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/06/viaje-al-centro-de-la-lycra.html' title='Viaje al centro de la lycra'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-4363066814897128826</id><published>2010-05-31T10:39:00.000-07:00</published><updated>2010-05-31T10:40:42.813-07:00</updated><title type='text'>Caramelo</title><content type='html'>(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Este caramelo es color lengua y tiene forma de cuadrado, de cuadrado pequeño, unos dos centímetros cuadrados. Es color lengua saliva, si lo vemos envuelto en el celofán transparente. Hace ruido el celofán, sobre todo cuando se despega del caramelo. Por leyes del tacto, el celofán agoniza abollado mientras el caramelo abruma vida. Una cosa color lengua sobre una lengua, colegas coquetas, histéricas, húmedas e inquietas. Inquietas, desde el primer choque, cuando el caramelo reposa en la lengua hasta que se amortigua y una breve jalea los revuelve por la pista, los cuela contra el paladar, los empuja al reservado, apretados entre dientes y paredes de carne. Acá adentro todo tiene color. Afuera, el gato negro corre sobre el cubrefutón amarillo. Acá adentro hay negros y amarillos. Es necesario que la boca no se abra para mantener la oscuridad. Acá adentro todo está bien, nena. La música cae desde las orejas y tu banda deberá tener un repertorio amplio. Al menos hasta que el caramelo sea una pátina, apenas eso, tan irresistible para morderlo y las astillas se peguen a la comisura de los dientes. Otras astillas flotarán por el túnel de garganta, única escapatoria. La boca seguirá sin abrirse ni habrá menthol que obligue a la tos. Inútil, nena, buscar este caramelo en tu kiosco amigo. Lo receta una doctora. Con receta en mano autenticada por el sello autenticado por la facultad de Medicina autenticada por el subte línea D, dame la la mano, subamos por la escalera mecánica, sobremos al guardia, no miremos el locker. No robarás y lo sé, sólo veremos al farmacéutico alterado, soportaremos el agua de sus ojos, la lengua como humectante labial, y un caramelo cada seis horas, señor. Dijo señor. ¿Cuándo empezamos a elegir la escalera mecánica?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-4363066814897128826?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/4363066814897128826/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=4363066814897128826' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4363066814897128826'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4363066814897128826'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/05/caramelo_31.html' title='Caramelo'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-1932946945407206821</id><published>2010-04-06T11:56:00.001-07:00</published><updated>2010-04-06T12:02:28.834-07:00</updated><title type='text'>Foto casera</title><content type='html'>(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Al subir por la escalera principal, frente a un restaurador de muñecas antiguas, un taller con instrumentos de aire. El músico enseña a tocarlos lunes, miércoles y sábados, de 10 a 16 horas. En su momento (ya no lo es) viajó a Génova, una ciudad de Italia, un país de Europa. Así lo cuenta el recorte de un reportaje de un periódico italiano. De hecho, el idioma del reportaje era italiano. El recorte cuelga de cuatro chinches. Sobre un corcho. El recorte funciona como publicidad.&lt;br /&gt;Casi una página ocupaba el reportaje. ¡Y una foto lo ilustraba! El músico aparecía con tres músicos más. Un cuarteto, sin dudas. Vestían camisa y corbata. Negras y sedosas. Y pantalón de traje gris. Los zapatos no se veían. Los músicos sonreían a la lente del fotógrafo del periódico. Una mano sostenía el instrumento que cada uno tocaba. A la izquierda del recorte del periódico había una foto dedicada por Astor Piazzolla, un compositor de tangos. La firma no se entendía pero el bigote y el bandoneón eran de Piazzolla.&lt;br /&gt;Debajo del recorte, había imágenes de músicos de jazz. Apenas se veían las retinas blancas por encima de negros cachetes inflados. De puño y tinta, un dibujo del músico a cargo de Sábat, un caricaturista de Clarín, un diario de Argentina, un país de Sudamérica La caricatura insinúa las amistades del músico con otros artistas. Conocidos del ambiente, en todo caso.&lt;br /&gt;También había una foto casera, un retrato del músico en el living tocando con otras personas. No eran los del cuarteto. Una de las personas era joven, probablemente el hijo. El músico usa bermudas. El joven lleva musculosa. Alguien debe cumplir años en verano.&lt;br /&gt;Se percibe cómo hacían música por hacerla, sin espectadores ni escenario. El músico les daba el gusto a unos amigos y pocos familiares, cuando viene una persona, probablemente la mujer, entonces la madre del joven, y saca la foto con el apuro del aficionado, tímida por la interrupción. Lógicamente resulta torcido el encuadre, en plano contra supino. Una foto totalmente casera, ajena a la del periódico.&lt;br /&gt;Luego del adiós a unos amigos y pocos familiares, el músico recogió la mesa (si se chupó el dedo tuvo que ser torta, tuvo que ser cumpleaños), se ocupó de los platos y abrió la canilla del agua. Al día siguiente la mujer imprimió el recuerdo y se la llevó al taller. Según se observaba en la foto ya revelada, la mujer, la madre, la tomó con una cámara digital en hora y fecha desajustadas.&lt;br /&gt;Se trata de la única imagen relativamente actual, rodeada de sepia y blanco y negro. Sobre un corcho. Algo similar sucede con peluqueros o tatuadores. Ilustran las vidrieras de sus locales comerciales con viejas fotos de famosos a los que atendieron. A ese conductor de tv le alteraron el flequillo. A ese futbolista le dibujaron un dragón. Fueron esto. Ya no lo son. Ahora son esto, una foto casera. Lástima el encuadre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-1932946945407206821?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/1932946945407206821/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=1932946945407206821' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/1932946945407206821'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/1932946945407206821'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/04/foto-casera_06.html' title='Foto casera'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-6212555514593043588</id><published>2010-03-15T09:11:00.000-07:00</published><updated>2010-03-15T09:18:37.086-07:00</updated><title type='text'>Humedad</title><content type='html'>(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;El pene eyacula. Rápidamente tomamos aire, pensamos en referencias al pene. Como pene, tan doctor, tan bájese el pantalón; como pija, tan vulgar, tan papito; o como pito, tan infantil, tan a ver.&lt;br /&gt;El pene eyaculó. El pene late. No así el cuerpo, tradicionalmente ajeno a pelvis y extensiones.&lt;br /&gt;Eyaculado el pene, nace un río de hormigas. Crece sobre las aguas del músculo pensado para la cartera de la dama o, si cambia de canal, el bolsillo del caballero.&lt;br /&gt;El pene orina.&lt;br /&gt;Previo al orín, un breve manantial había emergido. La mano soltó el pene y abrió la canilla. Nadaron milímetros de orina por el canal púbico.&lt;br /&gt;El pene orinó. Varias hormigas acompañaron la travesía. Algunas eran cobrizas, otras rojas, pocas negras. Todas fueron ahogadas en el inodoro, víctimas de un chorro tan potente que el papel higiénico secará la tabla.&lt;br /&gt;El papel comparte el destino fatal de las hormigas. A medida que la orina se despide del pene, la mano que no sujeta el pene pulsa un botón y el papel acompaña el mareo, como si desconfiara de pasar a esa vida de alcantarillas, bajo tierra, recipiente de todas las descargas de todos los habitantes de una ciudad que es Buenos Aires, cercana a otras ciudades que no son Buenos Aires.&lt;br /&gt;El papel ya mareado ha remoloneado hasta que débil, sin la pinta de la textura seca, se hizo humedad, desintegrándose, sin energía para el último grito, ya silenciado por la cadena, ya espectro. Adiós, papel. Gracias, papel.&lt;br /&gt;Algunas hormigas sobreviven a semejante agonía. Como si se hubieran comprimido en otro formato (en un formato no hormiga, por ejemplo) regresan al nacimiento de aquel río. Palpan el alivio cuando un susto por el grito del calefón o una risa por la cosquilla del sacudón las revuelve, las agita hasta subirlas al pecho, dejándolas navegar sobre las costillas, ordenándoles el saludo a los riñones, qué se piensan.&lt;br /&gt;Cansadas del viaje, las hormigas dejan sus pertenencias instalándose en la espalda del dueño del pene, una elección coherente con el trajín del dueño de un pene que, recordemos, eyaculó y orinó.&lt;br /&gt;Fresco, el dueño del pene vuelve a la cama, se acuesta boca arriba, aplastando a las hormigas sin dañarlas. Pícaras hormigas, eligieron una zona confortable por tacto y temperatura, cómplice del colchón, en pleno roce con las sábanas limpias, como las de un sábado a la mañana de una ciudad hermosa que es Buenos Aires, cercana a otras ciudades hermosas que no son Buenos Aires.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-6212555514593043588?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/6212555514593043588/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=6212555514593043588' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6212555514593043588'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6212555514593043588'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/03/humedad.html' title='Humedad'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-8027547434867683762</id><published>2010-03-11T12:09:00.000-08:00</published><updated>2010-03-11T12:11:24.048-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Son palabras al azar, mientras el cigarro une boca, el humo ahoga nariz, entrecierra ojos mirones, tibios ante las teclas hundidas, imponderable bodrio sonoro, como si cada letra fuera igual y necesitara soplarse tres veces seguidas para reavivar la brasa cuando piensa si brasa es con ese o con zeta, apenas un detalle comparado a lo que viene detrás de la hoja en blanco, incierto mantel salpicado de manchas negras delgadas, círculos, colas, mástiles y tajos, porque se cuelan dos hombres metidos con la muerte de alguien, y lo que parece incomodidad en el público es la energía del aparato, toma aire, el humo se pierde por los pocos huecos libres desde que batería, pen-drive, cds y banda ancha son palabras, abreviaturas, sin necesidad de aclaración, como si pensaras en las palabras que usamos sin cuestionamiento y fueran aceptadas de la misma manera por quienes las leen, una pérdida del mensaje, una bifurcación del contenido de todas maneras comprendido por las fallas de ambos polos, como si naif o snob fueran lo mismo y cuando alguien las pronuncia, aunque se refiera a la otra, la cabeza aprobara con el típico meneo de arriba abajo, de arriba abajo y claro, claro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-8027547434867683762?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/8027547434867683762/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=8027547434867683762' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/8027547434867683762'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/8027547434867683762'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/03/por-hipotalamo-son-palabras-al-azar.html' title=''/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-5090561924467705196</id><published>2010-03-03T11:26:00.000-08:00</published><updated>2010-10-20T12:52:53.267-07:00</updated><title type='text'>Se anuncia el arribo</title><content type='html'>(Por Hipotálamo, o’clock)&lt;br /&gt;Estoy sentado sobre el suelo de un parque redondo como un reloj de pared (redondo). Como acostumbro ocupo el centro, convirtiéndome en el eje del cual se sujetan las dos agujas que dan la hora. La aguja que responde al segundero está allá abajo, cerca de un árbol. Si alzo la vista con el cuello erguido miro las doce en punto. A partir de ahí basta que gire mi cabeza con sus ojos para identificar desde dónde me llegan los sonidos. Trato este tema porque mi atención se centra en la lectura de la novela Crónica del pájaro que da cuerda al mundo hasta que a las tres y diez o a las dos y cuarto aparecen los acordes de la guitarra de Eugenia. No existe diferencia horaria entre el mundo Eugenia y el mundo Alfredo, sólo que no sé cuál aguja responde a la hora y cuál a los minutos. La proximidad física de Eugenia (unos trece centímetros) influye para que su do sostenido sea el primero del relato. El resto de los adeptos al aire fresco se encuentra a distintas distancias.&lt;br /&gt;No poseo cualidades acústicas extraordinarias. Por eso me intriga cómo el murmullo del río que vive entre las nueve menos cuarto y las tres menos cuarto suena más que el grito de una niña de tres años cuando cayó por las rocas de la orilla (o sea más cerca que el río) a las once menos cinco. A mi izquierda, tres ciclistas suben desde las siete y media o seis y treinta y cinco hasta las diez menos diez, no encuentran sombra y se vuelven por donde vinieron. Otro niño de camisa azul amenaza tirar una piedra a las dos y veinte o cuatro y diez pero la deja bajo su pie cuando la madre lo reta desde las cinco y veinticinco. Hablando de arribos, un avión pasa por encima de todos sin hora fija: nace a eso de las ocho menos veinte y desaparece a las doce y cinco o una en punto. Entre los acordes de Eugenia, un momento Disney en vivo: a las cinco y media o seis y veinticinco, nene y padre anglosajones: “dad, look at the butterflies!”, “yes, son, they’re landing on the flowers”, “woooow!”.&lt;br /&gt;Al rato (qué es un rato, cinco, tres minutos...) una beba aprende a caminar y lo anuncia a balbuceo limpio a las dos y cuarto o tres y diez, se cae, llora, y vuelve a empezar desde las dos en punto o doce y diez. Detrás del rasguido de Eugenia y un insulto por la cuerda y el puente que lo parió un tal William es llamado por una madre (no se me ofenda, señora) sin cara de saber qué es una butterfly. Las hijas la callan con mirada ay, mamá, a las tres y veinte o cuatro y cuarto. Qué pasa detrás del eje, a eso de las seis y media, es una buena pregunta: hay cinco bancos ocupados por siete personas, una duerme, cuatro toman sol y dos contemplan el río. Cuando un muchacho mete un gol y le grita a su novia si vio cómo pasó el arquero son las diez menos veinte u ocho menos diez. Hasta que por fin Eugenia canta y los sonidos empiezan a callarse. Uno a uno se acerca, pide permiso, salta el par de agujas y toma asiento. La música de la tarde se escucha desde las nueve menos diez o diez menos cuarto hasta las cinco y veinticinco, donde seguía la madre, explicando cómo con una piedra podés lastimar a alguien, mi amor.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-5090561924467705196?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/5090561924467705196/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=5090561924467705196' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5090561924467705196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5090561924467705196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/03/tic-tac.html' title='Se anuncia el arribo'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-6494240163411418374</id><published>2010-02-10T12:13:00.000-08:00</published><updated>2010-02-10T12:29:18.771-08:00</updated><title type='text'>La galletita de la mañana</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/S3MUtFcOU7I/AAAAAAAAAQM/aAeAtMqlQ-I/s1600-h/galletita.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 209px; height: 196px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/S3MUtFcOU7I/AAAAAAAAAQM/aAeAtMqlQ-I/s400/galletita.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5436711939953546162" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Por Hipotálamo, claro)&lt;br /&gt;Usted despierta un buen día, un buen día porque despierta, de hecho el cuerpo es un hecho, bufa un poco porque acaba de bufar un poco, encima a la noche no acaba, y la mañana empieza con otro dolor, un inadvertido puntapié al inadvertido zócalo camino a la cocina. Pone el agua y como algo tiene que hacer el dedito tira la costra de almíbar del párpado, ojo dedito abuso, refregás como si no hubiera ojo. Silba la pava como silban los pavos amortiguando el chirrido por un dolor en aquel pie, un dolor de calor hasta el empeine, bienvenida de los sentidos, remolones hasta la hornalla, fuego y tuy la puta cuando el primer amargo le infla la lengua. Amortiguada la palabra usted piensa en el corte de cintas sobre ese puente que lleva lo exterior (agua, tanque de agua, caño, pava, mate) hasta su interior (boca, lengua, tráquea, tuy, panza). A simple vista usted chupó un mate caliente con un poco de polvo y esta bombilla que hay que cambiar pero no ahora que hurgó la alacena y desnudó un paquete de celofán, y encima anoche, así que cébese otro, pase la absurda galletita de la mañana, y ahora la miga se mete en el relato por lo que vamos a esperar que tosa, eso buen hombre, tosa porque la bombilla no es el único cambio del día y necesitará claridad fonética para la gran decisión gran seguida del gran insulto gran. Después del vasito de agua (gracias, querida) le quitará la percha a la camisa ni enterada del cambio de porte, frente al espejo acomódese el nudo, por favor, piense el desenlace, tirite, otro mate caliente, vamos. &lt;br /&gt;El lunes de decisiones llega por otro puente a la altura de una calle donde ya no se gira tan fácilmente, así que aplausos. Usted sabía que debía estar a las ocho en Talcahuano y Lavalle pero calló cuando el taxista siguió hasta Córdoba y Suipacha. Quiso dejarse llevar pero le paró el entusiasmo por tanta radio y bocina, deténgase en la esquina, deje, camino. Pateó el cordón de la banquina y esas cinco cuadras de arrepentido. Saludó con las cejas al portero, el boludo de Omar, ningún boludo, claro, qué culpa tiene de San Lorenzo y de la sonrisa de cada mañana, anfitriona planta baja, preámbulo de lo siete pisos arriba. Las cuadras y el hermetismo del ascensor lo guían derecho al baño, antesala del gran discurso gran, coma, insulto. Antes sáquese el sudor con agua y jabón, reniegue de las toallas de papel, siempre tan distantes, siempre hilo húmedo en la quijada, toque la puerta, tome aire, permiso sin adelante y mire la mano del jefe, apurada sobre el mouse que no cierra esa ventanita y el quién se cree éste que pasa sin preguntar. Entonces todo se vuelve un qué querés, Heredia, un renuncio, hijo de puta, un qué decís, un lo que escuchaste, hijo…, tose, un hijo de… tose de nuevo. El jefe le acerca el vaso, se calma la garganta, recupera el aire, se seca el agua de los ojos, ajusta el nudo tironeado, y el desenlace es un haceme el favor y terminá lo que te pedí, vamos. &lt;br /&gt;La camisa extraña la tensión de la percha, flota en su hombro arqueado mientras pasa al escritorio y usted abre el excel pensando en qué fallé si el espejo le había devuelto confianza. Habrá sido la respuesta del jefe, sobre todo la segunda, será un problema cuando lo tutea, cuando lo ningunea, ea, qué pasa acá, mejor abra un documento en blanco y hágame un breve repaso del día que empezó anoche, recuerde el bufido, anote el pie, el mate, la tos, la galletita de la mañana, eso, anote la galletita de la mañana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-6494240163411418374?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/6494240163411418374/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=6494240163411418374' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6494240163411418374'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6494240163411418374'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/02/la-galletita-de-la-manana.html' title='La galletita de la mañana'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/S3MUtFcOU7I/AAAAAAAAAQM/aAeAtMqlQ-I/s72-c/galletita.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-4898948305572382880</id><published>2010-01-22T08:14:00.000-08:00</published><updated>2010-01-22T09:00:26.684-08:00</updated><title type='text'>Tucumán</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/S1nYdjr-t5I/AAAAAAAAAQE/ck3oACKw6ZM/s1600-h/resized_san_miguel_centro-aaaaaa.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 236px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/S1nYdjr-t5I/AAAAAAAAAQE/ck3oACKw6ZM/s400/resized_san_miguel_centro-aaaaaa.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5429608828079355794" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Tucumán, murmullo de pocillos; Tucumán, puñetazos a las mesas; Tucumán, camisas a cuadro; Tucumán, ausencia de eses; Tucumán, sobredosis de diminutivos; Tucumán, grandes blusas violetas; Tucumán, tinturas de vecina; Tucumán, bolsas de regalo con camisas a cuadro; Tucumán, mensajes de texto bajo naranjos; Tucumán, sobres de cuero, papeles en mano, las correas empapan; Tucumán, gaseosas de manzana, pequeñas; Tucumán, cruces a mitad de cuadra, trote hasta la vereda; Tucumán, mangas cortas, cuarto botón desprendido, pelo en pecho; Tucumán, bicicletas encadenadas a los árboles; Tucumán, panchuques y helados de máquina; Tucumán, Dyango en la radio; quieto, Tucumán, dos sorpresas: un oriental cincuentón y el hombre sin eses reta a su amigo porque te amo, culiao; Tucumán, camisetas de fútbol, pantalones de rugby; Tucumán, exceso del verbo remar, una luca, dos lucas, Luquitas; Tucumán, otra sorpresa, el chofer de la convy del ministerio de salud viste de negro, amas de casa se acercan a preguntar qué regalan, escuchan condiciones para una maratón a beneficio; Tucumán, detrás de mi ventana se cuela el amigo puma de Sandro; Tucumán, dos motos, tres cascos; Tucumán, otras mesas, otros diálogos, gaseosas grandes, sánguches de ternera en pan negro para ella, ya viene la playa; Tucumán, voyalale, no, falta una letra que convierta una palabra en una frase, voy a la Ale, ¿no?; Tucumán, bombos y tamboril, una pancarta, una mujer de dos parantes, rostro de tela amarilla, torso de sábanas; Tucumán, bajen las armas, clama el centenar; Tucumán, niñas de una murga cantan y saltan dentro de sus fracs azul lentejuela, cinco estudiantes de ciencias sociales, mozos de un bar cultural (?), acompañan la marcha en orden para que se lean sus cinco remeras, ba-jen-las-ar-mas; Tucumán, el tránsito se reanuda; Tucumán, banderines rojos y oro, coronas verdes disfrazan postes grises de luz; Tucumán, las camionetas vidrio oscuro; Tucumán, un ciclista espera qué hará el taxista, siguen por calle San Martín; Tucumán, las narices y las mandíbulas se secan con las mangas cortas de las camisas a cuadro; Tucumán, algunas caras se repiten por calles que se repiten; Tucumán, una empleada pública; Tucumán, lapicera bic; Tucumán, camiseta blanca; Tucumán, saco rosa; Tucumán, rodete de lapicera bic.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-4898948305572382880?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/4898948305572382880/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=4898948305572382880' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4898948305572382880'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4898948305572382880'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/01/tucuman.html' title='Tucumán'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/S1nYdjr-t5I/AAAAAAAAAQE/ck3oACKw6ZM/s72-c/resized_san_miguel_centro-aaaaaa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-7748608196333133739</id><published>2010-01-20T13:33:00.001-08:00</published><updated>2010-01-20T13:46:06.259-08:00</updated><title type='text'>Ejercicio</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/S1d20HeI7mI/AAAAAAAAAP8/MS_0OjEtATw/s1600-h/ejercicio.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 264px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/S1d20HeI7mI/AAAAAAAAAP8/MS_0OjEtATw/s400/ejercicio.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5428938513549160034" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;La sombra de la mano sobre el papel se detiene cuando un estribillo me gusta aunque no me gusta escribir me gusta más allá de que esto es una escritura sin filtros de una mente sin mejores palabras en ese momento que me gusten. Evidentemente qué palabra larga es evidentemente. La pausa que generan los puntos seguidos insinúa que este atisbo de ejercicio puede estar llegando a su fin y el dolor en el arco de la mano derecha me acerca al punto final hasta que encuentro la manera de agarrar la lapicera. Tampoco me gusta decir agarrar y de repente construyo una pequeña frase con dos palabras que no me gustan y acá va otra más porque me gusta ver la pelota que tengo bajo mi camisa y cómo la luz y la redondez, por no decir circunferencia, amén de esas palabras que se callan para no repetir un concepto y se busca la forma creíble de generar el sinónimo de idea. &lt;br /&gt;No tenía demasiadas intenciones con esta lapicera negra pero como seguí mi apuro por escribir las palabras, el pulso es distinto en cada una de ellas, por ejemplo con las que tienen m y que serán comentadas por el impulso y la confianza de que luego serán leídas y cortadas aunque no servirán como manuscrito en manos de un editor y eso cuestiona mis ambiciones y mejor pienso en las imágenes que cubren edificios sobre la principal avenida de Buenos Aires (¿por qué no decir 9 de Julio a secas?), imágenes que ocultan lo que pasa detrás de la fachada casualmente de un banco y, peor aún, levantan la mirada de los transeúntes así eviten las familias de indigentes que duermen y viven y duermen bajo esa gran fotografía que destaca los rituales de la ciudad como la picada y el vermut del domingo, la pelopincho de un Gardel de entrecasa, y el musculoso de la espuma, vecino de los acobijados bajo la lente de Marcos López, Marquitos, a quien vieron una noche y le pidieron una moneda, cara de circunstancia, sombra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-7748608196333133739?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/7748608196333133739/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=7748608196333133739' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/7748608196333133739'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/7748608196333133739'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2010/01/ejercicio.html' title='Ejercicio'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/S1d20HeI7mI/AAAAAAAAAP8/MS_0OjEtATw/s72-c/ejercicio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-7663538820072697287</id><published>2009-11-25T12:03:00.000-08:00</published><updated>2009-11-26T07:07:36.150-08:00</updated><title type='text'>Todos los fuegos, el fuego</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/Sw2OWeF0McI/AAAAAAAAAPs/ssWIk_eDspo/s1600/cortazar.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 259px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/Sw2OWeF0McI/AAAAAAAAAPs/ssWIk_eDspo/s400/cortazar.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5408135244227555778" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Si abrís la boca se te cae el cigarrillo. Un Commander, ¿verdad? ¿Por eso no hablás? Si lo pensás bien, serviría para pedirme fuego. No, no me vengás con que qué vas a hacer, que sos como tu vecina, una mujer de satén rojo llegada desde un museo de Madrid. Podés contarme sobre qué hablan cuando me duermo. ¿Le susurrás el capítulo siete? Algo te conozco así que entre los dos puse un mapa de Londres con letra de Nadia, encantada con la transcripción de tus viajes en ascensor hasta que olvides la hipoteca y la religión. “Oh, hazme una máscara”, citabas al inicio de aquel relato. ¿Eso es? En todo caso, necesitás una máscara de espejos así profundizás sobre Johnny. La que usás en blanco y negro no me convence. Apenas se destaca tu rostro gris cortado por el cigarrillo que sigue sin caerse (un Commander, ¿verdad?) Ahora que te miro bien, me gusta la arruga entre tus cejas, como un tajo de interrogantes. Algo parecido me pasa con tu mandíbula lampiña, tan París, tan no Nicaragua.&lt;br /&gt;Dale, che, abrila. Mirá si perdés el gusto a fruta madura. ¿Te alcanzan tus ojos? Ya viste que los míos crecieron por el tiempo según Bioy. Cuando hablabas dijiste que querías ser Bioy. Lo hiciste con esa voz de audiolibro, la historia de siempre: gotas, escaleras, rounds y mañanitas. Si me apurás te digo que hace dos meses, en la terraza de la vieja galería de Defensa, tenías la raya del otro lado, a tu derecha, a mi izquierda. Si acerco las lupas que descansan bajo tuyo (cerca para que sigas el deterioro amarillo de las páginas de Poe) te contaría una, dos, más pecas de lo pensado. Será el sol de San Telmo por el que transpiraste como si te faltaran clavos y yerba. Nunca colocaría una cámara que siguiera tus movimientos cuando no estoy. Aunque me intriga cómo te quitaste el sudor de la frente sin que el ademán echara a volar tu nombre y el de la fotógrafa que tan juntos reposan sobre la solapa de tu lado derecho (izquierdo mío).&lt;br /&gt;La pregunta en cuestión (¡redundante!) es qué hay más allá. El encuadre de la cámara y la guillotina de la imprenta no pueden cortarte los brazos. Tal vez la corbata, de nudo tan elegante, por cierto. ¿El resto del cuerpo? Vivimos en una casa de techos altos, tus piernas entran en las paredes, tus zapatos caben en las mesitas de luz. ¿Convenciste a tus amigos de disimularlo en pintura blanca? ¿Los cronopios salpicaron sin pincel y un esperanza compró aguarrás? &lt;br /&gt;Te llamo a la reflexión. Se va haciendo tarde y cierra el bar de la esquina. La mesa del ventanal me espera con un café y, si no llega, un coñac. Mataré la espera pensando en lo de la otra noche, cuando apagué la luz para ahorrarte mi intimidad, ella se fue y yo me disponía a dormir. Antes, una tos. La radio hace rato que no funciona. El ruido venía de tu lado, que ahora es el mío, con la raya hacia la izquierda, preguntándome si te convido fuego, si el papel de la fotografía será de confianza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-7663538820072697287?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/7663538820072697287/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=7663538820072697287' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/7663538820072697287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/7663538820072697287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/11/todos-los-fuegos-el-fuego.html' title='Todos los fuegos, el fuego'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/Sw2OWeF0McI/AAAAAAAAAPs/ssWIk_eDspo/s72-c/cortazar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-4339727940570088131</id><published>2009-11-03T12:09:00.001-08:00</published><updated>2009-11-03T12:10:29.907-08:00</updated><title type='text'>Diario de viaje</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SvCOFQpy8YI/AAAAAAAAAPk/TMOYZ2ZU9Pg/s1600-h/diario+de+viaje.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 265px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SvCOFQpy8YI/AAAAAAAAAPk/TMOYZ2ZU9Pg/s400/diario+de+viaje.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399972174237987202" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Aquí estoy, echada como quien dice, asiento 30, ventanilla, todavía tibio, una pensionada, camisa rosa, 15 horas sin moverse. Pasamos los carteles de la panamericana, guardó las galletitas, la primera en bajarse. Después del último pasajero vino Rubén, me tiró un beso, alisó su delantal tan azul, tan él, se lamió el pulgar y sopló una frase: “hice 20 pesos, dale, aceptame una cerveza”. Este Rubén… se me tiraría encima si me viera así, con las piernas abiertas, el punto corrido de lycra, sin zapatos, la nube de talco. Es bueno Rubén, pero se piensa que una nació para mirarlo. Es maletero Rubén, bastante picaflor, o eso contó una compañera que se agarró con la de encomiendas. Tilingas. Héctor también es un divino, sobre todo cuando está sobrio. Si no maneja, me cabecea para que le acerque una medida de whisky; si está jodón, una copita de champán. El tema es que nunca es una medida ni una copita y a veces me manotea la falda. Lo dejo pasar y lo mando a dormir. Es compañero Héctor, una vez me defendió de los susurros de un guarango mayor, camisa crema, asiento 17, pasillo.&lt;br /&gt;Cuando conseguí este trabajo (corrí a casa, qué felicidad) nunca imaginé un diario de viaje. Será que necesito salir de la rutina Retiro-Tucumán, Retiro-Salta o, dios me libre, Retiro-Jujuy. Si son los primeros días del mes, el coche se llena de comerciantes de ropa. Suben cansados, huelen a Once, cenan y roncan hasta mañana. Antes de arrancar, la bodega colapsa, Rubén se queda con la boca seca de propinas y alguna que otra prenda. Los fines de semana largos cambia la posición de los asientos: estudiantes santiagueños justo acá se despiertan y hablan sobre música de fm y se toman fotografías con el brazo extendido y se fijan inmediatamente si salieron bien y nunca salen bien y el que está sentado sobre el apoyabrazos vuelve a apretar el flash y hasta que la foto no sale bien, por favor, chicos, que necesito pasar. También están los de los miércoles, breve equipaje de mano (en la derecha), una foto (en la izquierda) y el sollozo porque era tan joven. Luego, por fin, vienen los que viajan sin que una sepa por qué, como él, um, a ver, quién sos, um, me acomodo las hebillas, repaso mi sonrisa, viene todo serio, despidió a la mamá, suegra, qué lindo el nene, voy a ofrecerle un caramelo, agito el bol, así me agarre uno de miel, quiero un beso de miel. &lt;br /&gt;Con el tiempo aprendí que en un micro de larga distancia se potencia todo lo que pasa en un colectivo de Buenos Aires. Cuando corrí como sea que corro hasta la parada del 59, él me esperó que llegara y que subiera antes. Agitada, puse las monedas y oí cómo el chofer se burló de tanta caballerosidad. También pidió un boleto de 1,25, venía hacia mí, pero se sentó del otro lado del pasillo, una lástima. &lt;br /&gt;Durante el viaje por Las Heras pensé en decirle gracias. Cuando doblamos tan fuerte por Santa Fe se me acercó como si tambaleara y yo me alejé como si tambaleara, volví a sentir su silueta cuando Suipacha se hizo Tacuarí y me aceleré del todo cuando bajamos en la esquina de Carlos Calvo. ¿Cuántas señales más hacían falta? Si yo no corría a contar la noticia se hubiera ido en esa ventana que me pasaba por delante. Nos subimos en el mismo lugar, él después del trabajo y el mail de último momento, yo después de la entrevista y un café con Mariano; el gesto tan amable, la cercanía de los asientos, el destino común; y el silencio cuando me agaché a limpiar la lengüeta limpia, se quedó a mi lado, lo miré, la luz se puso roja, y se me fue, chau, rumbo a la costanera.&lt;br /&gt;Anoche, cuando dejó que le cortaran el pasaje, lo recibí bien peinada, sin sudor, de uniforme, ¿me habrá reconocido? Después del caramelo de bienvenida, confirmé que estaba al fondo del piso superior, butaca 26, individual. Con el tiempo también aprendí que quienes sacan un asiento individual son precavidos, solitarios, inseguros, soberbios y que, en una de esas, escriben por las noches sobre alguien que genere su atención. Antes de atenderlo, dejé que llamara a los amigos que ocuparon sus días o, dios me libre, balbucee las promesas de siempre a una ex futura ex. &lt;br /&gt;El tonto de Héctor no sabe cómo funciona el dvd y tuve que sacarle el control remoto para callar al león que había empezado sin mi recepción. Como no quería que butaca 26 extrañara el avión, acomodé mi voz con un sopapo al caramelo de miel (quiero mi beso) y dije por micrófono: “buenas tardes, señores pasajeros (hola, butaca 26), este es el servicio suite premium de Transfer Line (es cama, cama, butaca 26), le damos la bienvenida a bordo del servicio con destino final a la ciudad de Buenos Aires (esperame ahí, otra vez), a sus costados tienen las salidas de emergencia (o rompé la ventana y saltemos). Mi nombre es Silvia (pero vos decime Sil) y soy su asistente de abordo, en un instante comenzaré el servicio (¿tres veces digo servicio?) de cena, recuerden que durante el mismo el baño permanecerá cerrado (pero tengo las llaves, bombón)”.&lt;br /&gt;El celoso de Héctor no quiso mostrarme los datos del pasaje así que le diré señor. Tendremos la misma edad y el trato es ficticio. Si nos viéramos fuera de mi trabajo nos tutearíamos y no nos diríamos gracias cada vez que nos respondemos. Así que el señor se va a servir Sprite. Me gusta eso. Champagne en copa de plástico es champán, no combina. Elige una gaseosa que acompaña el gusto de las bandejas de comida. Se nota que tiene hambre (y pancita, pero apenas). De la entrada sólo dejó la lechuga y un dado de ciruela. Supongo que el plato caliente está vacío porque es tan considerado que después del último bocado puso la tapa de aluminio (como un techito, cree en el hogar, en la familia, qué hermoso), envolvió la bandeja en papel film y no se me derramó nada. Así que tanta amabilidad se lo merecía: me fui pisando los tacones, moviéndole mi cintura. Lo mismo hice en el desayuno, pero dormía, todo vestidito, sin las botas, cubierto por la frazada. Me gustó despertarlo, quiero hacerlo todas las mañanas, que sea lo primero que vea, ofreciéndole agua a esa boca sin beso, conmovida por el sueño, balbuceando a la señora de rosa si soy una continuidad onírica o qué.&lt;br /&gt;Entrábamos a la panamericana, el viaje se terminaba. Algo debía hacer. No me importó que mi postura rígida, condición como imagen de la empresa, volviera a tambalear. A la hora del café, le ofrecí azúcar o edulcorante, me respondió café, café, se acaloró por la confusión, y me aclaró azúcar, azúcar. Su sonrisa nerviosa, el desvío de la mirada, todo me dio ganas de comerlo. Iba a tirármele encima pero sólo le pasé el perfume de mi escote con la excusa de retirar la frazada. Llegamos a Retiro y el señor, último pasajero en bajarse, buscó su equipaje. Iba a dejarle unas monedas a Rubén. El desubicado le reclamó un billete. El señor le preguntó para qué era. Rubén me señaló. Fue grande la decepción cuando diez pesos se arrugaron en la palma de Rubén, que venía para aquí, tirándome un beso, alisándose el delantal, tan azul, tan él.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-4339727940570088131?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/4339727940570088131/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=4339727940570088131' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4339727940570088131'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4339727940570088131'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/11/diario-de-viaje_03.html' title='Diario de viaje'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SvCOFQpy8YI/AAAAAAAAAPk/TMOYZ2ZU9Pg/s72-c/diario+de+viaje.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-4797060467452661805</id><published>2009-10-23T13:44:00.001-07:00</published><updated>2009-11-04T08:07:14.726-08:00</updated><title type='text'>La Negra</title><content type='html'>(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Mercedes no necesitaba más amigas. Apenas había tratado con dos vecinas recién mudada al barrio. Blanca y Esperanza le dieron la bienvenida con esa generosidad que nace de la rutina. En la cuadra no pasaban colectivos y los accidentes sólo llegaban por radio. Así resulta lógico que el arribo de Mercedes fuera el comentario común mientras se barrían las veredas de la mañana. Cuando la música de la escoba se apagaba, las vecinas cuchicheaban con nariz fruncida. No era bien visto que la vereda de Mercedes fuera un mar o un desierto de otoño según los humores del viento. De hecho, Blanca y Esperanza habían echado a correr el rumor de que la nueva fumaba tabaco negro y que una vez en la despensa su aliento se confundió con el del kerosene. Claro, al cabo de unas semanas, ya nadie las escuchaba y quedaron solas en la causa. Realmente habían sido gentiles desde el primer día, indicándole dónde conseguir telas de liquidación, cuándo afilar los cuchillos y qué botón de la camisa bastaba para un buen corte del carnicero. Mercedes agradeció la compañía pero cuando se ofrecieron a cuidar los niños, digo, por si necesitás ir al centro, querida, se metió puertas adentro, sin respuesta.&lt;br /&gt;Pese a algunos incidentes vecinales, nadie podía afirmar que algo raro pasaba detrás de esa fachada. Si hubieran bajado el picaporte, sorteado el bargueño del comedor y doblado a la izquierda, sin pisar a Canela, hubieran entendido que Mercedes ya tenía una amiga, acostada sobre la repisa, entre frascos de legumbres. Era la Negra, una General Electric que le hacía compañía con la luz como única condición. Era la Negra, que comenzaba su día con los primeros mates y subía la voz hasta despertar a los niños con la misma copla de las siete. Ellos renegaban de las coplas, pero ni se les ocurría cuestionar a la Negra. Cama sin postre, bajar la ropa, pedicuría, quién sabe qué castigo les tocaría. En el fondo, sabían que su Mercedes vivía en esa cocina, rodeada de los aromas al oporto para el bizcochuelo, al vainillín para los barquitos de dulce de leche o al de la carne a punto si esa mañana había usado camisa. Pero era la música de la cocina la que confirmaba el aire de cada día. Después de las coplas, la Negra se movía hasta el informativo, donde el chico de la moto no había llevado casco, el precio de la leche generaba el escándalo, pero la inmediata chacarera cambiaba el humor y Mercedes silbaba el estribillo hasta ahogar el tintineo de la canilla abierta. Ese hilo de río inconstante siempre llamó la atención de los niños, quienes nunca sintieron las manos de Mercedes, vestidas en harina o lamidas por cebollas, abiertas de par en par como si esa madre que los recibía de la escuela fuera un mimo de jazz.&lt;br /&gt;Esas manos ahora estaban entrecruzadas sobre el vientre de Mercedes. Ningún dial callaba el pésame de consuelo por una vida plena, con los niños ya grandes, él doctor, ella artista, unidos desde que las recetas y los turnos con el doctor Guerra fueron cosa de todos los días. Había resultado difícil reemplazar el vainillín por los barbitúricos o la canilla por el ascensor del geriátrico, pero lo complicado del adiós fue guardar en cajas los objetos que acompañaron a los niños hasta sus casamientos. Las botas de plástico con sorbete para el desayuno, los cuatro tomos del diccionario Códex, la bicicletita condenada a la mesa de luz, los vinilos de Yupanqui, la espátula del merengue, la Negra.&lt;br /&gt;Hasta el momento, nada fuera de lo común había pasado. El aire cambió cuando el nieto de Mercedes viajó a despedirla. A la mañana siguiente del beso en la frente, comentó sus deseos de descubrir el mundo de la radio. Lejos de la familia, se sentía solo y los vecinos bien podrían ser los nietos de Blanca o Esperanza. Entonces no pareció una mala idea escuchar un poco de folklore los sábados a la mañana y otro tanto de fútbol los domingos a la tarde. Así fue que la Negra viajó en la misma caja junto a una pequeña biblioteca, un pullover, salames de Córdoba y quesos de cabra. Recién a la noche, volvió a encenderse. Como si el silencio hubiera guardado tanto, los primeros sonidos fueron ruidos. La antena no era el problema ni la rueda del dial, pese a que giraba como si volviera a aprenderse la ruta entre el 88 mhz y el 1600 khz. &lt;br /&gt;Cuando la barra naranja del dial se clavó por la mitad empezaron las sospechas del nieto de Mercedes. El lamento que salía de la cantante se cortaba con la furia del bombo, se escuchaba el murmullo del público, una tos desde la tercera fila, y un silencio. Un silencio que no era de la grabación, simplemente la Negra que se apagaba antes de los aplausos. El nieto de Mercedes tomó la radio, subió el volumen, otra Mercedes ahora silbaba el estribillo, ahora otro silencio. La Negra fue sacudida como si fuera una cosa. Una lluvia de insectos mudos cayó a través del parlante. Según la intensidad del sacudón eran larvas como cabezas cobrizas de alfiler, cucarachas como semillas cubiertas en almíbar. El zócalo de pinotea comenzó a parecerse a un cementerio, sin cruces ni lápidas. El destornillador abrió a la Negra por primera vez desde su creación, hace siete décadas. Los tornillos se marearon por la salida a la luz. Cuando cayó el del cuarto vértice, se pobló el segundo zócalo. Al mirar dentro de la radio, el nieto de Mercedes descubrió la vida que se había formado ahí dentro. Todos descansaban con sus manos entrecruzadas, sobre el vientre. Los locutores de publicidad lo hacían en el compartimento de las pilas, los programadores entre los transistores, y los protagonistas del radioteatro en la ventana del dial, es decir, con la única vista de todo el aparato. El nieto de Mercedes desconocía algunas licencias de su abuela, tomó la escoba y disfrutó el barrido de esas voces que habían acompañado a su familia. Ese cementerio iba en pala hacia la bolsa de residuos cuando un caparazón se agitó con una voz conocida, era de una cantante que caía con las patas intactas, ágiles para bordear el plástico y huir de la cocina. &lt;br /&gt;Luego de un baño largo, como los de un sábado a la mañana, el nieto de Mercedes probó la radio. Sonaba la última zamba, caía el telón, algunos ramos de violetas, pañuelos blancos, por fin los aplausos, el público de pie, excepto por esas dos mujeres en la tercera fila, sentadas, de nariz fruncida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-4797060467452661805?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/4797060467452661805/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=4797060467452661805' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4797060467452661805'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4797060467452661805'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/10/la-negra.html' title='La Negra'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-3214624450976458241</id><published>2009-09-02T16:08:00.000-07:00</published><updated>2009-09-03T14:09:26.495-07:00</updated><title type='text'>Me provoca un tilo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SqAweJHUtLI/AAAAAAAAAPE/uvtjYKBTmOM/s1600-h/meprovoca.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 287px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SqAweJHUtLI/AAAAAAAAAPE/uvtjYKBTmOM/s400/meprovoca.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5377351249481217202" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Lo confieso, tía: lo que usted encontró se conoce como lectura nocturna. Claro, tía, debajo de la cama, donde va lo que uno oculta. Tampoco exagere, tía, sólo es una colección de revistas. Herencia de Manuel, su viejo vecino, quien resultó un amante del otoño y de todo lo que oculte una hoja. Exótico nombre la publicación: Provocator tiliae, algo así como El tilo provocador. No, no hablo latín, tía, pero recuerdo algunas desinencias. Respecto de los cuerpos, qué quiere que le diga, tía, ilustran la idea, ojalá pudiera arrancarlos. Es más, algunas páginas están pegadas, pero baje el tono, tía, cuestiones del desuso. Qué sé yo si valen mucho. Ya se lo dije, me las pasó Manuel, preso del temblor de sus manos. Me contó que las conserva desde la cárcel, donde lo llamaban Jardinero. ¿Se acuerda de eso, tía? Al parecer, algunas fotos publicadas lo perjudicaron. El pobre conservaba cada ejemplar en su respectivo folio, mitad transparente, mitad amarillo. Vamos, tía, no se haga la tonta: contenido adulto, imágenes explícitas, polinización, una sección de servicios y esta lámina desplegable de Flora, la polen star de junio, sin saquito. Si no va a animarse a quitar el plástico, le cuento que aprendí mucho con esta nota sobre tallos, y mire qué producción sobre el río Tamur, el viento revuelto sobre Flora, y sus ocho bracitos salpicados de rocío. &lt;br /&gt;En todo caso, antes de cuestionar tanto, tía, lleve la nariz hasta la cola del encuadernado. Ese aroma, perdón que se lo diga, me enseñó a romper el hervor. Ahora que me descubrió sabrá por qué rendí siete materias en diciembre, por qué dormía tanto, por qué Agosti anunció tiroides. Tía, si su regio doctor conociera a Manuel, hubiera cambiado mis costumbres. Después de cada tirón de lectura, con la yema húmeda y los párpados secos, soñaba con un colchón de hojas y no quería despertarme. Hasta que usted, tía querida, corrió a contratar una mucama, a Virginia, para que me quitara las legañas con té, mojando un pañuelo en el dedal de tilo que yo le dejaba la noche anterior. Pensar que la taza quedaba debajo de la cama, tan cerca de las revistas y yo, como un ciego, sin darme cuenta. Linda la misionera, con esa lengua de tierra colorada, generosa en los desayunos, habituada a mis gustos, a los del señor, pese al acné, con un poquito de limón, así, cómo toma todo, el señor. Y usted abajo, tía, en la confitería de la esquina, haciéndole una c al mozo, molesta porque no llegó su amiga, el cortadito de un sorbo, cóbreme, las escaleras a paso mudo, y la escena con Virginia, exprimiéndonos, sin bajar el tono, tía. Así que vamos, tía, no sea tan mala, ya que la dejó en la calle, le recomiendo que me devuelva las revistas. Y sáquese la idea de venderlas. No sea cosa que se entere Manuel, tía, y usted, grande ya para el desvelo en la cocina, no llegue a calentar el agua.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-3214624450976458241?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/3214624450976458241/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=3214624450976458241' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3214624450976458241'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3214624450976458241'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/09/me-provoca-un-tilo.html' title='Me provoca un tilo'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SqAweJHUtLI/AAAAAAAAAPE/uvtjYKBTmOM/s72-c/meprovoca.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-225326651397976576</id><published>2009-08-26T14:09:00.000-07:00</published><updated>2009-09-03T14:11:43.046-07:00</updated><title type='text'>Juego de manos</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SpWqdWq_LKI/AAAAAAAAAO0/gDRw5UvYpxA/s1600-h/echale+agua.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SpWqdWq_LKI/AAAAAAAAAO0/gDRw5UvYpxA/s400/echale+agua.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374389151615364258" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Por Hipotálamo; viejo y peludo, nomás)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque a mí me gustan las cosas claritas como el agua. Desde el ajedrez de parque Rivadavia hasta la pecera del living. Si el alfil no estaba ahí será asunto del rival. En esos casos me quito la suciedad de la trampa con un paño amarillo que remueva la explosión de la pomarola. Cuando las manos se blanquean de lavandina, abro la canilla. El ronroneo de la ducha empaña los primeros azulejos. Corrida la cortina de hule, la soberbia del torso centra el agua entre las tetillas. Se formó una cascada que olvidó los lengüetazos hacia las piernas, crispó la piel de los muslos y erizó la pelusa de las caderas. La ventana del calefón, como una jaula de gatos, parió azules. Basta mi vueltita de bailarina para que desaparezca la marca del jabón. Ya sin los relieves del estreno, esa extensión de la mano empieza a engordar de espuma sobre el pupo. El baño terminaría ahí si fuera como los de la mañana. Pero el vapor de la lluvia sin pausas prolonga la estadía en este cuarto de paso, donde surge la confusión por un cuerpo que no es el mío, por las pompas sobre pliegues olvidados, por las zonas sin nombre como sea que se llame detrás de las rodillas, o de otras desconocidas para el aseo como papada, codos, muñecas y dedos del pie. &lt;br /&gt;Cuando terminó la sobremesa y se sorteó el lavado de platos, un chorro helado cortó el clímax del estribillo y aceleró los pasos para la mudanza en soledad. Se perdería el rumor familiar de la cena, pero la pluralidad del arroz permitiría el ahorro para los vinos que acepten las muchachas. Me gustaría que leyeran en los trenes, cargaran un discreto neceser y alabaran mi pulcritud. Ibamos bien con la compañera de trabajo, aunque sonó precoz al querer enjabonarme la espalda. Suspiré profundo al quitarle las botas. Había pocas luces, el libro abierto en el capítulo siete y un piano para confundir a los vecinos. La besé hasta ponerla en celo cuando agitó su nariz y estornudó. Frunció la cara, exploró mi cuerpo tibio aún y renegó del cuello de la camisa, de las uñas de las manos y de las aureolas. A mí, que me gustan las cosas claritas como el agua, me habían cambiado las costumbres de la higiene. Le expliqué que la boleta del agua me dejaba poco margen para perfumes, que ya bastante tiempo le había dedicado a la superficie en que se basa la primera vista, que hoy quería una novia para toda la vida, que en todo caso vuelva la semana que viene, en una de esas, quién le dice.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-225326651397976576?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/225326651397976576/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=225326651397976576' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/225326651397976576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/225326651397976576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/08/echale-agua.html' title='Juego de manos'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SpWqdWq_LKI/AAAAAAAAAO0/gDRw5UvYpxA/s72-c/echale+agua.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-3224333931225612737</id><published>2009-08-19T12:32:00.000-07:00</published><updated>2009-08-20T12:01:50.058-07:00</updated><title type='text'>Cambio de nombre</title><content type='html'>(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Me llamo Alfredo Aráoz. ¿O me llamaba?&lt;br /&gt;Unas noches atrás acomodé las copas de la mudanza, les quité el papel de diario y leí la noticia de pie de página: luego de 20 años echaban a la secretaria del Registro Civil de Tucumán, lugar donde yo nací. Las nuevas autoridades justificaban el séquese esas lágrimas, por favor, a través de un breve comunicado: reincidentes problemas en la salud de la señora Bazán, Blanca, habían afectado la recepción de datos en nacimientos y decesos.&lt;br /&gt;Colgué los viejos sacos en el amplio placard, tiré las corbatas de los egresados, encimé las prendas de color marrón que seguiré sin usar, hasta que hice un llamado a la distancia. Mi abuela conocía a Blanquita, si es que se llamaba Blanquita, porque con esto quién te dice, Alfredito, que no haya sido genético, que además del cargo haya heredado la sordera tan disimulada por décadas, qué sabe una, Alfff, sí, claro, vos, Alfredo, Alfredito.&lt;br /&gt;Durante el relato había vuelto a la cocina y terminé con toda la vajilla, pero bueno, abuela, qué sabe uno, viste cómo es el cambio de autoridades, está bien, calmate un poco, abuela, escuchame, no me escucha. Así que agarré el tubo por el auricular y le grité sobre el micrófono. Pero si yo no soy la sorda, alelí. Me curé de espanto desde que tu papá fue al Registro y se lo tragó la tierra. Pensamos que te había puesto su nombre como es costumbre. Pero ahora que esto sale a la luz, que recuerdo la carta del abandono…&lt;br /&gt;Colgó mi abuela con besitos y promesas de dinero, que sí, me abrigo, que no, ni una me quiere, chau, chaucito. Adiós. &lt;br /&gt;Abrí la última caja embalada, con papeles personales y los servicios del antiguo dos ambientes. Otras mudanzas se habían llevado la tapa a lunares del cuaderno de primer grado, se conservaban intactas las páginas del segundo trimestre, pero luego del hoy es lunes, día de sol, apenas distinguía las primeras letras del nombre y un garabato: Alf… Alf… Busqué hasta la paranoia los diplomas del bachiller en lenguas modernas y el de la tecnicatura en periodismo. &lt;br /&gt;Salvo por el documento verde tapa dura, la ausencia de títulos de identidad y aquel silencio que terminó la conversación me llevaron de vuelta a la escuela. Mis compañeros se burlaban: hola, Alf; no hay problema, ¡Alf!; ¿sos tucumano, Alf? ¿no serás de Melmac, Alf? Por lo que respecta a los desconocidos mi nombre se perdía entre las fm de picnics y los valses de 15. Ellos nunca retenían mi instante de presentación, la única vez que abría la boca, y me bautizaban Alfonso.&lt;br /&gt;El mejor amigo de mi padre se llamaba Alfonso. El doctor Alfonso Piedrabuena decidió la cesárea. ¿Por qué no figura mi domicilio en Palermo? ¿Quién aprendió a hablar en el barrio Don Bosco? Los servicios del antiguo dos ambientes figuraban a nombre del dueño. ¿Por qué no aceptaron el cambio de titularidad? Intenté crear una cuenta de mail seria y me resigné a aleli89@yahoo.com. Hubo ventajas como las intimaciones de pago. ¿Y si a la vecina que no le gustaba mi nombre le cuento todo? &lt;br /&gt;Sea como sea, que el tiempo enfríe las cosas. Empiezo por poner a funcionar el calefón. Al firmar el contrato de alquiler obviaron cierta fuga de gas. Unas noches atrás acomodé las copas de la mudanza, les quité el papel de diario y leí la noticia de pie de página: joven de 20 años fallece por monóxido de carbono, en Palermo. El nombre me resultaba familiar. Llevaré rosas rojas, nunca están de más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-3224333931225612737?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/3224333931225612737/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=3224333931225612737' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3224333931225612737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3224333931225612737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/08/cambio-de-nombre.html' title='Cambio de nombre'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-3462430001369493817</id><published>2009-07-27T20:00:00.001-07:00</published><updated>2009-07-28T09:40:59.361-07:00</updated><title type='text'>A la cama con Fernando</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/Sm5wtmGjD7I/AAAAAAAAAOM/1ptPwN5ij_w/s1600-h/zzzz.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/Sm5wtmGjD7I/AAAAAAAAAOM/1ptPwN5ij_w/s400/zzzz.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5363348134869274546" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;A las seis y veinte de la tarde del tercer domingo del mes la cama extraña horrores a Fernando. Fue abandonada al mediodía, apenas reconstruida, con el apuro de quienes no salieron anoche y se visten y perfuman para que el fin de semana no sea tanto jogging, medias y diario, diario. La cama esperó que Fernando eligiera ese pantalón que luce cuando los amigos del golf se lo llevan a la Costanera, lejos, a una hora, para comenzar a chuparse como si el colchón tuviera un embudo y la goma espuma fuera de arena. La succión asustó a la almohada que saltó hasta quedar del lado frío, la sábana trepó desde abajo hasta la frazada y juntas generaron una comba en el cubrecama, un paréntesis tan logrado que daba la sensación de que la pierna derecha de Fernando descansaba en lugar de acompañar el swing contra el hoyo nueve. &lt;br /&gt;Los sueños de la cama eran insoportables, sólo se hacían realidad cuando Fernando caía en mocos y sudor, con tres días de reposo y una pastilla cada ocho horas. Pero Fernando estaba tan contento con su golf que siguió de pie para preparar la merienda, se sentó para buscar departamentos, volvió a pararse para ir a comprar la cena y buscó el sillón para unas partidas de generala. Cuando se acordó de ser horizontal ya era de madrugada, giró la almohada (me vengaré, maldito), pateó el ángulo de la punta para quitarse las medias y, como si el colchón hubiera perdido peso, recién se durmió por un libro que esconde la fórmula del primer millón (secuela de Padre rico, padre pobre, Piedra roca, Podré ¿podré?) Luego de tres páginas, cerró los ojos con llave, apoyó la mano derecha sobre el pecho y dejó caer la mandíbula para dejarme oír de su boca los rumores del sueño, ronquidos pausados si pensaba en la novia o acelerados si se perdía otra vez en las liquidaciones de las tiendas San Juan. Cuando el locutor dio aviso de que aquel niño, Fernandito, cinco años, esperaba a su mamá en la administración y ella lo recuperaba en llanto, el pecho de este hombre, Fernando, veinticuatro, recuperó el zumbido.&lt;br /&gt; Bajo el picaporte de la vigilia Fernando respira un mundo único que hierve desde debajo de su pelo hasta adentro de sus pies (ya sin medias). Si ahora lo miro es porque el insomnio me gobierna. No quiero asustarlo, pero cuando me acerco él cierra tanto sus ojos que la sien se le llena de pliegues y su boca se estira como si su remate hubiera besado el poste. Casi gol de San Lorenzo. Fernando desconoce que sólo yo veo esa imagen (y la de la pelota que pasó muy cerca). Hasta que camine con un espejo por delante, nunca sabrá cómo mira a una mujer, cuál pie pisa mejor, sol o sombra, tarareo o silbido, caca de perro o qué linda la mesita del balcón. Cuando esté dormido, tampoco será espectador de su cuerpo. Sólo basta que yo tome una navaja y le separe los párpados, despacito, con pañuelos de limón, para que no llores, hermano de mi alma. &lt;br /&gt;A las ocho menos diez de la mañana del cuarto lunes del mes la cama volvió a sentir el abandono, Fernando sacó la llave, despegó la espalda y abrió el celular-alarma de música pop. Ya despierto, se lavaba los dientes y canturreaba el estribillo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-3462430001369493817?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/3462430001369493817/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=3462430001369493817' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3462430001369493817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3462430001369493817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/07/la-cama-con-fernando.html' title='A la cama con Fernando'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/Sm5wtmGjD7I/AAAAAAAAAOM/1ptPwN5ij_w/s72-c/zzzz.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-1068653077290438523</id><published>2009-07-21T19:54:00.000-07:00</published><updated>2009-07-22T13:09:38.866-07:00</updated><title type='text'>Flash</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SmZ_u6p_6dI/AAAAAAAAAN0/hZKZ4zlsm9A/s1600-h/foto.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 330px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SmZ_u6p_6dI/AAAAAAAAAN0/hZKZ4zlsm9A/s400/foto.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361112850427275730" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;He decidido abrigarme sin ropa. Reniego de las pieles de la madre y de las corbatas del padre. Este viento siempre se cuela entre las mangas y altera el jopo de cenizas. La sesión de fotos está por empezar y cuando la vestuarista insiste si posaré así mis ojos le responden. La lente de la cámara irrita más mi mirada hasta pedir un cuarto intermedio para entrar a la óptica: no preciso más aumento, doctor, sólo engrose los marcos de carey. &lt;br /&gt;Fiel a la copia masculina familiar, soy lampiño, lo cual es una ventaja con mujeres coquetas, pero una desgracia en estas decisiones de revista. Apenas un manojo de pelos cubre la quijada y otro tanto la mandíbula. Con el jopo revuelto queda bien, o al menos así me consuelan cuando pinto algo desalineado para el living. Mis problemas de pulso comenzaron cuando compré unos guantes de hule. El vendedor juró que el uso cotidiano los amoldaría al tamaño de mis nudillos, pero una vez llovió y los dejé cerca del horno. &lt;br /&gt;Para probar mi valentía he decidido cambiar la bufanda de rombos escoceses por columnas de humo azul. Braman los pulmones, lo sé, doctor, pero cada pitada es calor. Ahora que lo pienso, nadie atiende a los fumadores sociales que giran en las esquinas, acostados bajo el baúl de los autos. Mientras cambiaban de rollo chocaron a un abogado y huyeron. Al juicio lo ganó desde la cama: bastó que comprobara las marcas del neumático. A mí, por lo pronto, no hay caucho que calme el crujir de los tobillos. Así que ando descalzo, despreocupado de los vidrios del fin de semana. En las pantorrillas la tinta negra de los tatuajes se convirtió en un cuero verdusco y la cara de mis padres quedó como la de mis abuelos. &lt;br /&gt;Pasearse desnudo por las calles, por más que la medicina me ampare, no es tan cómodo como parece. Ni siquiera un amigo del Caribe me entiende. Por eso antes de completar mi decisión, les dediqué un tiempo a la zona de las caderas. ¿Hojas de parra? Confusiones bíblicas. ¿Polleras de cartón? Clases bajas. Pensé en cáscaras de alguna fruta. Será porque el recuerdo de una tía, acostada para que ceda el oxford, vuelve seguido con sus insultos a la celulitis o, como indica la tapa de la revista, a la piel de naranja. Claro que probé naranjas, algunas mandarinas, pocas veces un pomelo. Nada tienen que hacer contra un sorbo de coñac. Supe que faltaba un trago seco cuando me cubría ante cada disparo. Vencida la inhibición, llegó el policía. Simpático el hombre, escuchó mi historia. Comprendió quién era Luis Uzcategui, amigo de la familia, psiquiatra de profesión.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-1068653077290438523?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/1068653077290438523/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=1068653077290438523' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/1068653077290438523'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/1068653077290438523'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/07/la-foto_21.html' title='Flash'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SmZ_u6p_6dI/AAAAAAAAAN0/hZKZ4zlsm9A/s72-c/foto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-5755396836828350957</id><published>2009-06-18T20:37:00.000-07:00</published><updated>2009-07-15T17:41:25.367-07:00</updated><title type='text'>Invierno</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SjsIaknyEWI/AAAAAAAAANc/J2Q3nGH31cY/s1600-h/invierno.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 285px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SjsIaknyEWI/AAAAAAAAANc/J2Q3nGH31cY/s400/invierno.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348878235032752482" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                                                   A Kiss, Kiss; &lt;br /&gt;                                                                   y al vino, Toro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Somos los viejos de la ciudad y el frío nos pertenece. Ya en abril nos abotonamos el cuello y las mangas de la camisa. Pero es en el mes de mayo cuando comienza nuestro reinado. Arrancamos la primera hoja del almanaque, y nos encargamos de las bolitas de nylon de las bufandas. Las pocas horas de luz que nos acarician nos alcanzan para poblar las calles. Yo, como los muchachos del billar, voy acompañado por un bastón de roble barnizado y una mucama de delantal turquesa. Una boina gris cubre mis lunares, una camisa de rayas crema flota en mi torso, un pullover rojo, otro saco a botones, un pantalón de pana, y esos zapatos que muevo como autos en hora pico. Nosotros, los viejos, suspiramos por el nuevo día, chequeamos la respiración, las puntadas ya no asustan, ponemos la pava y encendemos la radio, testigo del despertar (son las seis en todo el país, arriba) y del frío (ocho grados, abríguense).&lt;br /&gt;Las brisas del verano enemigo gozan del aplauso del cine porque remiten a faldas arqueadas, pero se ignora al viento del invierno, burlón contra los encajes de algodón. A mí esa clase de apetito se me fue cuando Pablo tramitó el pasaporte. Aún recuerdo (aún recuerdo) el llanto de Nora en Ezeiza. Y yo, que había cargado una valija con el humor de febrero, recibí un adiós, papá, convencé a la vieja y vengan a visitarme cuando les envíe los pasajes. Después del sello en la tapa dura, quedamos solos, como cuando Pablo era un Pedro o un Jorge. No pasó tanto para que nuestro fiel matrimonio perdiera los fósforos entre botiquines, desvaríos (en Barcelona, Nora, Pablo vive en Barcelona), colas de la caja rápida, y los ceniceros del billar cerrado. Ya los muchachos iban poco. Los puños de tiza; el destino del dominó; lo de siempre, Flaco; todo resultaba una excusa para jugar con el café en la boca y teñir de ocre nuestras uñas. Hasta que el café llegó desde Paraguay y nos mandaron a fumar a la vereda. &lt;br /&gt;El frío nos pertenece pero como dueños que somos decidimos cuándo y dónde aceptarlo. Supimos que no volveríamos al billar cuando el Rengo metió la bola negra y nadie miró el perchero. Otra vez tanto abrigo para amucharse en la entrada, otra vez tanto reojo para que no nos ocuparan la mesa (los del verano no respetan nada), qué vergüenza, vamos. Así fue que encontré a Nora dormida en el sillón de terciopelo, con el canal de deportes, víctima de un síncope. Inútil era que Pablo volviera a la Argentina cuando se habían despedido hace dos semanas y cuando sus papeles no estaban del todo en orden que digamos. Fue un velorio breve, con un poco de vino y todo el humo prohibido, con algunas palabras en servilletas, con el tiempo suficiente para que los sobrinos me dieran el brazo a torcer, para que desde hoy empezara a caminar al lado de esta mucama de delantal turquesa. Se llama Rosario y de vez en cuando me ayuda con los botones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-5755396836828350957?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/5755396836828350957/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=5755396836828350957' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5755396836828350957'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5755396836828350957'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/06/invierno_18.html' title='Invierno'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SjsIaknyEWI/AAAAAAAAANc/J2Q3nGH31cY/s72-c/invierno.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-3792692520637360046</id><published>2009-06-06T23:54:00.001-07:00</published><updated>2009-07-15T17:50:48.013-07:00</updated><title type='text'>El asiento</title><content type='html'>(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Ocurrió un día como hoy, pero fue ayer. La ciudad corría hacia la calma. El 59, como el 60 y el 61, estaba apretado de cuerpos abrigados. La incomodidad de los apuntes, las mochilas sobre el pecho, los portafolios entre las piernas, las bufandas de la herencia, los exagerados de guante. Subí en la parada de Las Heras y empecé a bailar con los pasajeros cuando cayó la última moneda. Cada vez que el chofer marcaba el freno, una vuelta para acá, otra para allá. Rugió el motor sobre Santa Fe y cerca de la iglesia se despejó el pasillo. Un colectivo repleto después de las seis de la tarde no llama la atención como un asiento libre, al lado del señor de sombrero. Cerca había una mujer con las compras del fin de semana, un poco encorvada. El resto era juventud, pero bien recuerdo que todos parecían cansados. Consulté entre permisos si no ocupaban el asiento. Nadie respondió. El asiento era de plástico, apenas escrito por los estudiantes, nada fuera de lo normal. El señor de sombrero parecía un hombre de trabajo, apenas inquieto, pero cómo no entenderlo. Antes de sentarme a su lado, traté de percibir algún riesgo en esas manos. Su inquietud pasaba por llevar tantas cuadras en la soledad de un doble asiento. Noté que la solapa del sombrero le cubría la mirada hasta que se lo quitó para masajear su nuca. También había jugado con las bolitas de lana y hundió la nariz entre los botones. Confirmé que olía bien cuando corrió sus piernas y me dejó pasar al lado de la ventanilla. Las miradas empezaron a centrarse en mí, no por el jopo ni el bigote sino por la decisión. La hija de la mujer que hizo las compras no se contuvo y al gritarme sufrió el chirlo corrector. Juré que si giraba hubiera visto al resto de los pasajeros perpetuos en mi nuca. Antes de dormir un poco pensé en mandar a todos al carajo. Puse música para tapar las bocinas (una moto, cuando no) cuando el señor respiró aliviado y se paró. Todos empezaron a gemir. Bailaban y gemían. Mi pequeña aliada lloró cuando quedé solo. Nadie más pensó en sentarse a mi lado. Traté de conservar la calma y cerré un poco los ojos. Mi jopo empezó a pegarse en la ventanilla. En cada freno le daba golpecitos con la frente. Cuentan que el vidrio crujió.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-3792692520637360046?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/3792692520637360046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=3792692520637360046' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3792692520637360046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3792692520637360046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/06/el-asiento.html' title='El asiento'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-6609996825116244557</id><published>2009-05-18T11:20:00.000-07:00</published><updated>2009-05-18T11:24:04.830-07:00</updated><title type='text'>American pie</title><content type='html'>(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Una cara viste ese pie. Son veinte pirámides de goma con el casco fundido. De las rutas que conducen a las pirámides, la del medio ha resultado tan dañada que quisiera besar una pelota de agua. Son veinte rutas separadas por polvo entretenido en los márgenes. Mientras que la ruta del medio es la más usada porque lleva a la pirámide más alta, la distancia del resto disminuye hacia los costados en relación con las pirámides. Esto genera un caparazón que cubre cuatro dedos y la mitad del meñique. Donde nace el empeine comienza un terreno de lona cuyas hilachas se mantienen imperceptibles. Esto se parece a una gran frente de un joven de clase acomodada ya que no presenta arrugas horizontales. Desde las pirámides que nadie visita (se mantienen honestas al taller del calzado) nacen dos cordilleras de tela reforzados por brazos, cabecitas, brazos y cabecitas. Hasta el tobillo se forma una cadena donde habitan los ojos de la cara: son dos y de cada uno caen siete lágrimas. El llanto es evidente porque un gran cordón los conecta hasta llegar al moño. Este llanto suele producirse cuando una estrella llega a Ezeiza, recibe saludos por la simpática tira de estudiantes y anuncia su primera biografía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-6609996825116244557?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/6609996825116244557/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=6609996825116244557' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6609996825116244557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6609996825116244557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/05/american-pie.html' title='American pie'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-3479206876436944712</id><published>2009-05-10T23:18:00.000-07:00</published><updated>2009-05-10T23:28:02.863-07:00</updated><title type='text'>Ambiciones de una migaja</title><content type='html'>(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Una migaja de avena quedó quieta, sola, lejos de la manifestación. La imagen es apenas distinguible por el contraste entre el marrón de la avena con el blanco del mantel. Hace unos minutos, el hombre comía con la boca cerrada. El éxtasis por el sabor de la avena le hizo perder los modales y de su boca cayó la migaja. Como suele suceder cuando los picnics asaltan las siestas de San Telmo, el sol iluminaba el tronco de la bombilla del mate. La bombilla se erguía sobre un campo de trocitos de yerba. Acorde a vísperas electorales, los trocitos estaban apretujados para escuchar a la bombilla, aunque opositores explicaron el fenómeno en la humedad del primer mate. Los trocitos del fondo esperaban un chorro que los reacomodara hasta la primera fila así juzgaran si la bombilla, verdaderamente, era de plata o de alpaca. La ilusión gobernaba a estos simpáticos seguidores del partido Verde. La migaja, quieta, sola y a lo lejos compartía ese tipo de sensaciones. Pensaba cómo podía sumarse cuando el hombre tomó otra galleta de avena. Luego del primer bocado, el aire comenzó a oler raro: otra migaja se había aferrado a una rugosidad de la garganta y el hombre necesitó toser dos veces para hacerla volar en una preciosa comba, derechito hacia la manifestación. El estupendo plan de la otra migaja produjo brotes de llanto en la migaja. Faltó tiempo para pañuelos porque el agua del párpado (no entraban dos en tan breve rostro) infló su pequeño cuerpo. Como dos manitos encascaradas y unas patitas de paréntesis se deslizaron hacia los costados, con un poco de entusiasmo saltearía los lunares del mantel. El temor por ser descubierta duró hasta que trepó por la cuerina del mate. El hombre, ya sin sacudones en el pecho, había puesto toda la atención en lo que escribía. Mientras la correa del perro de un vecino dejó de ceder y tres señoras pateaban el viento, la migaja llegó a la cumbre de la bombilla que saludaba a la multitud. Inesperados abucheos de los trocitos de yerba obtuvo como respuesta. La migaja era quien ahora movilizaba a las masas mientras crecía el rumor de la hazaña. Los trocitos de yerba esperaron unos minutos más de sol para cambiarse de color y fundar el partido Marrón. Pasaron esos minutos, la migaja de avena subió al borde de la bombilla y el rugido amagó con desviar la mirada del hombre. La migaja alzó sus manitos. No habló porque era una migaja y, acorde al slogan en el que trabajaban publicistas, entró en acción. La primera medida fue zambullirse al hueco de la dolida bombilla. Allí esperó con ansias que el hombre disfrutara del segundo mate de tan agradable picnic.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-3479206876436944712?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/3479206876436944712/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=3479206876436944712' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3479206876436944712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3479206876436944712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/05/ambiciones-de-una-migaja.html' title='Ambiciones de una migaja'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-3997389402597137412</id><published>2009-04-27T21:53:00.000-07:00</published><updated>2009-04-27T22:01:41.975-07:00</updated><title type='text'>Los domingos un travesti no se afeita</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SfaNqMsjukI/AAAAAAAAANU/SKezciqrhj4/s1600-h/travesti.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 229px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SfaNqMsjukI/AAAAAAAAANU/SKezciqrhj4/s400/travesti.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5329602965141699138" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Shulay caminaba sobre el espléndido pabellón de alfombra roja, donde las embajadas presumían sus publicaciones. Los libros de autoayuda saltaban sobre el pabellón de alfombra verde, pero antes un poquito de luces, así, como las estrellas, ¡ah! Tomado del brazo de dos amigos taconeaba sobre sus sandalias y envidiaba las botas de la cajera de Países Nórdicos. Acorralado por autores con diéresis intentaba quitárselos como si de tenistas se trataran. A la derecha y a la izquierda, quijada para acá, quijada para allá, uh, ah, uh, red, alarido en suspenso, aplausos para ellos, celos, desaire, vamos, chicas, ¡vamos! Pero el guarango de Pupé le movió el escote al de vincha que había perdido el punto del set. Cuando la pelota quedó de su lado, estremeció la raqueta contra el suelo y eso enloquecía al círculo de Shulay. El, en cambio, buscaba un hombre de ideas, un productor que lo llevara a los teatros de Corrientes, como al ex compañero de rondas que ahora salía en las revistas, en esas páginas que construían su archivo visual. Vio a un hombre canoso entre los estantes de Suecia. Era un perfil familiar, el traje de marinero, el cuerpo sobre la pierna izquierda, la derecha flameante y un libro en las manos. Si supiera quién era Beckett se le hubiera acercado. Escenas de ese tipo hacían a la obra de Shulay, con la incertidumbre de la continuidad, y de un final abrupto, o no. Como cuando dos alemanes tomaron grandes helados de frutilla. ¿Ordenaron esos gustos por elección o por ignorancia del idioma? O como cuando a un hombre se le cayó una moneda y no se agachó inmediatamente a recogerla. ¿Esperó que terminara de repiquetear sobre el suelo? ¿La levantó? O como cuando lo atormentaba el canje de favores al parrillero de la costanera y salía a bajar la panza con auriculares a todo volumen. ¿Lo piropearían los gendarmes?&lt;br /&gt;Shulay era Shulay desde el viernes a la tarde hasta el último turno del sábado. Los domingos eran su día de descanso, con el pelo recogido, a veces escondido por una boina, el explotado rostro lavado con jabón, cabos alrededor de la mandíbula, la pupera firme en no ceder, los jeans que confirmaban que se llamaba Julio y las sandalias de goma, ah, una bendición después de una noche de mala muerte. Fue Pupé el que lo invitó a caminar por las calles de Palermo, con ropa atrevida, así no, nena, que parecés una abuela con resaca, así, dejame a mí, un poquito más subida la pollera, ¿pero no te afeitaste? No podía haberse pasado la maquinita hasta que no renunciara. Hacía calor durante la semana en la obra. Recién iban por la segunda semana de trabajo, el arquitecto había sido cruel con los plazos, y la transpiración de los muchachos corría como el rumor. En la presentación, Julio pidió que lo llamaran Juli. Se trataba de una letra, sólo una, pero entre albañiles era un mundo. Las sospechas del tucumano empezaron a tomar cuerpo cuando el sol golpeaba fuerte y el raro cayó con los shorts muy shorts. El patrón pedía armonía y no atendía observaciones de gente grande, che. Se cumplió el primer mes de trabajo, algunas mucamas del barrio ya coqueteaban con los muchachos, y la mayoría esperaba el gran asado del viernes. El perfume a madera y carne olvidaba el del ripio cuando empezaron a llegar bidones de gaseosa, soda y algunos vinos escondidos. Lluvias de sal caían sobre los cortes y la bolsa de pan se vaciaba. Julio se espantaba por la voracidad, pensaba en la presión, pobre mamá, se le iba por las nubes, así que voy a pedirle un poco más sequita, le quito la grasa cuando nadie me vea, y listo. Quedar bien parado después de un asado entre albañiles le recordaba a la vez que lo mandaron al arco. Aquel enero se torció un par de falanges; esta vez llegó Betty con las verduras recién enjuagadas y pidió ayuda sin esperanzas. Shulay levantó las manos. Acá, Betty, vení, vení que armamos la ensalada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-3997389402597137412?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/3997389402597137412/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=3997389402597137412' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3997389402597137412'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3997389402597137412'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/04/los-domingos-un-travesti-no-se-afeita.html' title='Los domingos un travesti no se afeita'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SfaNqMsjukI/AAAAAAAAANU/SKezciqrhj4/s72-c/travesti.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-7563673931688457455</id><published>2009-04-15T11:22:00.000-07:00</published><updated>2009-04-15T12:15:33.724-07:00</updated><title type='text'>La boluda</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SeYyTtvwZLI/AAAAAAAAANE/RQEEaD1ufa0/s1600-h/1400281976_e57e252678.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5324998923690992818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 278px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SeYyTtvwZLI/AAAAAAAAANE/RQEEaD1ufa0/s400/1400281976_e57e252678.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SeYxMyQv6JI/AAAAAAAAAM8/aw8re80fA7Q/s1600-h/1400281976_e57e252678.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Desfila por un hall a gas. Naranjas cuelgan del bolsillo. Capas de glacé parchan pliegues. Tres colores y dos salpicones coronan la inspiración. El living cerró a las 2. La heladera se deprime. El bronce sostiene la luz. Tachos para un mural, gorros de papel, pinceles explotados. El mural se va con la lluvia (la heladera lo envidia). ¿Chocan las rodillas? ¿Hola? ¿Chau? Al fondo del fondo no llega señal. Bata de leopardo, cutículas torcidas, bastones de humo: ¡tenemos un collage!&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-7563673931688457455?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/7563673931688457455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=7563673931688457455' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/7563673931688457455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/7563673931688457455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/04/la-boluda.html' title='La boluda'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SeYyTtvwZLI/AAAAAAAAANE/RQEEaD1ufa0/s72-c/1400281976_e57e252678.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-6682940623557860901</id><published>2009-04-01T18:08:00.001-07:00</published><updated>2009-04-01T18:09:46.792-07:00</updated><title type='text'>Insomnio</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SdQQSwcURdI/AAAAAAAAAME/VOJ1HAIiGu8/s1600-h/Dibujo.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319894974258759122" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 395px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SdQQSwcURdI/AAAAAAAAAME/VOJ1HAIiGu8/s400/Dibujo.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Por Tálamo)&lt;br /&gt;Las zapatillas no tenían una suela demasiado alta y todo charco de agua que pisé humedeció mis plantillas y mis medias. Igualmente caminé en la madrugada de una noche anaranjada y llorona.&lt;br /&gt;Contaba con un paraguas, y aproveché el desierto de un martes de madrugada por las calles de un San Miguel de Tucumán mojado y de ventosidad fría.&lt;br /&gt;Eran los primeros días de un otoño caluroso en sus días primeros, aunque esa noche pareció instalarse en la atmósfera. El único hombre que vi en más de diez cuadras, dormía dentro del taxi que conduce, acaso, resignado a una noche sin trabajo.&lt;br /&gt;Me agaché para atarme los cordones de una de mis zapatillas y un perro se acercó festivo tal vez creyendo que bajé al suelo con el fin de regalarle algo para comer o una caricia a la que accedí darle.&lt;br /&gt;No había mas ruido que el de gotas precipitándose en el suelo y el de chorros de aguas que por más angostos, en el conjunto de los muchos de una sola cuadra, imitaban el sonido de una pequeña cascada.&lt;br /&gt;Miré las vidrieras y allí estaban inmóviles los maniquíes en su eterna tarea de vender la ropa que no eligieron a gente que ni siquiera los mira. Volví la vista a mis espaldas y ví al perro que acaricié siguiéndome y comportarse alrededor de mí como si ya me hubiese adoptado como nuevo amo. Detrás de él, otros nueve hacen lo propio. El seguimiento me hace sonreír y me doy cuenta que no estoy tan solo como creí.&lt;br /&gt;Sí, a veces me siento un fantasma que vaga en una pampa, y últimamente me comporto como eso que creo y salgo a vagabundear por las calles, y como era vagabundo, diez perros me seguían. Salir a vagabuendear, es una forma de decir que salgo a pensar en “ella”, la “ella” que no está.&lt;br /&gt;En ese momento fue que pensé que el indicativo “ella”, cuando una “ella” a partido, se convierte en adjetivo calificativo.&lt;br /&gt;Cuando la mujer amada está junto a uno, se la llama por su nombre. Cuando se ha ido, se le dice “ella”.&lt;br /&gt;Sin embargo, acaso motivado por el deseo de su retorno, me propuse no llamarla nunca más de esa manera. Porque mi vagabundear tiene fundamento, el de recordarla, el de sufrir, y el de cansarme para poder dormir sin dejar de pensarla, sin dejar de evocarla y sin dejar, claro, de hablarle. Sí, mientras avanzo por las calles, por momentos, voy hablándole. Casi siempre del amor que podríamos proyectar si su distancia no fuera tan decisiva, otras veces, me transporto a un deliberado futuro y “charlamos” de cuestiones que son el presente de ese porvenir.&lt;br /&gt;Volví a casa y dejó de llover. Ya las gotas no se escuchan y la noche parece una nada. Así es que olvidé por ese instante lo mucho que le gustaba la lluvia y las cosas que le provocaba.&lt;br /&gt;El acolchado de mi cama parecía invitarme a su refugio y, suspiro mediante, mis ojos se cerraron. No obstante, vencido el insomnio que se alimenta de su recuerdo y finalmente rendido en mi lecho, ninguna de estas noches, la dejo de soñar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-6682940623557860901?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/6682940623557860901/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=6682940623557860901' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6682940623557860901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6682940623557860901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/04/insomnio.html' title='Insomnio'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SdQQSwcURdI/AAAAAAAAAME/VOJ1HAIiGu8/s72-c/Dibujo.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-8394458762526165934</id><published>2009-03-21T15:45:00.000-07:00</published><updated>2009-06-18T21:20:21.413-07:00</updated><title type='text'>Sábado</title><content type='html'>(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Un sábado perfecto empieza al mediodía, con el pelo revuelto por la noche del viernes. Sigue con un disco de Lou Reed y la ducha caliente. El placard está cercado y hace falta un mensaje de texto para pedir un boxer, bermudas y remera. Las gotas gordas rebotan en el cuello y se pierden con un poco de jabón. Una vez que llega la ropa, entra una orquesta de pingüinos. El sábado perfecto es perfecto cuando el guacamole del viernes resiste en cada plato y ¡a lavar! Mi buen vecino, ¿algún cenicero que enjuagar?&lt;br /&gt;Un sábado perfecto es de teléfonos fijos: una mano para los números y la otra (¡tengo dos!) para el tubo y cuatro llamados: a mamá, al padre de un amigo que cumplió años, al amigo que cumplió años, y a un amigo que cuenta sueños. Entre besitos para la familia y saludos a los que me conocen, se confirman los tickets para el recital del martes. Nos juntaremos en un barrio que no conocemos, beberemos e iremos a pie. Radiohead y sus casas de naipes nos invitan a pasar. Es sábado y ya tengo un plan genial para el feriado de la semana que viene. Mi buen viajante, ¿una manta extra?&lt;br /&gt;Un sábado perfecto baja a las calles. El ipod ha sido cargado con música de sábado perfecto y la bicicleta fue inflada por un muchacho que hasta llegó a sonreírme. ¿Soy yo o no hay bufidos de subte? Una selva perdida estuvo siempre a dos kilómetros de mi casa, pero sólo se la encuentra en un sábado perfecto. Abundan ruedas, campanitas, canastos, tetas masculinas, mujeres venciendo al tiempo, unos besitos en el escondite de la primera vez y yo, ya manejando con una sola mano, tarareo California Girl de los Beach Boys. ¿Es el año 88, querida?&lt;br /&gt;Un sábado perfecto no tiene rutas ni mapas. De alguna manera volveremos. O no. Quizás no había que volver. Quizás no había que ir. Y como el libre albedrío sólo vale bajo techo, un cartel inunda un campo de césped recién cortado: “prohibido los juegos de pelota”. ¡Cuidado, ahí viene una! Alcanzo a esquivarla y bajo a otras plazas aunque las bocinas se escuchan más fuerte después de tanto silencio (un mosquito me picó en la pantorrilla, me parece). Y mientras el regreso se pone rancio con la voz de Cash, descanso. Viene el heladero: un bombón, por favor. Dijo gracias. Y hasta luego.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-8394458762526165934?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/8394458762526165934/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=8394458762526165934' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/8394458762526165934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/8394458762526165934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/03/un-sabado-perfecto.html' title='Sábado'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-3112319849801672665</id><published>2009-03-16T21:25:00.000-07:00</published><updated>2009-03-16T21:34:13.627-07:00</updated><title type='text'>Domingo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/Sb8oPW5uAzI/AAAAAAAAAL8/lQJ_8Bood-I/s1600-h/domingo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/Sb8oPW5uAzI/AAAAAAAAAL8/lQJ_8Bood-I/s400/domingo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5314010329631294258" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Un taiwanés (al que el policía rebautiza chino) come el helado al revés que el policía: abre el envoltorio por la base, ignora el palito, lo toma por la punta y masca la base. Nunca absorve, am, am, am. Una ventana de lata encuadra un campo de llamas azules y naranjas. Las gotas tibias esquivan los pelitos del pecho hasta que besan la tetilla, am, am, am. Un hombre duerme en el asiento sin cinturón de seguridad del Peugeot 504 modelo 94, que está a la venta (llamar al 15-49777064). Una camioneta de músicos vuelve a la ciudad y el plot que invita a escucharlos flamea sobre una punta, la que está despegada desde hace rato ya que abunda la tierra y otro pelito. El taiwanés lava sus manos, pegoteadas por el colorante, con agua fría. La bañera comienza a cubrir las rodillas y el jabón dibuja un lago de hule y bajan ninfómanos desde la cima de la cortina y la espuma del shampoo choca contra el rincón de moho. El conductor del coche despierta asustado. Sonaba el celular.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-3112319849801672665?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/3112319849801672665/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=3112319849801672665' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3112319849801672665'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3112319849801672665'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/03/domingo.html' title='Domingo'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/Sb8oPW5uAzI/AAAAAAAAAL8/lQJ_8Bood-I/s72-c/domingo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-6784349519296808204</id><published>2009-02-24T19:25:00.000-08:00</published><updated>2009-02-24T19:43:48.790-08:00</updated><title type='text'>Sifones de vidrio antiguo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SaS90GTWn0I/AAAAAAAAAL0/fTOQUfOahVM/s1600-h/sifones.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SaS90GTWn0I/AAAAAAAAAL0/fTOQUfOahVM/s400/sifones.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306574963691921218" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Sólo quiero que se vayan. Hace días que no duermo. Es mi lengua que sangra. Creo que es una ampolla así que le pediré socorro a Flora. Pasamos la noche del sábado juntas y sus caderas como colchón no compensarán mi cálida compañía. No me quejo de sus atenciones (sé que fue sábado). Mi molestia pasa porque esta noche no voy a limpiar el borde del anís que mi señora destila. Al primer sorbo va a nacer la llaga y volveré a esa tarde en la librería, después de buscar los autores del último anaquel. Era una pareja de estudiantes que tocaba los relieves de cuerina. Ella hurgó su espalda (le encantaban las porosidades) hasta vencerle su masculinidad en puntas de pie y me rozó con la pana gastada. Cada vez que me tocan sin mi permiso me irrito hasta el deseo de oler la tintura de las permanentes, de orinar los primeros diarios del domingo (lo hago), de desinflar a mordiscos las bolsas de consorcio, de rayar los techos de los largos coches negros. Cuando me relajo, pienso en alguna anécdota, cuento la de la librería, pero el tiempo pasa tan lento como ellos, que ahí vuelven, debatiéndose el nombre de sus hijos, que serán tres, dos mujercitas y un varón, en pocos años, para que crezcan juntos, mi amor. &lt;br /&gt;Mi madre me escupió una noche de agosto después de jurarme calor. No me esperaba que por un techo permitiría nuestra venta (la mía y la de mi hermano) y sólo la veríamos cuando nos retara por no sonreír en la plaza, los domingos, porque no dábamos volteretas para que las niñas, las dos mujercitas, lloraran si no nos llevaban con ellos. Una, la más fea, quiso tocarme a través de las rejas y bastó que le rasguñara la palma para que me dejara en paz. El castigo no fue tal: me patearon el lomo y huí entre las sandalias de los turistas (ya era septiembre) hasta la fuente abandonada de grafitis, de cartones de vino y de sostenes colgados en el corazón de Recoleta. Admito que con el tiempo me acostumbré a presumir mi lugar de residencia hasta que los amantes comprobaron la realidad (uno dejó dinero para que arregláramos las baldosas y ese fajo generoso se convirtió en una fiesta de la que poco recuerdo). Esa madrugada, el chisme sobre mi promiscuidad había llegado hasta los oídos de Flora, que se quitó la bata de lunares amarillos y persiguió el ronroneo de Rocha bajo la resolana de Libertador. Ahí estaba yo, despatarrada, con las uñas carcomidas porque estaba segura de que no me había cuidado... Mis muslos me recordaron mi ayuno forzado desde el último espionaje a los encargados de los edificios. En algunas cajas habían sacado libros, en otras témperas; ninguna guardaba una lata entreabierta (cuidado, la llaga). Así que lo primero que hizo Flora fue destapar la petaquita y rociarla sobre un arroz con leche y limón. Sentí el juicio mientras comía pero si habían venido a buscarme no era por mis ademanes públicos. Fumaron hasta mi último sorbo y me despidió el insulto de un artista sin pulso para el aerosol. &lt;br /&gt;Un círculo pintado en azul firmaba el vientre de la primera estatua donde descansé. Había sido esculpida en mármol y representaba el IV tiempo de la VI sonata de Beet… (otro rastro de azul). Estaba rodeada de árboles empapados de agua y verde, de troncos tallados y ladrillo triturado, de plantas escritas en latín y apellidos de músicos que no escuchaba desde que fui parida. No podía pedir más o eso pensaba hasta que la elección de la clientela me nubló como este cielo y me dio impunidad y manejo sobre el precio de otras compañeras. Habían sido las primeras en llegar con sus tazones de aluminio y quién se creía esta para venir con sus aires de barrio caro para que la señora Flora nos deje acá tiradas y la invite un sábado a su falda, cuando sabe que es la noche de más trabajo porque los turistas beben todo lo que les permite la devaluación y si despiertan llevarán grandes botellas de agua en sus grandes mochilas cargadas por sus grandes espaldas. Justo él, cuando vio que su mujer anunciaba el escándalo, la sacó del bar. Soportó los insultos en inglés y el portazo al taxi. Se bajaron a las seis cuadras y subieron dos pisos. El llanto entre columnas de baba se produjo porque él no quería hijos y por los golpes que motivaron la burla de su virilidad. A la mañana, luego de dos tazas de café, dolorida en el pómulo izquierdo, había tomado el pasaporte pero no se fue hasta que él despertara. Demoraba cada acción, cada sorbo, cada garabato de despedida, cada juego de medias. Iba por los regalos que habían comprado juntos (unos sifones de vidrio antiguo) cuando le sacudió el talón y le dijo que se iba para no verlo más. Prendió un cigarrillo y la despidió. La resaca alteró la seguridad de la escena y se tiró sobre su torso, implorándole perdón, tragando una pastilla anticonceptiva, tarareando a Brahms, con planes trillados, como visitar tumbas en Hungría, pero que no la deje, que sola no puede, que sabe que tiene un problema, pero que sin él nada tiene sentido, ni el nombre de sus hijos, que serán tres, dos mujercitas y un varón, en pocos años, no, cuando vos quieras, mi amor.&lt;br /&gt;La reconciliación fue patética, con besos incómodos (la menta no había aplacado el vaho de tónica) y abrazos largos, siempre con ella sin resistencia en las rodillas, en puntas de pie, aferrada a sus hombros, como un peso. Hasta que vinieron a visitarnos ella tragó su orgullo, le cocinó, le quitó las medias, le sonrió como le sonríe cuando señala la cama, se desnudaron, la trató como Rocha me había tratado la primera noche y se vistieron para aprovechar las horas de la tarde. Cerrábamos a las seis, faltaba poco, ya se habían ido los escritores que nos analizaron y el abuelo que todos los días empezaba la misma novela. Nadie solía entrar cerca del cierre y creí que Flora había sido clara al respecto, pero ahí venían, corriendo, de la manito. Habían convencido al estúpido de la puerta para que los dejara pasar. Le pedí a Flora que le revisara los bolsillos, pero no me hizo caso. Si son turistas van a llevarse algún recuerdo, un árbol o la estatua, qué importa, si ya está pintada y tiene la nariz borrada por los vándalos que nos asaltaron una madrugada. Todas dormíamos y nunca hubiéramos pensado que nuestra leche iba a ser tan buscada. Rocha vino con la novedad de la falta de lácteos en la ciudad. A partir de ese momento empezaron a darnos agua (imploraban que los turistas dejaran un poco) y el atún era un lujo relegado a los cumpleaños. De alcohol ni hablábamos: pusieron tope horario a la venta pero no al precio. De repente el anís de Flora era lo mejor de la cena y quienes bebíamos compartíamos el gusto entre incómodos besos con lengua. Fue cuando Mortimer se tiró sobre mí hasta doblegarme. Trataba de quitármelo de encima cuando sentí el crujir de las hojas. Se avecinaban como notas de piano, escuché el nombre de la primera hija, una risa, el rumor del viento, se levantó la pollera y el puntapié salpicó mi tapa con leche, tibia, para calmar este insomnio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-6784349519296808204?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/6784349519296808204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=6784349519296808204' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6784349519296808204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6784349519296808204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/02/sifones-de-vidrio-antiguo.html' title='Sifones de vidrio antiguo'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SaS90GTWn0I/AAAAAAAAAL0/fTOQUfOahVM/s72-c/sifones.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-8002202848949856088</id><published>2009-02-22T17:10:00.000-08:00</published><updated>2009-02-22T17:26:38.026-08:00</updated><title type='text'>E</title><content type='html'>Había llovido toda la noche en Buenos Aires y las luces descansaban sobre el reflejo de los adoquines. Cuando dejé de preocuparme por mi sobretodo negro a rayas encontré una E. Era roja, de goma. La había perdido un nene de la cuadra por la yo ahora caminaba. No buscaba nada, quizás el amor. Estaba en Uriarte al 1300, no porque esa calle me llevara a alguna parte sino por el rumor de las hojas. Fui fácil porque no tenía planes para el domingo (el próximo también estoy libre). El sobretodo estaba abotonado y me gustaba llevar las manos en los bolsillos, especialmente en el derecho, donde comencé a deformar la E. Como el rojo de la goma combinaba con los ojales del sobretodo y la costura de la remera, me gustaba sacar la E para jugar en el camino y presumir el nuevo juguete. Si tengo en cuenta que elegí las calles con hojas verdes, empapadas y libres de caca, estuvo bien que una chica que paseaba el perro mirara mi cara y luego, sin resistencia, envidiara la letrita. Habitual en mí, pretendía ignorar el interés que causo como si el celibato fuera una elección y empecé a manipular la goma: simplemente acostando la E formaba una m como esta, de molde minúscula; más complicado era deprimir las puntas con dos dedos y con uno de la otra mano levantar la parte del medio para lograr una W; con un poco más de presión sobre la base de la E, la alargaba para generar una F. Había un cuento que quería terminar esa tarde y lo hice cuando encontré un pasaje sin umbrales, despoblado para sentarme sobre el cordón, correr mis pies cuando pasó el único auto con la familia que regresaba del campo, y reparar de costado en la chica que llevaba pan casero en una canasta de mimbre casi diseñada para su piel. Una vez que el viento dejó de colarse por mis mangas (las había sacado de los bolsillos para leer) me fui. Antes de subirme al colectivo de regreso había una bolsa de residuos con ladrillos de plástico de distintos colores sin el encanto de la E, o la W, o lo que sea que el nene perdió y no recuperó porque su mamá lo quiere mucho y le da muchos besos en la calle, pero en el ademán de devoción le hizo soltar la letra y él le avisó con un grito que fue inútil porque algunas palabras no sabe pronunciar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-8002202848949856088?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/8002202848949856088/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=8002202848949856088' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/8002202848949856088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/8002202848949856088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/02/e.html' title='E'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-6489344210888811630</id><published>2009-02-12T19:14:00.000-08:00</published><updated>2009-02-12T19:43:19.273-08:00</updated><title type='text'>El cuarto</title><content type='html'>(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;No recuerdo si era de madera, de metal, ni si estaba pintada, la puerta que se abrió para que pasáramos y recién cuando el otro se quedó afuera me di cuenta del abandono y sentí el ruido  del encierro. Antes de entrar alcancé a verlo de reojo y noté que nunca nos siguió el paso y cuando movió sus brazos sólo fue para buscar un cigarrillo en el bolsillo izquierdo de su camisa. No llegué a ver el fuego porque yo ya estaba adentro. Creí que iba a lamentar no estar con nosotros, los hombres que pasamos en fila porque la puerta (si es que era puerta) era muy angosta, alta como las de los departamentos de las calles perdidas de los barrios viejos. De algún modo sentimos lo que los escolares cuando van a conocer el cuerpo de una mujer. El valiente o el ignorante pasa primero y el resto se mueve porque el de adelante lo hace y quedará mal quedarse afuera, del otro lado, aunque sea grande y ya fume y los padres no le digan nada o fume tranquilo porque nunca tuvo padres ni una familia ni una prima, esa persona lejana, sólo vista para las fiestas del nuevo año, pero cercana en la identidad sanguínea a quien la sociedad acepta como la noviecita y hasta como ahorro del descubrimiento. Nunca supe qué pasaba si se tenía un hijo con una familiar, si sería aceptado por los clanes integrados por familias ricas de las localidades alejadas de la mugre de las calles pequeñas o de las avenidas acaso más grandes de la ciudad, si generaba una auténtica malformación en alguno de los sentidos del nuevo ser como un labio leporino o algo que el abuelo sospechara para dejar a los corruptos sin herencia. Lo que supe cuando se cerró esa puerta o lo que fuere era que habíamos entrado meneando nuestras mentes y recién levantamos la vista cuando un foco a través de unas rejas ya oxidadas se encendió, y no al instante como la expectativa por qué estamos entrando a un lugar que a ciencia cierta no sabemos qué es, ni siquiera si tiene mujeres que después de dejar nuestro documento al confidente portero del edificio les brinde seguridad a ellas y nos alerte sobre que cualquier mano que no se pague será un crédito abierto al golpe del hermano del portero que es quien regentea a las mujeres que no, que no están, que nunca estarán, a menos de que se abra esa puerta donde desde el otro lado sólo el humo del cigarrillo del que se quedó afuera se cuela por el ojo del picaporte. &lt;br /&gt;El cuarto era ínfimo como el hall donde descienden las personas que toman el ascensor interno del edificio de familias que ocupan el piso y sólo deben preocuparse por los vecinos de abajo salvo que vivan en el primero y puedan golpear el parqué con estatuas de mármol que hayan quedado sin defensa porque los padres se fueron de vacaciones y no avisaron cuándo iban a volver. De una de las tres paredes del cuarto salía un banco de yeso incrustado, blanco, raro como todo lo que empezamos a descubrir a medida que la intensidad de la luz fue alumbrándonos. En lugar de la cuarta pared estaba sí una puerta, abierta, sin picaporte, de madera inflada por la humedad y partida por un puntapié cerca del ángulo. Las costas de la puerta generaban una ola de astillas contorneadas como si hubieran seguido el ritmo de los agudos y no de los graves. Eso si hubiera un enchufe o algo que diera más pruebas de que acá, donde estamos, alguna vez vivió alguien que no tenía un lugar más amplio, le robó el colchón al séptimo inquilino de la plaza y lo dejó dormido en el mismo lugar que lo encontró porque para qué matarlo si ya está muerto desde que las gomas de la bicicleta se pusieron duras y salpicaron restos de goma y de carbono porque la fábrica de cuchillos ya había cerrado y la gente no tenía tiempo para cocinar y todo lo hacía con la mano aunque los humores del tren los llenaran de migas y cuando intentaran convidarle un bocado a la pasajera bonita de la ventanilla que sé que quiere saber lo que estoy leyendo pero todavía no le voy a dar con el gusto aunque insista con mirarme y yo no la mire pero lo sepa porque otra cosa no puede transmitir su respiración, profunda y caliente como si durmiera en la caja de una camioneta con vacas que el matadero las espera y que seguirán el mismo camino que nosotros, en fila, porque el ancho de la entrada no permite otra cosa que avanzar a medida que la de adelante lo hace y sólo habrá descanso cuando la llegada al círculo de tierra y maderas blancas, puestas como si fueran tres cuerdas de un ring de boxeo, permitan el alivio de la salvación y el mazazo a la nuca  que desplome las ilusiones y las quejas ya no conmuevan al hijo del dueño del matadero que cuenta el ingreso de cabezas para exportar y luego se sentará en el umbral para hacer cuentas y saber que si vende todo en dos años podrá dedicarse a arrendar tierras y casarse con la heredera del pueblo vecino que nunca, ni esa noche que hizo todo por primera vez para llamar la atención de los padres que estaban en otro continente y cancelaran la última excursión y volvieran en el primer vuelo para correr a terapia intensiva y jurar que nunca más la dejarían sola y pensaran en una empleada por si llegara la invitación al resort al que fue la pareja amiga y generó tanta envidia que mueren por conocer. No, ni ella hubiera pasado al cuarto donde estábamos nosotros. Pero nosotros, en cambio, confiamos en nosotros, tres amigos desde la escuela, acompañados en las largas mañanas que se hacían al escaparse en los recreos o en las eternas madrugadas que fueron esos regresos de bailes lejanos a los que había que ir aunque no supiéramos cómo volver porque una mujer en esos lugares podría significar la salvación económica y una vida dedicada al círculo de finanzas íntimo del padre salvo que la madre no interrumpiera la primera noche que nos quedáramos a dormir; en cuartos separados. &lt;br /&gt;¡Ah, las casas! Esas cajas separadas por concreto, selladas con cartulina y letras gordas escritas con líquido corrector y ositos hasta la primera menstruación y el cambio a las cruces y al silencio después de que algo pasó a la salida; el aroma de la cocina, los licuados de banana, las dudas al sentarse en el almohadón del perro, las desinencias de la radio, la campana  que avisaba que alguien entró y la expectativa por saber si aprobó. A nosotros no hizo falta que nos esperaran con los brazos abiertos, que la música subiera y el perro nos lamiera en cámara lenta; hubiera bastado que no estuvieran los otros dos, nuevos vecinos del que estaba afuera que atendía el kiosco que nos permitía pagarle cuando tuviéramos dinero pero que nunca planeó cobrarnos la deuda como a cualquier ama de casa sino con este juego que ya había empezado desde que la puerta, sí, basta, la puerta se cerró, desde que la luz confundió las sombras. La situación fue lo más parecida a una elección para ponerse de pie y darle un beso a esa compañera que hubiera codeado a la compañera con cara de asco aunque nunca fuimos feos y si soportamos el acné fue un costo político que casi todos debieron pagar. El no. El nunca jugó con nadie, siempre debe haberse escudado en la impunidad de su madre, la conserje, que lo escondía bajo su gran falda verde cuando los más grandes buscaban venganza porque les había tirado naranjas. Ahora sacó la navaja con la que las pelaba y generó los primeros choques de torsos. Como si preparara su broma pasaba el filo sobre el pantalón y le quitaba las pelusas que su madre, pobre, ya no alcanzaba a limpiar cada vez que subía la ropa a la terraza (la última vez debió pedirle que tomara el canasto antes de subir los primeros escalones). Jugaba con la cuchilla y supimos que lo hacía en serio cuando su amigo se quitó la remera y lloró por lo que parecían marcas de una enfermedad venérea o sarpullidos con testes y círculos blancos cerca de las tetillas que no cicatrizaron a tiempo y que con esa triste exhibición le daba autenticidad al malhechor pero también era un pedido ayuda. Eramos cuatro contra uno cuando el cuarto se quedó sin luz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-6489344210888811630?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/6489344210888811630/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=6489344210888811630' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6489344210888811630'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6489344210888811630'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/02/el-cuarto.html' title='El cuarto'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-1379354574554016138</id><published>2009-02-02T15:54:00.000-08:00</published><updated>2009-02-02T19:40:34.484-08:00</updated><title type='text'>Ellos</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SYe8o2daSTI/AAAAAAAAALM/OH5-idxIrPA/s1600-h/Dibujo.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5298410896624339250" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 236px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SYe8o2daSTI/AAAAAAAAALM/OH5-idxIrPA/s400/Dibujo.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Hoy el mundo es una nena sobre el borde del balcón. Se despide de la abuela con la vocecita distinta a la de la radio del taxi, a la del televisor y a las cuatro del bar. Al lado de la abuela que le sopla besos pasa una mujer con las compras para la cena. Llevaba dos bolsas infladas de verduras y paquetes. Debiera sonreír por la tierna escena que supone el amor entre generaciones.&lt;br /&gt;Hoy el mundo es el último chorro de soda. Cuando el gas le suelta la mano al agua, el pico exhala un quejido. Como si el sifón fuera un cuerpo alquilado, el cliente desconoce piedad y lo golpea contra la mesa. Hunde la yema del pulgar sobre la palanquita (casi la rompe) y el resultado sólo se altera por un estornudo de gotitas y por un pedido: "no doy más".&lt;br /&gt;Hoy el mundo es la pareja que quiere cruzar la calle tomada de la mano. Visten ropa barata pero caminan decididos hasta que el giro de un auto importado los intimida. El automovilista les cede el paso y la pareja sigue sin devolverle el gesto. El automovilista cruzará muchas calles más hasta su destino y otra pareja lo insultará porque no frenó.&lt;br /&gt;Hoy el mundo son dos amigos que pagaron la cuenta y no se van. El mozo se había acercado a la mesa, pero tuvo que disculparse marcha atrás a la barra porque el amigo que aun no termina de hablar contaba los billetes que costó un par de cervezas. El otro amigo jugaba con la correa de la cámara de fotos con las que esperaba retratar algunas esquinas si la luz se lo permitía.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-1379354574554016138?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/1379354574554016138/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=1379354574554016138' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/1379354574554016138'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/1379354574554016138'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/02/ellos.html' title='Ellos'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SYe8o2daSTI/AAAAAAAAALM/OH5-idxIrPA/s72-c/Dibujo.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-1798265118642396811</id><published>2009-01-29T08:56:00.000-08:00</published><updated>2009-01-29T10:00:29.528-08:00</updated><title type='text'>Mapas</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SYHur4y3H-I/AAAAAAAAAK8/4bwfShrAADk/s1600-h/mapas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5296777074511912930" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 279px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SYHur4y3H-I/AAAAAAAAAK8/4bwfShrAADk/s400/mapas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Apenas el talón del continente de hojas descansa sobre las croquetas de cielo. Algunas manchas, unas cuantas venas y otros tantos lunares dejan breves espacios turquesas, rendidos ante la desventaja del otoño. Algunos vecinos espían desde la frontera con el silencio cómplice. Tres ojos ofendidos apenas proyectan la sombra de sus córneas; cada tejido de acero pintado a mano coordina las direcciones: suroeste, norte y sureste. Sobre el primero, duerme el gendarme de aduana, abrigado por el frío del interrumpido interruptor de cables y cobres. Sobre el segundo, dos soñadores debaten si la calma de la frontera es genuina o si algún vecino tendrá contactos en el ayuntamiento. Sobre el tercero, más cerca de la boca de entrada, una señora de plumas se percata de las cicatrices que deberá escupir si elige ese país creado por sus siestas.&lt;br /&gt;En todos los casos, la decisión es inevitable: la tomarán ellos o lo hará el tiempo, es decir, las seis o siete horas que demora el intendente del parque en tomar el tren. Los tres dudan. No descansaron como el gendarme. Debían llevar ropas pero el temor al abismo fue más. Si alguien sacudía ese mapa construido por el viento, ¿quién atestiguaría el cambio de texturas? Si el camino no hubiera sufrido pozos ante la imagen, ¿quién hubiera reparado en ella? ¿El cuarto de oscuros jarabes sería una ilusión del olfato? Las frentes se alisaron al llegar el intendente. El gendarme se exaltó y el cromado blanco, prolijo pero artificial, continuará impune. Las ronchas del semáforo durarán mientras los pulmones exhalen quietud. Sólo resta esperar cuándo la lluvia alterará el mapa y el rostro de uno o dos protagonistas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-1798265118642396811?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/1798265118642396811/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=1798265118642396811' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/1798265118642396811'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/1798265118642396811'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/01/mapas.html' title='Mapas'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SYHur4y3H-I/AAAAAAAAAK8/4bwfShrAADk/s72-c/mapas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-439716382979311104</id><published>2009-01-20T17:03:00.000-08:00</published><updated>2009-01-20T17:14:17.778-08:00</updated><title type='text'>La Perla del Once (Primera parte)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SXZ1s3DHm-I/AAAAAAAAAKk/HSkzaicLUEg/s1600-h/DSC_0265.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5293547825572322274" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 265px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SXZ1s3DHm-I/AAAAAAAAAKk/HSkzaicLUEg/s400/DSC_0265.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Las paredes muestran sus venas, así, con los brazos extendidos y los puños apretados. Su revoque se descascara, clama a gritos una caída digna que lo haga polvo y que el viento lo despeine hasta Miserere. En esa plaza de paso duermen los habitués del 60, años en los que la sangre llegaba a los adoquines si uno miraba demasiado tiempo un escote ajeno. Era brava Perla, brava y tetona. Cada noche bajaba del tranvía sobre Rivadavia, entraba como la reina que era, y mientras le acomodaban sus ligas, las pastillas ya jugaban con el hielo de su primer trago. Y del segundo y del tercero, hasta que se velara el rollo. Gambas para mascar, si el pretendiente pecaba con ajillo, alpiste, mi amor. Si supiera Perla que ahí, cerca de lo que ahora es la boca del subte que invita a Primera Junta, Roberto la contempla cada noche, llora su nombre... &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fue su sueño desde la noche que gastó su primer sueldo. Ahí estaba, con un vestido escamado de lentejuelas, brillante entre el decorado de papel glacé. Ahí estaba él, frotando sus manos luego de la última paleada a la pista del Palais de Glace, listo para disfrutarla sobre el escenario que tan cerca le había quedado por el bueno del Flaco, ascensorista y compadre de pensión.&lt;br /&gt;Perla cantaba como sólo lo hace una mujer. En ese castellano neutro. A medida que su pierna derecha se rajaba por el tajo, los boleros detenían el tránsito de la barra, lugar de paso obligatorio para el boleto de salida. La velada en cuestión muchos se levantaron indignados cuando intentó cantar en francés. Le había llegado un tapado de piel a la recepción y la pobre se imaginó entre la burguesía ascendente. Todo fue un fiasco. Como si Edith Piaf cantara “mi Dios, mi Dios, mi Dios”, o como cuando Cat Power entona Angelitos negros y en siete minutos da fe de que alcohol arruina el rouge. Nat King Cole, negro, pero hombre, se salvó hasta ahí nomás con Aquellos ojos verdes, como los de Perla, mi botellita de gin, como pedía que le dijeran antes de hacerlos sentirse únicos por una noche inolvidable (a veces la recordaba un mes después). &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Así como el tiempo desnuda paredes, transforma piedras en aplausos. En el hotel Marcone sólo había botellas. Y rumbo a la pecadora volaron una, dos, tres, hasta que fue polvo de astillas. Roberto, más cerca que nunca, se quitó el saco y la protegió detrás de la estufa de hierro. El gesto le valió el susurro: “habitación 20, mi amor”. El puño de la camisa blanca ya era bordó. El Flaco, mientras lo llevaba al cuarto piso, le dijo que el manager de Los Hechiceros le había alquilado una pieza: “la 46, Robertito. Tomá, cambiate y hacé lo que tengas que hacer, pero con cautela”. El héroe amagó con aclarar las instrucciones cuando recibió un guiño, ese que se hacen los hombres si de mujeres se trata. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero Perla, dicho está, no era plural. Además de manejar el escenario, regenteaba comisiones por las estudiantes de enfermería que curaban a padres de familia. Un cliente célebre era Edelmiro Lonardi, Lona para todos, un gordo peligroso con el juego, pero fiel hasta que entró al hotel por primera vez. Ahí conoció a las primeras bandas de melodías latinas como Los Caimanes Santiagueños. Koli, el líder, se había refugiado en las vías porteñas después de un par de robos en Aguas y Energía. Los muchachos se llevaban bien hasta que repararon en el escote. Koli lo invitó a la calle. Lona arrugó, tapó las escupidas con el sombrero, y salió una mañana con ganas de volver. Lo haría con un plan. Y el Flaco, antes de cerrar la puerta del ascensor, prometió ayudarlo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-439716382979311104?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/439716382979311104/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=439716382979311104' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/439716382979311104'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/439716382979311104'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2009/01/la-perla-del-once-primera-parte.html' title='La Perla del Once (Primera parte)'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SXZ1s3DHm-I/AAAAAAAAAKk/HSkzaicLUEg/s72-c/DSC_0265.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-5138568521407053703</id><published>2008-12-08T14:53:00.000-08:00</published><updated>2008-12-08T15:18:22.268-08:00</updated><title type='text'>Reflejos</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/ST2rL6XzJVI/AAAAAAAAAKM/-jEQhsi_8pA/s1600-h/papa-noel.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5277562559484077394" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 397px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/ST2rL6XzJVI/AAAAAAAAAKM/-jEQhsi_8pA/s400/papa-noel.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Las persianas se levantaron el martes y el vidrio no había pegado un ojo. Parado, como siempre, lo estrellaba una idea, como nunca. Faltaba la semana que esperaba todo el año, pero eso era cuando todavía creía en el espíritu festivo, apenas unos días previos al primer feriado de diciembre, de ese lunes.&lt;br /&gt;El calvario empezó con el adiós al domingo. Un grupo alterado de brasileños bajaron sus cierres y salpicaron orina contra su torso. Batallaba contra el vaho, mientras esperaba que el maestranza de las galerías lo oliera, que le acercara la manguera, nada más. Pero el buen hombre afronta un conflicto con el consorcio por las horas extra y nunca apareció.&lt;br /&gt;Hace unos años las piedras lo dejaron sensible al tacto. El compañero había ligado balas de goma y la familia, acostumbrada al neón, le rogó que pidiera un traslado a una zona más tranquila que el Congreso. Tozudo, creyó que así terminaría dándoles la razón a los canallas de sus clientes. Mal que mal siguió al frente hasta que pasaron los brasileños, se borró el portero y llegaron algunos chicos contentos por la comunión. Después de esas biblias al viento, de los billetes simbólicos, todos los que caminaban cerca empezaron a mirarlo: los dueños del súper mercado lo hicieron de costado, una chica que no llegará a las playas se tapó la cara con la revista, los chicos que limpiaban parabrisas bajaron la voz, el cielo se hizo sepia y una señora grande (quien pertenecería a las abuelas de los comulgados) se creyó poseída cuando no encontró el reflejo de su imagen.&lt;br /&gt;La humedad de la siesta le dio una tregua porque se encendieron los aires acondicionados del primer piso y un surco de agua trajo alivio. Cuestionó el rechazo de los ciegos, a algunos insultó, deseaba no volverlos a ver, reflexionó que los canallas no eran tan desagradables, que cuando la chica sin playas cumplió la dieta se llevó su piropo, que un ratito cerca suyo no le hacía mal a nadie, un comentario y chau, nada más, como la manguera que no llegaba. De repente sonaron villancicos, las luces titilaban, otras se encendían hasta que un empleado lo notó: el viernes, mientras cerraban la caja, la nueva se olvidó de ceñir el pantalón del traje de Papá Noel. Para escándalo, el maniquín era el que usaba lencería nocturna en la liquidación de noviembre. La nueva no volvió más. Y el vidrio pidió el traslado. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-5138568521407053703?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/5138568521407053703/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=5138568521407053703' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5138568521407053703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5138568521407053703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/12/reflejos.html' title='Reflejos'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/ST2rL6XzJVI/AAAAAAAAAKM/-jEQhsi_8pA/s72-c/papa-noel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-4510287253248285312</id><published>2008-11-25T18:59:00.000-08:00</published><updated>2008-11-25T19:21:49.833-08:00</updated><title type='text'>El Negro</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SSy99RIWDUI/AAAAAAAAAJ8/kP4ZcIcVNFU/s1600-h/el+negro.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5272798124012080450" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SSy99RIWDUI/AAAAAAAAAJ8/kP4ZcIcVNFU/s400/el+negro.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;La humedad mató al Negro. O eso creía la chusma. Todos los vecinos lo conocíany todos le temían. El que hablaba de sus negocios, flotaba a la mañana siguiente. Se metieran en su barril, irritaran su bigote, osaran con robarle la ración o circularan cerca en un mal día, adiós. Claro que ahora sabemos que los crímenes fueron obra del Negro. Ahora que el sol de diciembre le jugó una mala pasada, iluminó su zona impune y ventiló el olor podrido del último que se hizo el guapo. Hacían días que no caían pedacitos de surtido tropical cuando el jefe del Negro se acordó de alimentar a la barra y la batahola fue brutal. El Negro fue golpeado en el suelo, pero lo dejaron vivo. Airoso, pecó de fanfarrón y al dueño no le gustó. Lo pasaría a mejor vida.&lt;br /&gt;La humedad de diciembre pegaba las ropas cuando el dueño salió a correr con una excusa. El operativo estaba planeado, sólo debía esperar a que el Negro se durmiera, meterlo en una bolsa con agua y llevarlo a oscuras al río de Puerto Madero. Según testigos, las prostitutas del Negro casi rompen los vidrios cuando se lo llevaron. Sus maridos, en cambio, se metían al barril, lo destartalaban y salían ebrios de la libertad. Diez cuadras abajo, la suerte del Negro estaba echada, pero su vida corrió serio peligro en el traslado, cuando la bolsa se pinchó y el Negro empezó a saltar hasta la manija. Fue cerca de la orilla cuando sus ojos se pusieron blancos. El dueño del Negro vigiló la zona. Nada raro: los estudiantes se besaban en los bancos. Se abrió la bolsa y el Negro debía caer al agua. Pero no iba a entregarse así nomás. Mordió con furia los bordes plásticos y sólo el tercer sacudón lo mandó al fondo, con botellas, más bolsas y viejos enemigos. Mientras el dueño del Negro empezó a trotar, el Negro empezó a transpirar: el Gordo le afeitó el bigote y el Rubio le rozó la vértebra. Bastó que se confundiera en la oscuridad para perderse con una promesa: “tengo que volver”.&lt;br /&gt;Durante la ida, el Negro disimulaba desesperación pero en realidad giraba la cabeza contra el abdomen del que lo transportaba. El Negro siempre supo el día que intentaran descontar de sus servicios y por eso se aprendió el camino. Antes de que anocheciera, habló con la banda del Riachuelo que lo trataba como a un héroe por la batalla ganada contra María Julia. Los actuales capos quisieron ofrendarle un asado y la correspondiente merluza, pero el Negro sólo quería saber la canaleta que lo devolvía a San Telmo. “Agarrá la que desemboca en Azopardo y dobla en Estados Unidos. Acordate, es antes de desviarte por las de la facultad de ingeniería”, le dijeron. El Negro nunca fue a la universidad pero la calle la conocía como ninguno. Aplaudido por los muchachos, limpió sus pulmones con un catarro de flema, se embarró un poco el lomo y llegó hasta la esquina indicada. Antes de entrar a su casa, esperó que su contacto de la cuadra le gritara cuando tiraran la cadena así aprovechara el cambio de agua. Justo el dueño del Negro volvió de correr. Elongó antes de meter la llave y fue directo a la heladera en busca de agua. La casa era un horno y mientras ventilaba la sala, el Negro apareció en el inodoro, sin bigote, pero con los ojos amarillos de siempre. El cruce de miradas entre los dos inundó de temor el baño y el Negro volvió a la pecera. Prometió venganza por el barril. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-4510287253248285312?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/4510287253248285312/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=4510287253248285312' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4510287253248285312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4510287253248285312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/11/el-negro.html' title='El Negro'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SSy99RIWDUI/AAAAAAAAAJ8/kP4ZcIcVNFU/s72-c/el+negro.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-3589995051298786916</id><published>2008-11-24T19:01:00.000-08:00</published><updated>2008-11-24T19:24:28.239-08:00</updated><title type='text'>Puntos</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SStv0yA2EsI/AAAAAAAAAJs/U0Y2DWnA11Q/s1600-h/puntos.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5272430741336494786" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 298px; CURSOR: hand; HEIGHT: 278px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SStv0yA2EsI/AAAAAAAAAJs/U0Y2DWnA11Q/s400/puntos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;(Por Hipotálamo)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;. Trebuchet acompañará estas líneas. No le gustaba el punto: menos los dos, uno encima del otro. Pero son puntos. Y punto. Pasan muchas veces desapercibidos. Hasta sufren humillación, tal cual es el caso de los suspensivos… Uno, dos, tres, no dos, cuatro o seis. Un poco de respeto para ellos, o para él, capaz de ser seguido o de ser final, según el humor de quien lo hunda. Gustaría un punto de inicio, como el que figura cinco líneas arriba. Nótese que debe aclararse este ítem, este punto. Podría confundírselo con un recurso estético, con un síntoma de orden, según la lectura de él, quien pensó que recibía los últimos movimientos de la tarjeta de crédito y lloró. Estaba limpio de culpa y cargos, y lloró. Ese sobre no traía números: apenas 96 palabras y un punto, final, final.&lt;br /&gt;Usó la carta como posa tazas, retiró el saquito de té, exprimió las últimas hebras y esa lágrima de siempre se coló hasta sortear la barrera más dura, la del grueso papel de sobre. La teína acelera corazones en estado de paranoia del protagonista que nunca leyó sobre eso ni eligió el diván. Mal no hubiera hecho, aunque iba a pagar en cuotas, optimista, sin interés. Ya era madrugada cuando la taza dejó un círculo marcado, invitándolo a entrar, a releer lo que le escribió. Luego del seco suplicio “Leé esto, por favor”, el punto ya no estaba. Se lo había llevado el sorbo que cayó de la cuchara. Lo buscó de un lado de la hoja, del otro, corroboró fecha y bar de escritura, bajó en pantuflas hasta el diarero de la esquina, el único despierto a esa hora. El punto no estaba. ¿Y ahora? ¿La llama? ¿Va? ¿No? ¿Dormirá? ¿Sola?&lt;br /&gt;Así paso su vida pasó. Entre signos. De puntuación y de interrogación. De certezas y de incertidumbres. Los puntos los recibía, los signos de pregunta los paría. Entró en penas, comenzó a beber, le agregaba pastillas de edulcorante al té, tantas que sintió manzanas en la espalda. La sábana fría le recordaba lo solitaria que era la vida. Un día puso una bolsa de agua caliente, sin quitarle el aire lo suficiente como para esa explosión en los pies, alterando la forma de uña y meñique, bailarina pareja al son de Miguel Bossé. Todavía vendado, ya sin su té adulterado, destapó un vainillín. La metamorfosis del galán de gamulán llegó. Una cucaracha lo llevó en subte. Lo invitó a subir. Lo infectó con una aguja crochet. Ya era otra mañana, ya era otra sombra, cuando buscó una escoba para quitarse los dolores. El mareo lo tumbó. Esa noche recibió la carta. Cuando el punto estaba ahí. O no. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-3589995051298786916?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/3589995051298786916/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=3589995051298786916' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3589995051298786916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/3589995051298786916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/11/puntos.html' title='Puntos'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SStv0yA2EsI/AAAAAAAAAJs/U0Y2DWnA11Q/s72-c/puntos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-928246961909057029</id><published>2008-11-20T14:36:00.000-08:00</published><updated>2008-11-20T18:35:26.874-08:00</updated><title type='text'>¡Felices Fiestas!</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SSXrVK-NFMI/AAAAAAAAAJk/NfC35ghdlgU/s1600-h/fireworks.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270877687862072514" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SSXrVK-NFMI/AAAAAAAAAJk/NfC35ghdlgU/s400/fireworks.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Ahí va el chico de las hamburguesas rápidas con su combo navideño. Antes del ruido a trueno que hace la persiana, se detuvo sobre el mostrador del almacén: había una botella de sidra, algunos confites y una maceta de pan dulce envueltos en celofán. Sin margen en la tarjeta de crédito, la visita a los chinos valió el día. El chico de las hamburguesas rápidas no tomaba sidra ni comía pan dulce, pero le gustó la idea de apurar el año. Faltaban cinco semanas para la gran semana y el combo ya estaba ahí, listo para inaugurar la vigilia. Con el paso apurado llegó al balcón porque anoche no hacía frío y, mientras la botella jugaba con la explosión en el freezer, arrancaría a tirones las frutas secas. Lo haría como la maestra que tiraba de sus patillas, cuando los años eran de mañana. “Ah, la señorita Olga…”, contempló. Pensó en llamarla si tuviera el teléfono. Con la época como excusa, le daría las gracias. Ese reto era lo que entonces conocía por dolor. Ahora minimizaba aquella caminata carcelaria a la dirección; destacaba la lección que lo preparaba para las condenadas noches de la adultez.&lt;br /&gt;El chico de las hamburguesas rápidas no recuerda la peor noche de su infancia. Fue cuando sus padres se divorciaron después de la primera hamburgueseada y de que soplara las velitas. La gota que rebasó el matrimonio fue que el payaso les había cobrado una fortuna. El accidente que este trago de sidra fría que casi se congela no olvida es el de la pelota de gajos celestes, blancos y negros, sólo pateada dos veces, una para iniciar el juego, la segunda para la esquina donde el colectivo la mató. El complejo de Adidas Tango le dura hasta el presente, por eso corre poco en el trabajo. Eso no le gusta al jefe, un ex amigo que de tanto sonreír ahora grita. El chico de las hamburguesas rápidas no pensaba en un despido con indemnización hasta ayer a la tarde, cuando el jefe le tiró una cajita feliz, armada, con el juguete adentro. Por eso mordía con odio el turrón mientras definía los pasos a seguir. Quería quitarse el olor a aceite de encima pero lo pagó una pelota que estaba en el balcón, olvidada por el desuso. Ya desinflada, la tiró a la avenida.&lt;br /&gt;Sin aire para el alivio, pensó en los protagonistas de los días que se venían. Una vez destapada, la sidra sólo podía terminar en la sangre; abierto, las migas del pan dulce sufrirían calambres; el turrón, aunque pegajoso, aguantaba un poco más, quizás hasta Reyes. El milagro era que por una vez no hubiera torta helada, tan irresistible que la dieta pasaba a la segunda semana de enero. “Esto de las fechas”, magullaba, descreyendo de que las hojas del almanaque se llevan todo, de que el comienzo de la semana es el de una nueva vida, ¿y de que el sábado y domingo es el fin de?&lt;br /&gt;La primera sidra del fin de año fue un éxito. Exquisita si se tiene en cuenta el precio y generosa por las sonrisas cuando las burbujas colapsaron en la garganta. Es cierto que no le provocó otros cosquilleos como antes. El chico de las hamburguesas rápidas recordó cuando, tímido, tomó un sorbito extra a la hora del brindis y se creyó mareado. Luego reflexionó sobre el paso de grado etílico en séptimo, donde pedía el paso del vino que se vino la pachanga. Una vez la señorita Olga lo escuchó y así le fue. Anoche estaba solo, sin nadie para retarlo. Los platos tan sucios que fue a lavarlos no sin antes llenar dos botellas de agua y mandarlas al freezer. Iba por las cucharas cuando las sacó, listas para tirarles un jugo en polvo. Esa fue una inteligente planificación y no le demandaba tanto tiempo como ponerse los pins después de planchar la camisa. Vestido para atender, el chico de las hamburguesas rápidas viajó al trabajo esperando que la noche llegara para otro combo navideño. Era el sentido de su días. El despido sin indemnización era inminente. Eso era lo que nunca leía en el diario gratuito: las cifras del golpe económico escondían las del afectivo. La mamá lo llamaba de vez en cuando y había insinuado invitar a la chica de las hamburguesas rápidas para el 24, pero no iba a ir porque al jefe se le fue la mano con ella y a ella le gustó. Otro posible ausente era el tío, que dirige a un equipo de la Liga que pelea el campeonato. Tampoco estaría el notable primo, tan ágil para los negocios como para las mujeres. ¿Y él? ¿Iría? Cuando llegara la cita tan esperada, se harán las nueve y el boludo él todavía seguirá sin bañarse. Luego de 32 noches de sidra, deberán despertarlo, tirarle un poco de perfume y que sonría hasta saludar a la tía del postre helado. Chocadas las copas será lo mismo de siempre: la noche donde todo está permitido para dar paso al despertar con la foto del primer bebé del año, la disputa de las madres por quién lo parió antes y el móvil desde la playa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-928246961909057029?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/928246961909057029/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=928246961909057029' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/928246961909057029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/928246961909057029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/11/felices-fiestas.html' title='¡Felices Fiestas!'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SSXrVK-NFMI/AAAAAAAAAJk/NfC35ghdlgU/s72-c/fireworks.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-6781705875968982678</id><published>2008-11-17T16:36:00.000-08:00</published><updated>2008-11-17T18:57:14.205-08:00</updated><title type='text'>Presa de tu ilusión</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SSISMIxnnII/AAAAAAAAAJc/H0LCXLKKLUQ/s1600-h/larga+vida.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5269794513700232322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SSISMIxnnII/AAAAAAAAAJc/H0LCXLKKLUQ/s400/larga+vida.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Casi era de día cuando Julián golpeó. Al minuto de trompadas a la madera, balbuceó un “abrime”, Laura se despertó, enroscada en la sábana, con los ojos chiquitos y feo aliento. Se abrió la puerta. El tampoco ocultaba el vaho de humo y ginebra (“La Corona es para los putos”, fue su frase de conquista). Era un macho rancio, de los que cuando ponen un pie adentro revientan los botones de su camisa. Iba por la bragueta cuando se le tiró encima. Sentí que se descuajeringó el sofá, el rechazo y la discusión. Desde hace un tiempo ella le reprochaba sus actuaciones en el bar, donde compensaba el sueldo por una cuenta corriente. No es por defenderlo, pero sé que lo conoció así, después de la obra en la que encabezaba el reparto. El pobre nunca entendió el protagonismo de la relación. Y la última vez ya no fueron juntos al súper. A principios de este mes me habían llevado hasta el departamento del séptimo piso (ahora que lo pienso, no sé cómo habrá subido). Cerca del living estaba yo, muerta de frío, escuchando todo: que te vi con la moza, que tus celos me tienen harto, que los vecinos se quejan, que no querés chicos, que bancate lo que sos, que lucho por mi vocación, que no me cambies de tema porque la moza te llamó, que otra vez con lo mismo, que mostrame los mensajes de texto... Hasta que el bolsillo vibró sin parar hasta vencer el tiro del pantalón. La estúpida recién terminaba con las mesas y quería saber si dormían juntos. Laura chequeó la ortografía, entró a mi cuarto y le tiró con el plato sucio. “Que te lo limpie ella, hijo de puta”, susurró, mordiéndose el labio.&lt;br /&gt;La puerta de entrada sufrió otro golpe, seco, como el hielo. Todo quedó en silencio. ¿Lo dejó? Julián balbuceó más insultos al aire. Ni un sollozo de mi macho rancio. ¡Lo dejó! ¡Solo para mí! Todo este sufrimiento valió la pena: las mañanas en el campo, la mudanza a Liniers, el día que en la ruta casi me violan los de la villa, el manoseo de los guarangos de barbijo, ¡los pinchazos!, las etiquetas que soporté del gerente, un suelo de goma, un techo transparente, el perfume de orégano, la soledad de los primeros días, la adaptación a la misma música de FM, la piel erizada por los bombos de plaza de Mayo, y esa siesta inolvidable, cuando me sentía en el horno hasta que él se acercó, discriminó a las vecinas y me llevó. Ya en su departamento soporté cómo ella le cantaba mientras cocinaba, un escape de gas y algunos ruidos contra el mármol. No importaba. Ahora estábamos los dos. Así que dale, papito (yo sí te digo papito); no toqués, tonto, abrí sin pedir permiso; eso es, sacame, sacudime un poco, así, abrigame en tu boca, yo me banco el alcohol; pero no, no, no hace falta prender el horno, ay, bueno, cómo me calentás; esa es la cremita que venía conmigo, ¿no?, qué feo el patito, sacámelo de encima, no, basta, ya está, la piel se me eriza, cuidado con el muslo, así, así, así no, pará, cerrá que me va a agarrar fiebre; escuchame: ¡Julián, sacame de acá! ¡Julián! Media hora después, me crispé. Todavía respiraba cuando la moza tocó la puerta. Agarró otro plato y al lado me puso cubitos de morrón. Si sabía esto me quedaba con los de la cubetera. Vi en carne propia qué eran los ruidos contra el mármol. Recién después le agarró hambre. Ojalá que las inyecciones hayan sido de hormonas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-6781705875968982678?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/6781705875968982678/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=6781705875968982678' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6781705875968982678'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6781705875968982678'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/11/larga-vida.html' title='Presa de tu ilusión'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SSISMIxnnII/AAAAAAAAAJc/H0LCXLKKLUQ/s72-c/larga+vida.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-1361861490983748700</id><published>2008-10-31T14:43:00.001-07:00</published><updated>2009-08-28T10:11:58.981-07:00</updated><title type='text'>Reina madre</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SQt8A_nkUYI/AAAAAAAAAIk/b_DVUrduCeg/s1600-h/reina+madre.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5263436946031792514" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 397px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SQt8A_nkUYI/AAAAAAAAAIk/b_DVUrduCeg/s400/reina+madre.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(Por Hipotálamo) &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Reina deseaba ser deseada. Que los albañiles cayeran de los andamios. Que los taxistas abollaran sus paragolpes. Que los diarieros le invitaran lágrimas. Que el verdulero le diera el vuelto en zanahorias. Que el florista le separara una magnolia. Pero reina, lo que se dice reina, se sentía cuando los hombres del colectivo se ponían de pie para que eligiera ventanilla o pasillo. La primera vez se inclinó por la primera opción, así el viento de Talcahuano la despeinaba. La idea duró algunos viajes. Hasta que una tarde le llegó el turno de bajarse cuando el abogado del asiento trasero le mordió un mechón con los ojos cerrados y el hincha de Boca movió sólo sus piernas para que el vestido pastel le pasara tan cerca. Luego usó un pantalón pinzado, ajustado a la cola. Aún así un cajero de banco se levantó antes que el resto y cedió su asiento individual. El 39 frenó de golpe, los papeles volaron y se olieron en la confusión. Sonriente como si escuchara un programa de radio, le cambió el humor cuando el bruto del volante hizo bailar los cuerpos y generó el roce de la bragueta con su hombro. Lo miró con el ceño fruncido y él levantó sus cejas dos veces. Reina se puso de pie y empujó a las mujeres que venían con la boca llena de papas fritas, escupiendo migajas de la risa. “Eso le pasa por tener coronita”, comentaron dos Marujas. &lt;br /&gt;Reina ya no deseaba ser deseada. Se levantaba cuando todavía era de noche para caminar diez cuadras hasta el subte. Con ojeras, valía la pena correr por las escaleras porque ahora ella empujaba ante el sonido de la chicharra. De vuelta a casa, un chico de estampitas quedó prendido de sus caderas y un vendedor de perfumes notó la humedad de sus axilas. El guarango revisó el bolso. “A vos te voy a dar… todo el día”, le dijo, pasándose la lengua por las encías. Reina apenas reparó que no le faltaban dientes. Y le avisó que bajaba en Malabia. Salieron a la luz, el vendedor de perfumes se acomodó el traje azul heredado del padre, despegó el abanico de billetes de la mano, saludó al portero y la empujó al ascensor. Hasta el noveno piso, se contagiaron de sudor. Ya adentro, Reina dejó la oscuridad abrumada por ese animal de conurbano que le había mordido el cuello, los muslos y el mechón de pelo. Pensó en él toda la noche hasta que la farmacia de la cuadra abrió sus puertas. Iba a comprar la pastilla del día después. Pero la semana de atraso llegó. La médica laboral acreditó sus vómitos. Así tuvo las tardes para buscarlo por la roja línea B. Le dolía caminar pero eligió la salita de la C y pasó mañanas en Retiro y en Constitución. Los panchos eran más baratos y más ricos que las zanahorias, pero nunca encontró al vendedor de perfumes. Meses después, Reina volvió al 39. Y el primer asiento estaba reservado, ahora sólo para esa pancita. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-1361861490983748700?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/1361861490983748700/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=1361861490983748700' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/1361861490983748700'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/1361861490983748700'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/10/reina-madre_31.html' title='Reina madre'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SQt8A_nkUYI/AAAAAAAAAIk/b_DVUrduCeg/s72-c/reina+madre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-4181873773772322705</id><published>2008-10-22T10:04:00.000-07:00</published><updated>2008-10-22T10:07:32.254-07:00</updated><title type='text'>Imperfecciones</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SP9dneRftdI/AAAAAAAAAH0/Pk6H5wPwXC8/s1600-h/agua_ducha.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5260025822514755026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SP9dneRftdI/AAAAAAAAAH0/Pk6H5wPwXC8/s400/agua_ducha.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;br /&gt;&lt;tr height="100%" unselectable="on" width="100%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;&lt;div&gt;(Por Hipotálamo)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lloraba tanto que su moco fue otra pompa de jabón. Pataleó hasta embadurnar los azulejos de espuma. La falange del anular izquierdo le fregaba la cabeza como si el sumidero se llevara la foto con ella de blanco. Le advertía que si volvía a hacer otro escándalo la próxima se las arreglaba solito. Cuatro días después habían retomado al diálogo pero la sentencia se mantuvo. Sólo le pidió que lo ayudara con la polera puesto que el cierre solía rasgar su nuca. Del otro cierre se encargó él, despidiéndose de la niñez. Echó a correr el agua, puso el tapón y desparramó el shampoo enemigo sobre la bañera. Un pato de hule y un perro de plástico lo rodeaban hasta que la burbuja explotó y dejó sus imperfecciones a la luz. Empezó por los pies ya que ellos habían sido los culpables de este baño. Fue cuando notó la uña del dedo gordo distinta a las demás, distante a la publicidad del pie feliz. Un alicate que pulía el gris rosado lo introdujo a la dramaturgia. Pero si quería ser pirata y terminar con la vida de las mascotas debía llevar una marca. Miró de cerca la navaja del hermano mayor cuando el jabón siguió de viaje hasta la rodilla. Tenía cinco años cuando lo empujó contra una bolsa de sobras de la empresa de carteles familiar. Tampoco recordaba que la cicatriz medía sus centímetros. Conforme con la huella, tomó aire para enfrentar a esa gelatina de durazno, amoldada entre el pubis y el pecho, dejando al pupo como emoticón de asombro y al primer pliegue de piel como techo a dos aguas. Disfrutó jugar con el relieve de sus costillas y le cambió el humor ese pelito de la tetilla derecha. Se había armado de paciencia mientras sus compañeros coqueteaban con las de séptimo grado. Acostumbrado a más, llevó su mano a la izquierda, donde el rebote fue más duro que el de la pecosa del primer banco. Sintió que podía conquistarla cuando ganaron el concurso de dictado. Más cuando se erigieron como la pareja de talentos luego del primer relato sobre el recreo. Y qué pensar cuando dejó a los amigos del fondo. Si supiera que ahí estaban los que a ella le gustaban, esos bandidos lindos o feos pero con el delantal corto, firmado, dibujado y sin reproches maternales sobre irritación ocular. La ducha volvió a abrirse y seguía sin cambiarse delante de hombres; menos en el gimnasio. No era un atleta, sólo se vestía como tal. Otra vez lunes de un nuevo mes, otra vez a la cinta de correr. Elegía la siesta a la espera de alguien que repare en sus zapatillas plateadas. Fue cuando la chica del conjunto Adidas se puso a su lado, luego de una caminata feroz, de cinco minutos, los suficientes para que le dijera algo antes de que eligiera los auriculares. La timidez en el habla debía compensarla con el trote y fue subiendo de niveles, formato nórdico si hacía falta, sin flaquezas. A la cuarta siesta se saludaron y luego de la rutina llevaron sus botellas de agua al sauna, ¿segura, al sauna? La nube de calor disimuló la uña del pie y la toalla la cicatriz. Pensó en meterse con remera como los veranos de playa. La sonrisa lo obligó a quitársela y a acostarse para evitar la mirada fija. Allí le habló. Le dijo que leía, le preguntó qué leía. La intimidad no duró ni una respuesta cuando el grupo del fondo se sumó: abrumados de endorfinas, tallados en bronce, rieron, rieron, rieron hasta cuando despreciaron al anónimo, al amigo de la sensación de Tribunales. Hablaron sobre autos, casamientos, salidas, celulares, cócteles, televisión, dietas y tratamientos capilares. Los ojos empezaron a arder como la primera vez.&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;br /&gt;&lt;tr unselectable="on" hb_tag="1"&gt;&lt;br /&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-4181873773772322705?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/4181873773772322705/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=4181873773772322705' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4181873773772322705'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4181873773772322705'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/10/imperfecciones_22.html' title='Imperfecciones'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SP9dneRftdI/AAAAAAAAAH0/Pk6H5wPwXC8/s72-c/agua_ducha.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-5805956454166631547</id><published>2008-10-09T11:49:00.001-07:00</published><updated>2008-10-14T16:49:35.876-07:00</updated><title type='text'>Avenida Corrientes</title><content type='html'>&lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height="100%" unselectable="on" width="100%"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5255229600634632978" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SO5Tenbx-xI/AAAAAAAAAHU/fberM9wdmaU/s400/Dibujo.bmp" border="0" /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr unselectable="on" hb_tag="1"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;blockquote id="2c253291"&gt;&lt;p align="justify"&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Las bibliotecas son horizontales, tumbadas como zapatillas de talle único. Los músicos son solidarios, sobrios como pide la cultura.gov.ar. Los africanos son custodios, discretos como si sus joyas valieran el silencio. Las mujeres son de imprenta, perdidas como las voces de sus gerentes sin título. Folletos más, folletos menos. Follemos más, follemos menos. La oferta baja desde Callao hasta el Luna Park.&lt;br /&gt;Sin guantes ni vaselina, a los cojines de El Ateneo Grand Splendid. Abajo, una raya al costado, la mandíbula de monedero y el lunar beige. A su lado, una rubia del 76. Llega el hijo. Pispea el recital. Mejor cortate el pelo si querés lo que pide la inmobiliaria. La futura madrastra se acomoda el escote. Estás hecho un hombre. Circe. La cuenta, por favor. Cuente bien. Cuenta bien.&lt;br /&gt;La taza escaseaba en cafeína. ¿El cojín se hará sofá cama? Vamos, de pie, lector, a la biblioteca vertical. En la sección de argentinos, antes de Marechal, cuatro ediciones de ese padre del aula inmortal desde el 99, caminante en zapatos náuticos, abdomen de meses y marcos negros: David Lagmanovich. Una generación de periodistas fue su alumnado. Para algunos, la tortura franciscana. Dictaba clases los martes a las 7 y ahora fue reconocido por una editorial española.&lt;br /&gt;Camino a las mesas de saldo, grandes escritores ridiculizados en carátulas al costo. Borges y Bioy Casares confundidos como si hubieran nacido Bustos Domecq. Un lector voraz del fútbol rosarino los daña. Bang, su pistola dispara pegatinas verdes. Bang, ahora naranjas. Escupe y deja su sello: pesos diez. Cerca, Sábato. El rostro resignado por sus recuerdos de España sobresale. Suena mejor perderse por Parque Chas, chas, chas. ¿En la colita? Vuelven los folletos. Se los recibe con la amabilidad que se los tira. Piensan que todos toman sopas de letra, esas biblias de trenes inflamables. Banfield se hace presente. ¿Y Cortázar? No hay usados, responde la ex vendedora de Essen. Oh, Carol, es exclusivo de Yenny.&lt;br /&gt;De pausa en la confitería, una pareja se tose. No habrá confites. Otra transmite su incomodidad al mozo. No atiende. Ay, fuego, fuego. Hay fuego, en la cocina, fuego. Agua, que sea del río, lejos del cine impuntual, del rincón beatle desesperado, cerca de los enanos lustrabotas, de los relojes del custodio, de los diarios gratuitos mojados para la balanza.&lt;br /&gt;El juego fue en vano. No hubo Rayuela a precio de fábrica. Tampoco la escondí bajo el sobretodo. Hubo hallazgos como dos tucumanos que roban risas en el paseo La Plaza y la revista Sur con su Borges tan parecido físicamente a Aurane. Al margen, Carriego, Almafuerte, Baltar y Lugones en Proa y Prisma. Un año atrás las publicaciones costaban casi quince monedas, hoy sólo cinco. Para el final: el rescate emotivo. Morón, tierra de Tristán Baus o Amelia de Praino, dos de los nueve escritores que el 20 de noviembre de 1980 fueron dueños del lejano oeste. Publicaron quinientos ejemplares de Los senderos de la mente. Uno llegó a mis manos. Ahora leo el cuento Nace el sol, muere el sol, dedicado al profesor Arturo Cambours Ocampo. ¿Será el mozo que no viene?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-5805956454166631547?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/5805956454166631547/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=5805956454166631547' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5805956454166631547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5805956454166631547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/10/avenida-corriente.html' title='Avenida Corrientes'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SO5Tenbx-xI/AAAAAAAAAHU/fberM9wdmaU/s72-c/Dibujo.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-7536867185798718407</id><published>2008-10-08T10:44:00.001-07:00</published><updated>2008-10-08T10:45:42.083-07:00</updated><title type='text'>We have a winner</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SOzxnpbkncI/AAAAAAAAAG8/KA3k--RKrZ0/s1600-h/obama.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5254840528673217986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SOzxnpbkncI/AAAAAAAAAG8/KA3k--RKrZ0/s320/obama.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Obama será presidente de los Estados Unidos. Ganará los comicios con amplia ventaja, no suena a rey del mundo pero sí gobernará el país del fast food. Mc Cain seguirá en una bolsa de papas fritas. Lo sé yo, lo sabe el mundo después de la noche de Tennessee. Acaba de terminar el debate entre el demócrata negro tirando a latte de Starbucks y el republicano de boxers azules y camiseta blanca. Es fácil imaginarlos en la intimidad luego de los comicios. El ganador azoteará a su chica Michelle con Tina Turner en el plasma de la Casa Blanca y el otro será azoteado por la rubia Cindy. ¿Quién lo disfrutará más?&lt;br /&gt;Una universidad de Nashville fue el escenario del combate. Ni Martin Luther King ni Don King. Obama subió como el que se sabe ganador. Sólo le faltó mover su mandíbula ante el puño corto del coronel retirado. Las poses los definían. El joven, cómodo en la banqueta, como si escuchara en un pub a Dylan. El viejo, en patitas de pie, algo afeminado por el tiro del pantalón. El negro seguía con su blanca sonrisa al contrincante que anotaba con su irónica zurda quién sabe qué.&lt;br /&gt;Casi me duermo, sí. Pero injusto sería quitar las gracias a Telemundo, tan cortés con América 24. Ahora bien, una de las cosas más impactantes pasó en los detalles de la transmisión. No, no se pegaron entre los candidatos. Sí le faltó Corega a la dentadura del colombiano/mexicano/nicaragüense que dobló al castellano la voz del moderador. Hablaba como Abraham Simpson. Mientras que a Obama le pusieron la voz de un hombre corpulento, aunque dubitativo en algunas construcciones, como cuando a Osama le dijo Obama. Ouch! Siguiendo con la tendencia, una voz débil, sin futuro, fue la que le tocó a Mc Cain. Yo hubiera puesto al Ruso Sofovich, sobre todo cuando rengueó una mueca sobre Putin.&lt;br /&gt;En tanto, el público nunca transmitió clima de unplugged. Sin saludar, fueron directo a preguntas como cómo quieren que confiemos en que ustedes solucionarán el hit de la crisis económica (tiembla la del 30 en los charts) si ustedes nos metieron en este baile. Y Obama cada vez que se paraba parecía listo para el trotecito de Proud Mary. No le hacía falta. Lo mismo dejaba feliz a esa muchacha de 38 años, alejada del matrimonio, versión Saturday Night Live de María Laura Santillán. Mc Cain también mostró su sex appeal. Cerquita del doble de Michael Moore, fue cuando el pelado de pantalón crema, camisa bordó y cliente top de Gillette le dijo que fue marino y se ganó la palmadita en el hombro y hasta la derecha firme. Sondas para Bussi, please.&lt;br /&gt;Para el final, la realidad. Los aplausos los relajaron al punto de cruzarse delante de cámaras y poner el grito en el cielo de don Abraham. También el público se sacó el traje de los estamos juzgando y se sacó fotos con Obama, en cámaras de carcaza negra y amarilla. Ya corría el alargue. Un partido de 90 minutos pasó entre ataques y contraataques. Y el winner seguía ahí, esperando el flash de ese estudiante afro americano que ya tapizó su laptop. La papelera de reciclaje está abajo, en el lugar de siempre. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-7536867185798718407?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/7536867185798718407/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=7536867185798718407' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/7536867185798718407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/7536867185798718407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/10/we-have-winner_08.html' title='We have a winner'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SOzxnpbkncI/AAAAAAAAAG8/KA3k--RKrZ0/s72-c/obama.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-8661783580013610975</id><published>2008-10-01T21:30:00.000-07:00</published><updated>2008-10-02T19:37:03.526-07:00</updated><title type='text'>La otra cara de la moneda</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SOWFPvkOOCI/AAAAAAAAAGA/seebKU1Xqyg/s1600-h/monedas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5252751045910476834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SOWFPvkOOCI/AAAAAAAAAGA/seebKU1Xqyg/s400/monedas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Fue en Corrientes y Suipacha, antes del monedero electrónico. Volvía de la panadería cuando ahí estaba, dormida, plateada como una sien. Valía cinco pesos, era enorme, más grande que las actuales de cincuenta. Llegué con la novedad y mi abuela, coleccionista de boletos capicúas, puso la cara que imaginaba si Susana alguna vez llamaba. A pesar de los envoltorios de pan Fargo y los sobres a Oca, nunca sonó el teléfono. Y esa moneda fue lo más cercano a la fortuna que estuvimos.&lt;br /&gt;Pasó el tiempo, se fueron los australes, llegaron pesos, patacones, Le Coq Sportifs. Y las monedas ahí, firmes como soles y escudos y monumentos. Frente a la iglesia San Francisco está el templo de los panchos, con tantas cazuelas como liras, shekels, pesetas, níquels y los primeros euros. Billetotes de otros mundos en vivo. Pero a mí siempre me gustaron las monedas, de las cobrizas y de las ocres. Por eso le canjeé sin drama a mi abuela la plateada por un bono con la firma de Ramón Ortega. Hoy no lo haría. De hecho, pienso en esa señora eterna que al frente de los panchos y antes que irrumpa el mimo (ya lo atropellaron, ¿verdad?) clama por una moneda que la ayude; y en los pequeños vueltos que se quedaron los taxistas luego del acto de demora; y en el chancho de loza que trajo mamá de Perú; y en mi compañero de cuarto que llenaba una Coca de dos litros con las de un peso y estrenaba look en Olivos; y en el sapo de bronce, compadre retro del pingüino de vino.&lt;br /&gt;Fue en Estados Unidos y Calvo, después del hit "P.I.M.P.". Volvía de tramitar el DNI cuando ahí estaban, dormidos, oscuros como el hollín. Me preguntaron si tenía una moneda para la birra. No tengo ni para el colectivo, sonreí, palpándome dramáticamente la campera. Y ellos entendieron, a pesar de la penuria. Otra suerte tienen los mozos. La propina mínima es un billete, cuando por una lágrima que pronto será llanto corresponde el quince por ciento, unos noventa centavos que valen. Porque no son pocos los que juegan con el café en Palermo Hollywood (hoy vi a Julio Chávez) y luego parten a pie hasta plaza Italia para subirse a la realidad. Una vez arriba, es como cuenta Cortázar: somos dueños si encontramos libre un asiento doble y nos ubicamos del lado de la ventanilla. Descanso, pabellón. Una batalla ha quedado atrás. La aureola en sus axilas los delata. La frente suda como cuando rendía matemáticas, sacaba Muy Bien, y era premiado con un polvorón. Ahora, no hay fórmula para obtener monedas que pueda con los quiosqueros. Hasta los cigarrillos que son garantía de pulmonía, pero primero de vuelto en monedas, tienen una nueva norma: abone sólo con cambio. Otra es bajar al subte, comprar un boleto de noventa con dos pesos, guardarlo para alguien sin fobias, y volver a la luz, con monedas, brillantes, listas para perderse en el Laverrap, el patovica de este emporio que sólo acepta a las de uno. A las de veinticinco plateadas, depende el humor; a las de veinticinco doradas, sólo si están en la lista. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-8661783580013610975?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/8661783580013610975/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=8661783580013610975' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/8661783580013610975'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/8661783580013610975'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/10/la-otra-cara-de-la-moneda.html' title='La otra cara de la moneda'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SOWFPvkOOCI/AAAAAAAAAGA/seebKU1Xqyg/s72-c/monedas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-4377572079236575532</id><published>2008-09-26T20:06:00.000-07:00</published><updated>2008-09-30T17:42:11.917-07:00</updated><title type='text'>Elodeon</title><content type='html'>&lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height="100%" unselectable="on" width="100%"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr unselectable="on" hb_tag="1"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;blockquote id="779cf2ed"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SN2kEjBwZWI/AAAAAAAAAFg/21F70vGAb6g/s1600-h/msn.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5250533138612905314" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SN2kEjBwZWI/AAAAAAAAAFg/21F70vGAb6g/s400/msn.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;alfredoharaoz@hotmail dice:&lt;br /&gt;no, así no digo nada, debo aburrir! :d&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras los mosaicos titilan no puedo apagar ese naranja porque mientras la puerta tiene doble candado la ventana principal, experta en debuts, yace abierta, aguardando mi entrada triunfal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alfredo dice:&lt;br /&gt;así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, tampoco. Podría darle un touch de amor inglés, pero no faltará el che, el niño tiene sed... Y no hay naranjas, limas ni tamarindos que funcionen como un pomelo. ¡Ah, sí! La espalda se eriza, las teclas se chocan. Ya está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poemelo dice:&lt;br /&gt;Puta madre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pomelo dice:&lt;br /&gt;Rocanrol nnnnnn!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco, muy usado. Saborido me tiraría con un emo. Como el ticón feliz: dos puntos y paréntesis cerrado. O el ticón triste: dos puntos y paréntesis abierto. Esos son los más fáciles. Ahora vienen unos ridículos que, interpreto, se activan al tipear palabras de una sílaba. Ejemplo: no sobrevivió. Y el no es uno de los tres chiflados moviendo su índice de izquierda a derecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta la victoria siempre dice:&lt;br /&gt;aguante La Poderosa, carajo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Carajo? ¿Mierda? ¿Soy Mirtha Legrand? ¿Quién soy? Esto que acaba de ocurrir se conoce como sub conflicto del macro conflicto que es el síndrome del nick creativo. Un segundo, por favor, Vilma Ripoll acaba de conectarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasame más tinto dice:&lt;br /&gt;Hola, Alfredito, ¿se vino la pachanga?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta la victoria siempre dice:&lt;br /&gt;Jajaja, no, hoy no, anoche reventamos… (se me ocurrió un nick)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vietnamitas en la espalda dice:&lt;br /&gt;Así que me quedo en casa, aparte fin de mes…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasame más tinto dice:&lt;br /&gt;Bueno, bueno, saludos. Estos capitalistas de mie&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasame más tinto dice:&lt;br /&gt;mierda…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vilma pasó del verde al gris. De una lista a otra, sin escalas. Tengo 65 contactos. Nunca me tomé el trabajo, como sí lo hacen los populares, de separarlos por amigos (algunos quedan), compañeros de trabajo (no tengo, trabajo no tengo) o familia (mi mamá me sigue llamando, suspiros). Si tuviera que hacerlo sería en dos categorías: ilegibles y legibles.&lt;br /&gt;Diálogo entre ilegibles:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.....:)))¨¨¨¨¨¨!!! ¨¨¨¨¨(((:..... dice:&lt;br /&gt;adiviná quién soy???&lt;br /&gt;[c=#80080] (L) dice:&lt;br /&gt;hey, qué hacés?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los legibles tienen otra complicación: porque a los creativos de Silicon Valley se les ocurrió poner, debajo del nick, otro campo minado para compartir un mensaje con nuestros contactos personales. Es la bajada del título de nuestras vidas y puede ser una invitación sexual (estoy en casa, aburrida) o publicitaria (http://www.leebrucelee.blogspot.com/). Si a todo esto se le suma un tercero que son los parlantes y el temita que escuchamos, también habrá que pensar qué poner en i-tunes. Esto último me encanta porque la música desenmascara: si el mail es lolaramone85@hotmail.com y escucha Maná, listo, no admitir, eliminar, tirar este contacto. Quedan 64.&lt;br /&gt;Ahora, si me disculpan, me voy. (Salí a comer). &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-4377572079236575532?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/4377572079236575532/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=4377572079236575532' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4377572079236575532'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/4377572079236575532'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/09/elodeon_26.html' title='Elodeon'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SN2kEjBwZWI/AAAAAAAAAFg/21F70vGAb6g/s72-c/msn.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-6675615258094312599</id><published>2008-09-21T20:18:00.000-07:00</published><updated>2008-09-21T21:01:55.157-07:00</updated><title type='text'>Despedida</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNcRg_XlSNI/AAAAAAAAAEY/Sb9unWVpI6w/s1600-h/426756106_26d1a3fa8a.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5248683149187434706" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNcRg_XlSNI/AAAAAAAAAEY/Sb9unWVpI6w/s400/426756106_26d1a3fa8a.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;(Por Tálamo)&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El editor poronga critica el &lt;a href="http://leebrucelee.blogspot.com/2008/09/entre-dos-amores.html"&gt;primer post &lt;/a&gt;de yo (Tálamo). Sin escrúpulos especta: “muy Síndrome de domingos por la tarde”, escribe una coma (,) y atenúa “pero está muy bueno”. No le creo.&lt;br /&gt;No importa. Desde las azoteas de mi propio orgullo comunico mi autonombramiento en el puesto de director de arte: él me indica qué y cómo escribir, yo, entonces, teniendo más cancha para estas cosas del la informática, de aggiornar; porque soy un esteta.&lt;br /&gt;Hablando de mamas.&lt;br /&gt;La una era “Camila”, la otra “Ada”. La primera saludaba abrazando, la otra filosofaba; las dos de gran culo. ¿Putas? Naa, más bien “relacionistas privadas” designación que Rodolfo Rabanal cree “perfecta para encapsular una profesión a la que ninguno de sus sinónimos corrientes garantiza un adecuado disimulo social”.&lt;br /&gt;Ocho hombres en la mitad de su vida. “Vengan coman asado, el chorizo lo comen después” y las risotadas propias de una convención de empleados carniceros.&lt;br /&gt;Claro, hubo buena plata, ya le habían pagado, se la puede humillar verbalmente también. “Ya viene la morcilla”. "Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaa". Si, descubrieron la pólvora.&lt;br /&gt;Acaso, contratar los servicios de chicas que cobran por sexo, también sirva para hacer todo lo que física o inmaterialmente no se puede hacer con una no residente ni uriunda de Babilonia.&lt;br /&gt;Ni en la mesa de los Campanelli ni en la de los Benvenuto había tanto ambiente familiar. “Pasáme el pan”, “si, como no”. Tutú.&lt;br /&gt;Portaligas la una, culotte de encajes la otra. Emulaba la prima ser Gwen Stefani: se sabía la letra del tema que bailaba.&lt;br /&gt;La otra se fumó la obra cumbre del director Andrew Bergman y aspiró el polvo de estrellas que su protagonista Demi Moore, de dejó en una línea armada en la pantalla del (seguramente) 17 pulgadas Philco y sin control remoto. Si, hizo la coreo más famosa de la peli, pero con agregados autodidactas. Camisa, corbata, sombrero y botas. Hasta hizo una pirueta que de tan buena me olvidé cómo empezaba y me quedé con el solo resultado: sus rodillas en los hombros del agasajado y su cona en a la altura de la boca del mencionado.&lt;br /&gt;“E, e, e, e, e, e”, gritaban los darwinistas, todos ellos con un vaso en la siniestra y la diestra en el bolsillo, procurándose el oprobio. Claro, con pantalón pinzado es más fácil, viejos verdes.&lt;br /&gt;Fin de show, aplauso para el convocador.&lt;br /&gt;“¿Nos llevás? Tenemos otro servicio…” Sí, claro.&lt;br /&gt;En el auto: “Che, Cami, creo que me vino otra vez. Tengo que arreglarme el D.I.U. Mi ginecólogo me dijo que se mueve y se cambia de lugar porque yo ‘lo uso mucho’”.&lt;br /&gt;Salú. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-6675615258094312599?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/6675615258094312599/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=6675615258094312599' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6675615258094312599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/6675615258094312599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/09/despedida.html' title='Despedida'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNcRg_XlSNI/AAAAAAAAAEY/Sb9unWVpI6w/s72-c/426756106_26d1a3fa8a.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-5067084323895212325</id><published>2008-09-19T23:19:00.000-07:00</published><updated>2008-09-22T15:06:41.238-07:00</updated><title type='text'>Ctrl. X</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNb_Hxv82PI/AAAAAAAAAEI/JQyC67NJO1I/s1600-h/495393585_48e9dc9285_m.jpg"&gt;&lt;/a&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Acaba de pasarme algo difícil de digerir. Y a decir verdad un poco golpeó mi estómago. ¿O habrá sido la cena? No, fue eso, el seleccionar lo que estaba escrito acá, debajo de estas palabras que ahora pintan el blanco, agarrarlas línea por línea, y borrarlas. Nunca más volverán a ser escritas. Nunca en el orden que lo fueron y con el sentido que fueron escritas. Nunca jamás, Michael Jackson. Nunca jamás, oh, Peter Crouch. Y el Ctrl X es una decisión, señores. Dimensionar que lo que yacía en este pueblo era una mierda, que lo podría haber dibujado el amiguito de Word, ese que se hace caja, piensa, guiña… Y como sinceros somos, porque un sábado a la madrugada sólo se es sincero o no se es, estas palabras quizás sean peores que las anteriores, pero son nuevas, mire, señora, lo último del mercado, recién llegado de fábrica. En eso esperó que pase el colega de los crucigramas, uy, dejame ver la espalda, se agachó con dudas, pero mirá cómo tenías, todo manchado de blanco, anduviste durmiendo en la plaza… Y se miraron. Un crucigrama voló, las palabras se confundieron, cómo le va a tocar la pieza. Si lo único que disfruta Alfonso es sacudir su colchón mordido y taparse mientras las lenguas se gritan desde los taxis, otros orinan ríos hasta la vereda, y los condenados, felices, bajan sus fobias y se confunden contra el cartel de la obra en construcción. Fue lo más cercano a un proyecto que estuvieron. Dónde estará el boldo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-5067084323895212325?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/5067084323895212325/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=5067084323895212325' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5067084323895212325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/5067084323895212325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/09/ctrl-x.html' title='Ctrl. X'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-1630936646714667835</id><published>2008-09-18T15:48:00.000-07:00</published><updated>2008-09-19T13:39:15.540-07:00</updated><title type='text'>Hola, soy amigo de</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNLa-nbaOpI/AAAAAAAAADg/_Rsv3JOGxNU/s1600-h/ceo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247497285110741650" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNLa-nbaOpI/AAAAAAAAADg/_Rsv3JOGxNU/s400/ceo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;(Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;¡Cállate, cállate, que las desesperas! No es que no te tengan paciencia. No te soportan, estúpido. Es tupido tu pelo, tu camisa flota, tu celular pende, tus migas se escurren, tu etiqueta se despega, tu zapato se despunta, tus pómulos se corroen, tus muelas se roen, tus orejas se nublan, tu nariz se deforma, tu forma, puaj. No las dejaste hablar. Te creíste el rey de la preparatoria, pero tus amigos no entraron. Jalaste la solapa del hombre efébico, activaste el emoticón, simulaste años, pasaste. Adentro, hola, hola, cómo va, dale, dale, subo, subo, hola, ¡hey! ¿Hey? ¿Ho? Jojojo. Alzabas la mano como te enseñó el pen, mientras leías El péndulo. Sí, nena, leo a Foucault. Estúpidos nosotros, pensábamos en Eco, Eco, Eco. Tus palabras armaron un flipper. Y flotabas entre pitadas, como una mascota perlada, con el poco aire que te quedó del after, después de la aspiradora. Husmeabas como un perro, olías las carteras, te prendías a los pantalones, ladrabas mal, ronroneabas mejor, infiel, eras un gato, acostumbrado a las cornisas. Ya vas a caer.&lt;br /&gt;¡Pero si yo no hice nada! Creías que no. Hasta que vine yo. Y te vi. Tus ademanes irritan. ¿Fuiste feliz alguna vez? Hoy, cuando te levantaste, en serio, ¿hola, hola?, ¿dale, dale? No te creo. Palpaste tus bolsillos, uf, quedaba una moneda, le soplaste tu aliento, se puso ocre y la máquina del ómnibus la escupió. Pero si ómnibus significa para todos, pensaste. Míralo a él, míralo a él, estudió latín una semana y se cree vástago-us-a-um. Si supieran que al ayudante de cátedra le gustaron los ayudantes de cátedra y los alumnos de pelo tupido, hasta que lo conoció, le susurró respuestas: a, c, a, b, a, a, c, a. Le dio las gracias sin captar el mensaje/propuesta/suplicio. Volvió al pupitre para zurdos, giró el torso, pss, pss, dale, dale, las respuestas. Entumecido, llegó el ayudante, ¿se les ofrece algo? ¡Dómina, dómina-ae! Estos chicos, ay, qué lindos son, no debo decirlo, estos chicos están plagiándose, ay, qué lindos son, si vinieran a mi casa una noche, pero en qué se vuelven, sí, tengo que esperar que ella se jubile, y subo, subo, hola, ¡hey! &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-1630936646714667835?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/1630936646714667835/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=1630936646714667835' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/1630936646714667835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/1630936646714667835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/09/hola-soy-amigo-de_18.html' title='Hola, soy amigo de'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNLa-nbaOpI/AAAAAAAAADg/_Rsv3JOGxNU/s72-c/ceo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-8574122009162131601</id><published>2008-09-17T14:47:00.000-07:00</published><updated>2008-09-17T14:55:28.794-07:00</updated><title type='text'>Last train to Banfield</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNF8pwKwRbI/AAAAAAAAACg/N0HlLyCCmb0/s1600-h/last_train_to_banfield.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247112097609827762" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNF8pwKwRbI/AAAAAAAAACg/N0HlLyCCmb0/s400/last_train_to_banfield.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; (Por Hipotálamo)&lt;br /&gt;Cortázar ideó Rayuela cuando viajó de noche a Banfield. Apagó el cigarro en Constitución, le dejó ocho monedas de 10 centavos al vendedor encarcelado y lo empujaron hasta el Roca. Se topó con un muchacho de melena tupida llamado Joey Ramone. Sus codos y rodillas se enroscaron sin reproches. Viajaron apretados por el resto de los pasajeros. El escritor trataba de leer el diario gratuito. Empezó por la tapa, gambeteó la sección Policiales y terminó en los obituarios. Luego lo hizo al revés. Un best seller te voy a dar, pensó. El músico quitaba la cera de sus auriculares mientras pensaba en la boda de un compañero de trabajo. Punk rocker te voy a dar, gimió.&lt;br /&gt;El tren se detuvo en la segunda estación: Avellaneda. La puerta bufó. Se abrió: la puta madre. Se cerró. La puerta bufó. Se abrió: la reputa madre. El humo de la ropa unió a trabajadores y a fumadores. Fábrica y burdel, pegados, porque bailar pegados es bailar. Rumbo a Gerli, las luces empezaron a jugar como si fueran de neón. Una hilera de luz, otra de sombra. Las ventanillas estaban selladas y las bocas de aire apenas rozaban las barbas. Los vagones eran castillos de naipes. Y el resto descansó en el prójimo. Si se caía uno, todos.&lt;br /&gt;Lanús fue movimiento. Los carriles marcaron el ritmo de samba. Las manijas de seguridad bailaban de acá para allá, de acá para allá. Una estudiante minúscula quiso subrayar su libro de Balzac y de atracón pintó su mano izquierda. Así les va a los ideólogos del nick, pensó Cortázar. Ramone, en otra, giraba la rueda del I-pod hasta que el meneo lo cansó. Se despegó con aceite verde, buscó sin éxito al doctor Benway y empezó a tocar. ¡Foul!, gritó un ambulante cuando las fans de Expedito y sus esposos de similar afición se llevaron puestos a la muñeca inflable dos por uno. Atrofiados los huesos, Cortázar y Ramone se adormecieron en Remedios de Escalada. El tren había perdido el encanto. Podían sentarse. Tenían cinco asientos, por así decirlo, libres. Pero una familia de mulatos subió para apoderárselos. Entre ellos, en una pierna y dos muletas lo hizo Doro, el diarero de Rodríguez Peña y San Martín. Al bajar en la estación final, entre diario, diario, saltó como si las calles fueran de adoquines, surcadas por tizas, números y un cielo ya con Cortázar y Ramone. Si bien desconocía el inglés, tarareó: “I wanna be sedated”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-8574122009162131601?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/8574122009162131601/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=8574122009162131601' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/8574122009162131601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/8574122009162131601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/09/por-hipotlamo-cortzar-ide-rayuela.html' title='Last train to Banfield'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNF8pwKwRbI/AAAAAAAAACg/N0HlLyCCmb0/s72-c/last_train_to_banfield.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-1587061904243947039</id><published>2008-09-17T10:21:00.000-07:00</published><updated>2008-09-17T14:57:00.087-07:00</updated><title type='text'>Entre dos amores</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNF9FOSFQkI/AAAAAAAAACo/r4uciH5rbdo/s1600-h/1413719487_70784a6119.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247112569550094914" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNF9FOSFQkI/AAAAAAAAACo/r4uciH5rbdo/s400/1413719487_70784a6119.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;(Por Tálamo).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Se cumplían dos años de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;em&gt;tortolidad&lt;/em&gt;, de aguante mutuo; de ponerle la mesa a la suegrita.&lt;br /&gt;Había que hacer un regalito, y destilando sensaciones de publicidad de chocolate, el Romeo se escribió veinticuatro poemas, en representación de los veinticuatro meses de eso que dicen “novio”.&lt;br /&gt;Llevó a la no vidente a contemplar la salida de la luna; compraron sirah cabernet, fazzolettini a los cuatro quesos y &lt;em&gt;paella&lt;/em&gt; unos sorrentinos de calabaza también con todos los quesos suizos y taficeños.&lt;br /&gt;Más tarde el país estaba en vías de superpoblarse: todo &lt;em&gt;telo&lt;/em&gt; ocupado en martes a la noche. Siempre uno le esquiva el bulto al mueble más caro, pero afrodita pedía y pedía.&lt;br /&gt;Que el jacuzzi, que un comando de luces, que reposeras en un patio, y aunque el plasma estaba apagado, Venus transmitió en vivo.&lt;br /&gt;Esa mañana, al Hipotálamo se le ocurrió este blog en cooperativa con el suscripto. Refugiándose en su ineptitud informática, dirigía por teléfono, mientras, además, utilizaba la ventana de mensajes como recurso contemporáneo de un Corleone. Se puso en editor, "poronga", que le dicen. Encargó &lt;em&gt;post&lt;/em&gt; con cierre de redacción a horas de la noche.&lt;br /&gt;Ya durante la mañana vino la sanción. “Hola”, dijo el que de verdad labura, “no escribiste nada” arengó el explotador. “Tuve que cumplir con mis deberes de amante”, se excusó el trabajador; “no escribiste nada”, volvió a reprochar. “Escribí sobre eso: sobre tu infidelidad a las letras por tu fidelidad a las mujeres”, ordenó con expreso.&lt;br /&gt;¿Ves? por más que uno evite los embates de la concupiscencia, el adulterio se filtra por cualquier cañería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-1587061904243947039?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/1587061904243947039/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=1587061904243947039' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/1587061904243947039'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/1587061904243947039'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/09/entre-dos-amores.html' title='Entre dos amores'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNF9FOSFQkI/AAAAAAAAACo/r4uciH5rbdo/s72-c/1413719487_70784a6119.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6004848448130616096.post-7727423821303086407</id><published>2008-09-16T09:56:00.000-07:00</published><updated>2008-09-17T14:58:25.222-07:00</updated><title type='text'>The Times They Are-A Changing</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNF9XKuTyzI/AAAAAAAAACw/qJH2J5eJnpQ/s1600-h/alma_zen.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247112877832391474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNF9XKuTyzI/AAAAAAAAACw/qJH2J5eJnpQ/s400/alma_zen.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;(Por Hipotálamo)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Times New Roman nunca me gustó. Me recuerda al New York Times, donde alguna vez pensé escribir. Recibí una carta. Requerían mis servicios. Dije yes. A continuación debí ir a un banco a retirar la Visa. Salí exultante, lánguido de bolsas tan caras como su contenido. Fundí posnets y sugerí una nueva sección en el shopping, con chicos como los de los supermercados, pero vestidos de chupín, botas, chupetín, bata, dispuestos a caminar hasta el taxi sobre Coronel Díaz. Al día siguiente, satisfecho mi espíritu consumidor, rodeado de telas y páginas, de discos y perfumes, sangraba por los alfileres del cuarto cartón KSK. Fue cuando sonó el teléfono, invitándome a cancelar las facturas impagas de diciembre. Había llamado a mis amigos por las Fiestas. Nunca me contestaron, pero si atiende el contestador, las monedas construyen castillos en España. Volvió a sonar. Atendí sin hablar, esperé que lo hicieran del otro lado. ¿Un prestamista inglés? No, claro, eran del New York Times. Preguntaron sobre mis trámites y una sobrina que vieron en mi face book. Contesté que había retirado mi Visa, dorada, ya ocre, y que Bianca sólo tenía 13. “Visa, not the credit card, vi-ai-es-ei: Visa”, me aclararon, a risas, antes de cortar. Cuando volví al banco ya era tarde. Se arrepintieron. Nunca fui a New York. Hasta dejé de ver a Woody Allen y le pedí a mamá que basta de Liza Minelli. Argumentó que su sketck era kitsch: o sea, redituable. Parece que los extranjeros amaban su show en San Telmo. Cambié mi parecer. Necesitaba el dinero para los pagos mínimos de la Vi… de la tarjeta de crédito. Después de todo estoy desempleado. ¿Ves? Te detesto, Times New Roman.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6004848448130616096-7727423821303086407?l=leebrucelee.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leebrucelee.blogspot.com/feeds/7727423821303086407/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6004848448130616096&amp;postID=7727423821303086407' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/7727423821303086407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6004848448130616096/posts/default/7727423821303086407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leebrucelee.blogspot.com/2008/09/times-they-are-changing.html' title='The Times They Are-A Changing'/><author><name>Hipotálamo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/TE2aEt9-XnI/AAAAAAAAARM/7hxTzpsxB7o/S220/travesties.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_BmwTlc4qOKk/SNF9XKuTyzI/AAAAAAAAACw/qJH2J5eJnpQ/s72-c/alma_zen.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
